Similar a lo que sucede con un desgaste excesivo de las cubiertas en un auto mal alineado y balanceado, el estrés de tipo mecánico en la vaca con sobre-crecimiento de pezuña predispone ante la presencia de factores de riesgo, un riesgo en la aparición de lesiones.
¿Cómo un tratamiento integral marca la diferencia entre recuperar o perder una vaca?
A partir de una analogía sencilla, como lo es el alineado y balanceo de un automóvil, se explica también por qué el recorte funcional, por sí solo, muchas veces no alcanza.
La pregunta que surge es, si una vez que nosotros realizamos la técnica de recorte funcional, ¿estamos haciendo todo bien? ¿Qué ocurre una vez que hemos realizado el recorte funcional y encontramos lesiones de origen mecánico (enfermedades de línea blanca, úlceras de suela, úlceras de pinza, abscesos subsolares, o algún cuerpo extraño que compromete la correcta distribución de cargas, entre ambos “dedos” de un mismo miembro)?
Intentaremos aquí desarrollar las lesiones de origen mecánico, que tienen como causa primaria un sobre-crecimiento de las pezuñas (hipoconsumo) y que se manifiestan en una primera instancia, como contusiones o hemorragias.
Ahora bien, el objetivo principal es evitar la vaca renga, por ende, la pregunta es: ¿cómo nos damos cuenta cuáles son las vacas a las que debemos apuntar a la hora de realizar un recorte funcional?
Para ello es fundamental el reconocimiento no sólo de las vacas rengas, sino de aquellas que presentan incomodidad al caminar, que también están generando pérdidas productivas y en las cuales debemos aplicar el recorte funcional para evitar que resulten en rengueras severas y generen mayores costos.
¿Qué significa esto? Que si esta situación de sobre-crecimiento de la pezuña prospera y progresa, corremos el riesgo de que la vaca se lesione, quedando renga, con una pérdida de leche mayor −pudiéndose aproximar a por lo menos un 10% de la leche producida en su lactancia− y, lo que es peor, llevando en algunos casos a la pérdida de la vaca, por un refugo temprano de la misma.
El recorte funcional (a la locomoción) y correctivo (de lesiones)
Volviendo a la tarea del recorte, un error común al realizarlo es que, ante la aparición de alguna de las lesiones nombradas, no se garantiza el desplazamiento de cargas, mediante la utilización de Suecos o Tacos. Muchos técnicos pateros, operarios internos o colegas, dejan esta práctica relegada, porque supuestamente, ahorran tiempo, trabajo, y costos de honorarios.
Esto ocurre inclusive con la recomendación de terapias con antibióticos y antiinflamatorios, en algunas vacas que pudieran llegar a precisarlo.
La utilización de suecos o tacos, vendajes, tratamientos con antibióticos / antiinflamatorios, está ampliamente demostrada, y nos permite recuperar muchas vacas que, en caso de haber realizado sólo el recorte, ese tratamiento por sí solo, no solamente hubiese sido inconcluso, sino también deficiente.
Siempre recalcamos la importancia de una detección temprana de vacas que demuestran incomodidad a la hora de caminar, además del recorte funcional como eje troncal de un programa preventivo podal. Pero cuando las vacas se encuentran rengas, o encontramos lesiones, debemos recurrir a otras prácticas, para que el tratamiento sea completo y efectivo. Haciendo así un paralelo entre comprar una hamburguesa en combo y un tratamiento completo a la hora de recortar pezuña y, por ende, tratar la vaca.
Lo mismo ocurre con el recorte funcional que es la “alineación y balanceo” de las vacas. De esta manera, hacemos un paralelo entre la importancia de prolongar la vida útil de un neumático en un auto y la pezuña en una vaca.
¿Por qué se produce?
El peso o la carga en las pezuñas se deberían distribuir en partes iguales, esto significa que cada dedo (de cada tren) debería recibir el 25% del peso del tren en cuestión (delantero o trasero).
En las vacas, uno de los dedos tiende a crecer en mayor proporción, no por menor desgaste sino porque está siendo más utilizado. Por ende, este dedo de mayor tamaño recibe más carga y ante una situación de estrés (reblandecimiento por el barro, caminatas prolongadas, tiempos de espera en el ordeñe sobre el concreto), llevará a la aparición de estas lesiones.
