Las Asociaciones Público-Privadas (APP) se han consolidado como un mecanismo fundamental para hacer frente a los desafíos actuales de la sanidad animal y los servicios veterinarios a nivel global. Lejos del concepto tradicional de privatización —el cual implica una transferencia de propiedad y control total—, las APP constituyen colaboraciones a largo plazo en las que ambos sectores comparten responsabilidades, recursos y riesgos para alcanzar objetivos comunes, manteniendo siempre al sector público como responsable y garante.
El alcance del "sector privado" en este contexto es amplio y transversal. No se limita únicamente a las corporaciones o empresas, sino que involucra a todo actor fuera del control gubernamental directo: productores, asociaciones ganaderas, profesionales veterinarios independientes, paraprofesionales, clínicas privadas e incluso Organizaciones No Gubernamentales (ONG).
Sinergia para abordar problemáticas globales: El caso de la RAM
El propósito central de las APP es generar escenarios en los que todas las partes se beneficien, logrando fortalecer las economías, construir confianza, mitigar riesgos y mejorar sustancialmente la salud pública y animal. Si bien existen áreas de gestión netamente públicas (como el control fronterizo) y otras puramente privadas (como las clínicas de pequeños animales), las APP demuestran su máximo potencial en los espacios intermedios, tales como la vigilancia epidemiológica, el control de enfermedades y el combate contra la Resistencia a los Antimicrobianos (RAM).
En el caso específico de la RAM, la colaboración se vuelve integral. En materia de concientización, las agencias de comunicación privadas y las universidades pueden liderar campañas dirigidas a productores, veterinarios y consumidores, mientras el Estado actúa como garante de la precisión científica de la información.
En cuanto a la vigilancia, la industria farmacéutica y los productores tienen la capacidad de compartir datos sobre el uso de antimicrobianos, permitiendo que los gobiernos integren esa valiosa información en los sistemas nacionales de monitoreo.
Finalmente, en el terreno de la prevención, las asociaciones de productores aplican medidas de bioseguridad, vacunación y buenas prácticas de manejo mediante herramientas provistas por organizaciones privadas, complementadas con la capacitación y extensión que brindan los gobiernos.
Gobernanza y el respaldo internacional
La implementación de una APP requiere planificación estratégica. Las autoridades deben evaluar en primera instancia si la cooperación existente es insuficiente y en qué áreas específicas una alianza de este tipo puede mejorar los servicios veterinarios nacionales.
Dado que la estructura de gobernanza de una APP define los roles, las responsabilidades y la rendición de cuentas, las oportunidades deben explorarse sobre la base de beneficios concretos y razones de peso, evitando basarse en meras suposiciones.
OMSA y el proceso de prestaciones de servicios veterinarios
Para acompañar este desafío, la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) brinda soporte activo a los países miembros a través del Proceso PVS (Prestaciones de los Servicios Veterinarios), su programa insignia de desarrollo de capacidades. Mediante este instrumento, los países pueden solicitar apoyo específico para el diseño y la implementación de APP, garantizando el establecimiento de colaboraciones público-privadas sólidas y efectivas.
En conclusión, con la orientación adecuada y la voluntad de integrar fortalezas, las Asociaciones Público-Privadas se posicionan como una herramienta indispensable para modernizar los servicios veterinarios y marcar una diferencia positiva y duradera en la salud global.
FUENTE: OMSA