El abordaje de las alteraciones metabólicas en la medicina felina experimentó una transformación relevante tras la actualización de las guías clínicas de la Asociación Americana de Hospitales de Animales (AAHA). El documento replantea las metas terapéuticas, el seguimiento y las alternativas farmacológicas disponibles para los pacientes que cursan con hiperglucemia persistente.
Las recomendaciones señalan que las curvas de glucosa seriadas dentro del centro veterinario ya no constituyen una práctica rutinaria de primera línea. La respuesta adrenérgica inducida por el estrés del traslado y la internación altera los valores basales, por lo cual se prioriza el uso de dispositivos de monitorización continua de glucosa en el hogar del paciente.
La especialista Kelly Cairns, diplomada del Colegio Americano de Medicina Interna Veterinaria, explicó que el criterio de éxito en felinos ya no busca mantener glucemias en rangos normales estrictos de manera permanente. El foco principal radica en resolver signos clínicos como poliuria, polidipsia y polifagia, estabilizar el peso y evitar episodios graves de hipoglucemia.
Herramientas de farmacología veterinaria e indicación
En el terreno de la farmacología veterinaria, la insulina continúa como base del tratamiento tradicional mediante formulaciones glargina U-100 o protamina zinc, junto con opciones basales de acción prolongada como degludec para situaciones seleccionadas. Sin embargo, la incorporación de inhibidores del cotransportador sodio-glucosa tipo 2 (SGLT2), como bexagliflozina y velagliflozina, abrió una alternativa oral para pacientes que nunca recibieron terapia inyectable.
La utilización de estos fármacos orales exige una selección rigurosa. Resultan contraindicados en animales que ya recibieron insulina, pacientes anoréxicos, deshidratados o con signos tempranos de cetoacidosis. A diferencia del régimen con insulina, el control de los inhibidores SGLT2 requiere dosajes séricos de betahidroxibutirato en los días 2, 3, 7 y 14 posteriores al inicio, dado que la normoglucemia aparente generada por la glucosuria puede enmascarar deficiencias metabólicas críticas.
El manejo nutricional complementa la intervención farmacológica en el gato enfermo mediante dietas ricas en proteínas y bajas en carbohidratos para promover la pérdida gradual de peso y optimizar la sensibilidad insulínica, manteniendo la estabilidad del menú durante las primeras semanas para no interferir con la evaluación terapéutica.
FUENTE: DVM360