Científicos de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP, junto con la empresa ABIOTEC SA, desarrollan un probiótico autóctono de origen canino. Este proyecto busca mejorar la calidad nutricional y el bienestar de los animales de compañía, aplicando microorganismos beneficiosos en la industria de alimentos para mascotas.
La investigación en probióticos para perros y gatos se consolidó como una tendencia clave en la nutrición animal, impulsada por la creciente demanda de alimentos funcionales. En la última década, la ciencia y la industria experimentaron un crecimiento sostenido, reflejado en el aumento de productos comerciales, patentes y publicaciones relacionadas con la salud animal.
Los probióticos son microorganismos beneficiosos que, al ser ingeridos vivos y en cantidades suficientes, contribuyen al equilibrio de la microbiota y a la salud general del organismo. Principalmente bacterias ácido lácticas como Lactobacillus y Bifidobacterium, además de levaduras y algunas especies de Bacillus, se incorporan en alimentos balanceados, snacks o suplementos para modular la microbiota intestinal, un ecosistema crucial para la digestión y la inmunidad.
Desafíos y estrategias en probióticos
Uno de los principales desafíos tecnológicos radica en mantener la viabilidad de los probióticos durante la elaboración de alimentos, especialmente en procesos de extrusión a altas temperaturas, y su posterior almacenamiento. Para ello, se desarrollan estrategias como la microencapsulación o la adición post-proceso, que permiten preservar su funcionalidad. También se trabaja en su formulación deshidratada, mediante secado por aspersión o liofilización, como aditivos independientes para su incorporación al momento de la ración, minimizando la exposición a condiciones adversas.
El proceso de investigación comienza con el aislamiento de bacterias ácido lácticas a partir de muestras fecales de animales sanos. Estas muestras se recolectan y transportan refrigeradas al laboratorio, donde se cultivan en medios específicos para la selección de bacterias lácticas. Las bacterias son identificadas mediante técnicas moleculares y sometidas a una selección rigurosa para determinar aquellas con características deseables para un probiótico, como la capacidad de sobrevivir al tracto gastrointestinal, adherirse al epitelio intestinal y antagonizar microorganismos patógenos. Marina Golowczyc, una de las investigadoras del proyecto, destacó que este enfoque busca seleccionar microorganismos mejor adaptados al hospedador, con mayor capacidad de colonización y potencial efecto beneficioso. El desarrollo de estos probióticos locales representa una oportunidad estratégica para la salud animal y la innovación en la industria de alimentos balanceados en Argentina.
Beneficios para la salud animal
Diversos estudios demuestran que los probióticos pueden mejorar la calidad de las heces, favorecer la absorción de nutrientes, estimular el sistema inmune y reducir microorganismos patógenos en el intestino. También se observaron efectos beneficiosos en situaciones clínicas específicas, como trastornos gastrointestinales, sobrepeso o enfermedades crónicas en gatos. Sin embargo, la eficacia depende de la cepa utilizada, la dosis y su capacidad de sobrevivir a los procesos industriales y al tránsito gastrointestinal.
Los probióticos se perfilan como herramientas prometedoras para mejorar la calidad de vida de perros y gatos. No obstante, aún es necesario profundizar la evidencia científica en estudios a largo plazo para consolidar su uso y garantizar productos efectivos y seguros. El proyecto está a cargo de Marina Golowczyc y Jessica Minnaard, investigadoras del Centro de Investigación y Desarrollo en Ciencia y Tecnología de Alimentos (CIDCA) de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP y del CONICET, junto con los estudiantes Gonzalo Guaraglia y Manuel Arebalo, en el marco de una articulación público-privada.
FUENTE: UNLP