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Voz especializada

El campo en alerta por carbunclo: "Vacunar, vacunar y vacunar"

Ante nuevos casos de carbunclo en provincia de Buenos Aires, Laboratorio Azul organizó una charla a cargo del Dr. Ramón Noseda, quien insiste en la prevención.

Motivar | Lizi Domínguez
Por Lizi Domínguez 7 de marzo de 2026 - 08:00

Tras la sorpresiva aparición de nuevos casos de carbunclo rural en la provincia de Buenos Aires, en una reciente conferencia virtual organizada por el Laboratorio Azul, el Dr. Ramón Noseda analizó a fondo la epidemiología, el impacto ambiental y las estrategias de prevención del Bacillus anthracis. ¿Por qué el manejo de los cadáveres y la inmunización anual son la única salida?

La confirmación de dos aislamientos recientes de Bacillus anthracis en los partidos bonaerenses de Alvear y Ayacucho encendió las alarmas de la sanidad animal. Este hallazgo motivó al Laboratorio Azul a organizar un webinar de actualización urgente, dado que desde el año 2014, cuando se inició la vacunación obligatoria en la provincia de Buenos Aires, no se habían detectado casos de carbunclo en la región.

Desde el año 2014, cuando se inició la vacunación obligatoria en la provincia de Buenos Aires, no se habían detectado casos de carbunclo en la región.

Para abordar esta preocupante reaparición, el laboratorio convocó a una de las máximas autoridades en la materia: el Dr. Ramón Noseda. Médico veterinario, bacteriólogo, fundador del Laboratorio Azul y docente de la Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria, cuenta con una trayectoria de toda una vida dedicada a la microbiología y es un especialista indiscutido en el estudio del carbunclo a nivel nacional e internacional.

Durante su exposición, el Dr. Noseda dejó en claro que la permanencia de esta enfermedad muchas veces excede a la biología: "Muchas veces no es un problema científico técnico sin solución sino que es un tema de negligencia humana que realmente muchas veces es más difícil que los problemas técnicos y científicos".

La amenaza silenciosa y el esporo inexpugnable

Uno de los principales ejes de la charla fue la dinámica de la enfermedad en el campo y su letalidad. El carbunclo se caracteriza por la muerte súbita del bovino. Sobre este punto, Noseda describió textualmente: "El animal muere sin decir nada, sin ningún síntoma. Aparece tirado en el en el potrero. Generalmente muere de noche y al otro día lo encuentran. Lo fundamental de esto que se ese animal que muere súbitamente libera sangre al medio ambiente y junto con él, esporos".

El peligro de estos esporos radica en su extrema resistencia, otorgada por la presencia de ácido dipicolínico en su pared, lo que reemplaza el agua de la bacteria y frena su metabolismo, volviéndola "inexpugnable". La advertencia del especialista fue rotunda: "Cada animal que libere esporos al medio ambiente tienen asegurado casi 50, 60, 70 años de esporos en el establecimiento ganadero".

"Los veterinarios deben agudizar la mirada epidemiológica"

Noseda remarcó que "los veterinarios deben agudizar la mirada epidemiológica", en especial en zonas de cría como la Cuenca del Salado. Estos esporos encuentran un hábitat ideal en suelos alcalinos, bajos, inundables y con temperaturas promedio superiores a los 15°C.

Además, el especialista advirtió sobre episodios atípicos de brotes "epidémicos", los cuales pueden dispararse tras periodos prolongados de intensa sequía seguidos de lluvias abundantes.

El rol de los vectores y el riesgo humano

El carbunclo rural no es solo un problema veterinario, sino una grave zoonosis. Noseda hizo especial énfasis en el peligro que representan los insectos hematófagos, como el tábano, que actúan como vectores mecánicos. La hembra del tábano puede picar y chupar la sangre incoagulada de un bovino recién muerto y transmitir la bacteria tanto a otros animales como al hombre.

Sin embargo, el mayor riesgo humano proviene del mal manejo de los cadáveres en los establecimientos. Con gran énfasis, el especialista rogó a los productores y trabajadores rurales: "Por favor no cuereen los animales muertos súbitamente con sangre o sin sangre, es un riesgo muy grande que están corriendo todos los que hagan esa tarea".

Qué hacer (y qué no hacer) con los cadáveres

Para reducir la carga de esporos en los campos infectados, el Dr. Noseda descartó prácticas tradicionales nocivas y recomendó dos métodos seguros. Primero, el "tapado controlado", que consiste en cubrir al animal muerto con una capa de nylon (como la de los silobolsas) y cal, dejándolo "pasteurizar" al sol durante 240 días, para luego quemar solo los huesos y la grasa restantes. El segundo método es el enterramiento georreferenciado, utilizando maquinaria para sepultar al animal a más de medio metro de profundidad con capas de cal.

"Muchas veces no es un problema científico técnico sin solución sino que es un tema de negligencia humana que realmente muchas veces es más difícil que los problemas técnicos y científicos". "Muchas veces no es un problema científico técnico sin solución sino que es un tema de negligencia humana que realmente muchas veces es más difícil que los problemas técnicos y científicos".

Lo que jamás se debe hacer es intentar quemar el cadáver a cielo abierto: "No cometan la imprudencia de querer quemarlo porque es agredir al medio ambiente... las esporas también vuelan con el quemado, se pueden agarrar un carbunclo respiratorio. No tiene ninguna ventaja la quema de animales", insistió.

Prevención en tres palabras: "Vacunar, vacunar y vacunar"

La principal conclusión y el cierre de la jornada se centraron en la inmunización. Noseda demostró que la vacuna Cepa Sterne (la única autorizada y producida por múltiples laboratorios nacionales) es económica, eficiente y otorga una excelente memoria inmunológica. Comparó el ínfimo costo de vacunar un rodeo frente a la millonaria pérdida que representa la muerte de unas pocas vaquillonas.

El mensaje definitivo del especialista para los veterinarios y productores frente al rebrote del patógeno fue claro y directo: "Lo que vamos a proponer es vacunar, vacunar y vacunar para bajar la carga de esporo". A su vez, recordó que mantener un ambiente saludable es una obligación respaldada por la Constitución Nacional y las leyes sanitarias de la provincia, siendo la vacunación la única herramienta real para frenar al Bacillus anthracis.

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