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Un veterinario en el Garrahan

"Hay que hacer un puente entre la medicina veterinaria y la humana"

Alan Vater trabaja en oftalmología veterinaria y forma parte de un proyecto en el que estudian sobre un tipo de cáncer de ojo pediátrico. Aquí un ejemplo de un equipo interdisciplinario que trabaja sobre Una Medicina.

Motivar | Daniela Mattiussi
Por Daniela Mattiussi 23 de mayo de 2024 - 08:00

Innovador e interdisciplinario son las dos palabras que definen a Alan Vater. Siguiendo los pasos de su padre, se recibió de veterinario y hoy dirige el Servicio de Oftalmología de una clínica de Buenos Aires. Su lema: hacer un puente entre la medicina veterinaria y la humana.

Además, es parte del proyecto de retinoblastoma, el cáncer de ojo pediátrico más común, en el Hospital Garrahan en donde participan profesionales de distintas áreas.

¿Pero qué hace un veterinario dentro de un equipo que estudia enfermedades en niños? En dialogó con MOTIVAR, Vater explicó la importancia de ser parte del concepto de Una Medicina y cómo llegó a ese objetivo.

Actualmente, nuestro entrevistado dirige el Servicio de Oftalmología en la Clínica Veterinaria Panda (CABA) donde hace microcirugía, estudios de retina, trasplantes, etc. Además, es docente y parte de un grupo de debate científico.

La oftalmología veterinaria le llamó la atención desde los últimos años de su carrera, aunque aceptó que su especialización fue bastante “autodidacta”. Estudió Veterinaria en la Unicen y en cuarto año ya se metió de lleno como ayudante del equipo de farmacología especial dirigido por Carlos Lanusse. A su vez, comenzó a hacer una pasantía por su cuenta con Daniel Sappia, docente de cirugía.

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La oftalmología le llamó la atención desde los últimos años de su carrera, aunque aceptó que su especialización fue bastante “autodidacta”.

La oftalmología le llamó la atención desde los últimos años de su carrera, aunque aceptó que su especialización fue bastante “autodidacta”.

“Cuando empecé la carrera pensaba seguir los pasos de mi papá (Adrián Vater), pero luego que tuvimos un accidente laboral en el campo y uno de nuestros perros se clavó la aguja de una vaca en el ojo, lo empecé a tratar, comencé a estudiar y a meterme de lleno con el tema”, recordó el médico veterinario.

Luego, cuando le tocó hacer las residencias, se dedicó a pequeños animales y fue al Consultorio Veterinario Bernades en Buenos Aires. “Ahí me quedé completamente enamorado de la microcirugía que es una de las cosas que más me apasiona”, aseguró.

Así fue que Vater comenzó a hacer su tesina en base a una enfermedad de la retina, tema por el cual contactó a quien fue su mentor, el MV Pablo Sande, con quien estuvo 5 años de residente hasta que logró quedar fijo.

Más tarde, hizo distintos posgrados en el exterior, hasta que lo contactaron desde el Garrahan. “Surgió la oportunidad sumarme al equipo interdisciplinario de la unidad de tratamientos innovadores en el laboratorio de Farmacocinética del Garraham. Paula Schiaquevich, directora del laboratorio y presidenta de la Sociedad Argentina de Farmacología Experimental, había llevado adelante trabajos previos en conjunto con María José Del Sole, quien fue docente y directora de mi tesina en la facultad. El apoyo de ellas y del MV Marcelo Asprea, director del bioterio, fue muy importante para que pueda desarrollar mis actividades en el hospital. Siempre estaré agradecido por la confianza y el espacio que me dieron.”.

El proyecto

De esa manera, se sumó al proyecto de retinoblastoma metastásico, el cáncer de ojo pediátrico más común. Allí desarrollan modelos preclínicos, estudios farmacocinéticos in vivo, los cuales permiten investigar cómo se procesa un fármaco en el organismo; siendo los únicos en el mundo que lo hacen.

“El Garrahan es un lugar de referencia a nivel mundial sobre esta temática y trabaja en conjunto con otros organismos importantes, como el Memorial Sloan Kettering Cancer Center de New York y la Sociedad Internacional de Enfermedades Genéticas Oculares y Retinolastoma”, explicó Vater.

Lo llamativo de este proyecto es que trabajan equipos interdisciplinarios. “Eso para mí es lo más lindo y enriquecedor: cada uno hace un eslabón muy específico de la cadena para que se pueda hacer todo el proyecto”.

