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¿POR DONDE EMPIEZA EL COMPROMISO Y EL DESAFIO DE LOGRARLO?

Gestión de personas: nuestro punto de encuentro MAS INFORMACION

Cada integrante de una organización debería tener la oportunidad de hacer lo que mejor que sabe y desarrollarlo. Si lográsemos esto, el nivel de satisfacción se incrementará y permitirá el movimiento.

Por LILIANA BIANCHI Y MARINA OLABARRIETA 28 de febrero de 2015 - 23:40

Confiamos en que las conversaciones generan un espacio de escucha, aprendizaje y reflexión colectiva. Por y para esto, a partir de la presente edición promoveremos este nuevo punto de encuentro entre ustedes y nosotros, acercándonos a temáticas no técnicas y vinculadas a la arista humana de las empresas. En ese sentido, les proponemos (al menos una vez al mes) alejarnos del negocio, mirándolo desde otra perspectiva en virtud de la organización que tenemos y en relación a la que queremos tener.

En esta primera ocasión y, tomando el aporte de los últimos dos eventos aniversario del Periódico MOTIVAR (años 2013 y 2014), abordaremos, «la motivación y sus implicancias en las personas que trabajan con nosotros y profesionales asociados».

 

MAS INFORMACION

Liliana BianchiMarina Olabarrieta Para quienes estén interesados en profundizar sobre estos temas y conocer el conjunto de nuevos servicios de consultoría y capacitación que ofrecemos pueden escribirnos a
[email protected].

 

¿Quiénes trabajan con nosotros?

Resulta que, en esta época en la que convergen múltiples generaciones dentro de las organizaciones (Baby boomers, los «X», los «Y» y los millennials), encontrar un espacio de gestión organizacional en el que todo fluya desde el «hacer» y el «pensar» en pos de un objetivo común, resultaría más complejo y desafiante que administrar variables de una economía impredecible.

Entonces, como empresarios, jefes, gerentes; ¿somos responsables de motivar a cada uno de los integrantes de mi equipo o, acaso, la motivación debería surgir intrínsecamente en cada uno de ellos?

Muchas son las respuestas que surgen cuando (en diferentes encuentros empresariales y sociales) nos consultan respecto de ¿cómo lograr el compromiso sostenido de los empleados?

Consultas estas que surgen con la esperanza de recibir el tratamiento adecuado y concreto para un diagnóstico, en general, un tanto superficial.

¿Somos responsables de motivar a cada uno de los integrantes de mi equipo o, acaso, la motivación debería surgir intrínsecamente en cada uno de ellos?

Que quede claro: para la gestión de las personas en el mundo laboral no existen medicinas de amplio espectro, cuya sola aplicación impacte en todos de la manera que lo esperamos. Entonces, quizás sea el momento de cambiar las preguntas para mirar el tema desde otro ángulo.

Cuestionarnos: ¿qué diferencia marca estar motivado o no? ¿Cuándo se sienten motivadas? ¿Qué es lo que hace que las personas tengan ganas de ir a trabajar?

 

¿Qué es la «motivación»?

Yendo a su origen, la palabra motivación deriva del latín motivus o motus, que significa ‘causa del movimiento’. Más allá de esto, algunos autores la definen como «la raíz dinámica del comportamiento»; es decir, «los factores o determinantes internos que incitan a una acción».

Para Maslow, por ejemplo, la motivación es el proceso por el cual una necesidad insatisfecha genera energía y dirección hacia cierto objetivo.

La complejidad del tema radica, desde nuestro punto de vista, en que a cada persona (a cada uno de los miembros de los equipos que ustedes lideran), la motivan cosas distintas.

La motivación es una fuerza interna que dirige nuestro accionar hacia determinados intereses, ignorando por completo o parcialmente el resto de los estímulos.

En varias ocasiones suponemos que al otro lo moviliza lo mismo que a nosotros.

¿COMO CONSEGUIR LIDERES QUE VALOREN LO INTANGIBLE?

Chip Conley Una vez que hayan ingresado en el portal hablandodelo­nues­tro.com.ar e introduciendo en el buscador el nombre de «Chip Conley» podrán apreciar un video dinámico en el cual este empresario hotelero de la costa oeste de los Estados Unidos descubre la importancia de encontrarle sentido a las cosas que hacemos.
Pueden enviar sus comentarios al respecto por mail a: [email protected].

Es común encontrarnos con este escenario cuando contratamos a un profesional, un colega, para que trabaje en nuestra empresa, a la par nuestro o formando parte de un equipo especializado; asumimos que compartimos motivaciones y a partir de ese paradigma construimos el vínculo laboral – profesional, siendo esto un error.

El bagaje profesional y personal que cada uno conlleva consigo mismo determinará las motivaciones y comportamientos en un mismo contexto.

Adicionalmente la complejidad se incrementa si, además consideramos que, la motivación es sensible al paso del tiempo. Es decir, lo que nos moviliza hoy podría no ser lo mismo a lo que nos moviliza mañana.

Teniendo en cuenta que el trabajo generalmente ocupa un tercio del tiempo disponible de nuestras vidas, ¿qué tipo de experiencias laborales son las que nos permiten vivir con mayor calidad?

¿Qué podemos hacer como líderes para proporcionar calidad de experiencias a las personas que trabajan con nosotros? En ese marco, Mihalyi Csikszentmihalyi aporta el concepto de «estado de fluidez», que nos abre un camino para repensar las cosas que hacemos, las tareas que delegamos: «El estado de fluidez tiende a producirse cuando las capacidades de una persona están plenamente involucradas en superar un reto que es posible afrontar. Las experiencias óptimas habitualmente implican un delicado equilibrio entre las capacidades que tenemos para actuar y las oportunidades disponibles para la acción.» Desde esta mirada, la mayoría de las actividades que producen estado de fluidez tienen metas y normas claras, y una retroalimentación.

Les proponemos hacer el ejercicio de pensar ¿cuándo fue la última vez que le brindaron a uno de sus empleados una devolución sobre su desempeño y/o otorgaron la posibilidad de explorar un nuevo desafío? ¿Qué podemos hacer como líderes para que esto suceda? ¿Cómo hacer que los motivos de cada uno se encuentren en un objetivo común?

Creemos que cada uno de los integrantes de una organización debería tener la oportunidad de hacer lo que mejor que sabe hacer y desarrollarlo. Si lográsemos esto, al menos en una pequeña medida, el nivel de satisfacción se incrementará y ésta será la causa del movimiento.

¿Cuándo fue la última vez que le brindaron a uno de sus empleados una devolución sobre su desempeño y/o otorgaron la posibilidad de explorar un nuevo desafío?

Como cierre, queremos compartir con ustedes la historia de un empresario hotelero de la costa oeste de los Estados Unidos (Ver Recuadro), quien descubrió la importancia de encontrarle sentido a las cosas que hacemos. Sentido que, muchas veces, no tiene que ver directamente con la actividad en sí, sino con dilucidar el «para qué» de la misma.

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