Este estrés de tipo mecánico en vacas con sobre-crecimiento de pezuña provocará un desgaste desparejo y lesiones (similar a lo que sucede con un desgaste excesivo de las cubiertas en un vehículo mal alineado y balanceado), pudiendo terminar en la pérdida de la vaca.
¿Cómo actúan los Suecos / Tacos?
Una vez detectada la lesión en la pata que estamos recortando, se procede a la colocación de un sueco: este siempre se debe colocar en el dedo sano, dejando así el “dedo lesionado” en el aire o recibiendo menos carga (peso), eliminando así de manera temporal (30/50 días) la causa o que originó la lesión en cuestión, favoreciendo el cierre del estuche córneo (pezuña) y evitando así la aparición de lesiones de tipo secundario, ocasionadas por bacterias ambientales.
Esto en las personas se soluciona solicitando el uso de una muleta, alertando que el miembro afectado no debe apoyarse, pero esto no puede realizarse en las vacas. Los Suecos o Tacos, a diferencia de los equinos, deben ser pegados con distintos adhesivos, ya que, por diferencias anatómicas, los mismos, no se pueden clavar mediante la utilización de clavos.
Aprender a manipular estos adhesivos, es clave para disminuir la tasa de pérdida de suecos/tacos ya que el éxito del tratamiento depende del tiempo de permanencia en la pezuña, con posteriores re-chequeos. Esta práctica que parece compleja es relativamente sencilla, siempre teniendo en cuenta ciertos tips que no deben ser pasados por alto.
Si bien en esta nota hicimos hincapié en las lesiones de origen mecánico, es importante remarcar que las mismas actúan en simultáneo con las de origen infecto-contagioso y, por lo tanto, a la hora de planificar un programa preventivo es necesario atacar ambas problemáticas.
La podología bovina en Argentina
La creciente importancia de las patologías podales en los sistemas productivos se refleja en el fortalecimiento de los espacios de capacitación profesional.
En esa línea, durante junio se desarrolló en Tandil, el Curso Teórico-Práctico en Patologías Podales del Bovino, organizado por la FCV de la UNICEN.
La propuesta combinó clases teóricas y prácticas sobre recorte funcional y correctivo, diagnóstico de lesiones, colocación de tacos y vendajes, amputaciones parciales y planificación de programas preventivos de salud podal.
El curso estuvo orientado exclusivamente a médicos veterinarios y contó con la participación de Mariano Alonso, Fabricio Zelaschi, Pedro Redolatti y Hernán Moscuzza como cuerpo docente.
Esta actividad constituye uno de los primeros pasos de un proceso más amplio que busca consolidar la podología bovina como un área específica de desarrollo profesional en nuestro país. Con ese objetivo, un grupo de veterinarios provenientes de distintas regiones trabaja en la conformación de la Asociación Argentina de Podología Bovina (AAPB).
Como primera gran actividad, entre el 16 y 18 de septiembre se realizará en Villa María (Córdoba) el 1.º Congreso Argentino de Podología Bovina, bajo el lema "Profesionalizando la Disciplina", evento avalado por la FCV-UNICEN.
El programa contempla un workshop y dos jornadas de conferencias con referentes nacionales e internacionales, abordando temas como la detección precoz de cojeras, recorte funcional, tratamientos, enfermedades infectocontagiosas, nutrición, manejo de datos y programas preventivos de salud podal. Además, se presentarán oficialmente las bases de la futura Asociación Argentina de Podología Bovina, marcando un hito para el desarrollo de esta especialidad en el país.
La evolución de la podología bovina demuestra que ya no alcanza con tratar una lesión cuando aparece. La prevención, la capacitación con aval académico, el intercambio y la incorporación de nuevas herramientas diagnósticas y terapéuticas constituyen pilares sobre los que se construye una disciplina cada vez más relevante para el bienestar animal, la eficiencia productiva y la sustentabilidad de los sistemas ganaderos.
* Por M.V. Mariano A. Alonso - Dip. Med. Prod (actividad privada, “La Vaca Chocha” Podología Bovina) y Dr. C. Hernán Moscuzza (Prof. Adj. Departamento de Clínica - FCV UNICEN).