En ese marco, estudian nuevas formas de administrar las drogas. Vater nos explicó que la medicina para el cáncer actual va hacia el intervencionismo; pero, lo que está haciendo el equipo del Hospital, es llegar a pasar los fármacos por otra vía.

“Es entrar por la femoral, navegar por las arterias y llegar a la arteria oftálmica para hacer la quimioterapia desde ahí. Entonces le hacen la quimio a la arteria del ojo con resultados muy interesantes en los pacientes clínicos”, detalló.

En ese contexto, lo que están haciendo en el Garrahan son estudios en los cuales miden, in vivo, toda la curva que hace la droga en los distintos componentes del ojo a lo largo del tiempo.

“Demostramos que, comparado con la vía endovenosa como se hace de forma tradicional, la misma droga administrada de la manera que decimos, logra una exposición 200 veces mayor y baja los efectos sistémicos, que eso es lo importante porque la quimio es muy nociva”, remarcó.

Unión de pasiones

Específicamente el trabajo de Alan Vater se posiciona sobre pruebas en cerdos. No es que generan esta enfermedad en el animal, sino que estudian un modelo farmacológico. Hacen la terapia y evalúan cómo se comporta en el organismo del animal para ver si logran el objetivo para el cual se diseña o no esa terapia.

“Hay mucha cirugía experimental con la mínima invasión y a eso se le suma un método que es la microdiálisis en base al cual nosotros vamos a tener líquido extracelular de distintas partes del organismo, in vivo, cada 30 minutos. Eso lo medimos, lo procesamos en un equipo que mide la concentración de la droga y avanzamos en el análisis de las curvas para la investigación”, agregó Vater.

Y reforzó: “Es una experiencia que me encanta porque estoy uniendo todas mis pasiones: la farmacología y la cirugía, sumado a que es por una causa súper noble y para pacientes que son niños. Quiero aportar mi granito de arena”.

Una Salud

Esta posibilidad de ser parte de un equipo interdisciplinario fue concordante con la forma en la que Alan Vater ve tanto la medicina humana, como la veterinaria.

“Hay muchas de estas cosas que se estudian en veterinaria para después aplicarlas en medicina humana; entonces ahí es donde entramos nosotros. La idea de los equipos interdisciplinarios es que ya cada uno ocupa un rol muy específico”, resaltó.

Y agregó que desde el proyecto estudian a los cerdos que comparten características con las personas. “También parte de todo esto es validar que se pueda extrapolar lo que pasa en estos procesos en animales; sumado a que es necesario contar con un respaldo científico para que la comunidad lo acepte. Hay muchos temas que no se pueden estudiar en medicina humana y es donde se unen las dos ciencias”.

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Alan Vater destacó la necesidad de hacer un puente entre la medicina veterinaria y la humana.

Alan Vater destacó la necesidad de hacer un puente entre la medicina veterinaria y la humana.

Por otro lado, destacó que este concepto de Una Medicina es a lo que apunta todo el mundo y tendrían que estar las bases de lo que es la medicina basada en la evidencia. Indicó que ya no es la experiencia de una persona a otra, sino que se interrelacionan otros factores y se llega a una medicina de precisión.

“Hay mucho diseño para poder medir en vivo sin alterar el ecosistema del animal, pero requiere planificación. ¿Cómo podemos hacer para medir en vivo en tres componentes distintos del ojo? Bueno, esto sucede luego que hacemos nosotros esta terapia sin alterar el ecosistema”, manifestó.

Hacer un puente

Continuando con este concepto y sumándolo al de Una Salud, Alan Vater relató que, en algún momento el mundo globalmente se consolidará esta tendencia. "Siento que todos nos podemos nutrirnos de los años de experiencia del otro, que ambas medicinas son muy atractivas y con realidades muy diferentes. Eso también hizo reforzó la pasión por resolución a problemas muy distintos. Esto es lo enriquecedor”, nos explicó

Y concluyó: “Hay que hacer un puente entre la medicina humana y la veterinaria. Por supuesto que hay que tener en cuenta que no es lo mismo y que son especies diferentes. Cuando fue el tema COVID, rápidamente se tuvieron que poner de acuerdo veterinarios, médicos, farmacéuticas, gobiernos, etc. ¿Por qué tiene que pasar algo así para que trabajemos en conjunto?”

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