La psitacosis dejó de ser una preocupación de foco aislado para convertirse en una de las alertas sanitarias más complejas del primer tramo de 2026 en Argentina. Las últimas actualizaciones del Boletín Epidemiológico Nacional (BEN) de la cartera de Salud de la Nación y de los ministerios provinciales confirman un avance sostenido y federal de la enfermedad, caracterizado por una alta tasa de positividad en laboratorios y una virulencia clínica que exige el monitoreo inmediato de los profesionales de la salud y el sector veterinario.
Alerta por el avance de psitacosis en la región centro
El aumento de casos de psitacosis en Argentina enciende alertas y pone el foco en la bioseguridad frente al contacto con aves.
El mapa federal de la alerta
Si bien la provincia de Santa Fe se posicionó en el inicio del brote como el territorio con mayor aceleración (alcanzando 78 casos notificados y una alarmante positividad del 54%), los datos oficiales del Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud demuestran que el riesgo está consolidado a escala regional.
La Región Centro del país —que incluye a la Provincia de Buenos Aires, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), Córdoba y Entre Ríos— concentra de manera conjunta el 85% de la carga de las de las notificaciones nacionales.
Ante este escenario, el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires incorporó la vigilancia de la psitacosis en sus reportes epidemiológicos semanales activos, detectando cadenas de contagio tanto en cordones urbanos de alta densidad como en localidades del interior.
Asimismo, la alerta oficial mantiene bajo vigilancia corredores menores pero persistentes en otras zonas geográficas:
- Región Cuyo: Con reportes históricos e ingresos de muestras bajo sospecha en Mendoza, San Juan y San Luis.
- Región NOA: Registros de circulación e investigación epidemiológica en Santiago del Estero, Catamarca y Jujuy.
- Región Sur: Casos bajo estudio y nexos identificados en la provincia de La Pampa.
Grados de gravedad y complicaciones sistémicas
La principal preocupación de las autoridades gubernamentales no radica únicamente en la dispersión geográfica, sino en el espectro clínico de los pacientes afectados este año. De acuerdo con el reporte oficial de la Dirección de Epidemiología de Santa Fe, más del 50% de los casos confirmados y probables requirieron internación hospitalaria.
En nodos específicos de la Región Centro y el conurbano bonaerense, los registros médicos indican que el índice de hospitalización rozó el 80% frente a la sospecha clínica firme. Los grados de gravedad documentados oficialmente se estructuran en:
- Cuadros moderados a severos (prevalentes): Pacientes que inician con hipertermia (fiebre sostenida superior a 38 °C), cefalea intensa, mialgias y tos seca, evolucionando rápidamente hacia neumonías bilaterales agudas que exigen asistencia respiratoria y esquemas antibióticos endovenosos [santafe.gov.ar].
- Complicaciones atípicas graves: El monitoreo clínico de 2026 detectó una preocupante afectación sistémica más allá del aparato respiratorio. Los comités sanitarios informaron el desarrollo de cuadros de miocarditis asociada y disfunciones hepáticas o esplénicas (esplenomegalia) en pacientes críticamente enfermos [vetmarketportal.com.ar, santafe.gov.ar].
El origen del avance: estrés ecológico y circuito ilegal
Los especialistas del Senasa y de las áreas de zoonosis ministeriales coinciden en que la distribución territorial del brote sigue las rutas del comercio clandestino de aves silvestres (principalmente psitácidos como loros y cotorras).
Al tratarse de provincias de la Región Centro con alta conectividad e infraestructura comercial, un solo lote infectado dispersa la bacteria en múltiples hogares de distintas jurisdicciones en cuestión de días.
A esto se suma el factor ambiental: los desarreglos climáticos globales someten a las poblaciones de aves a un estrés migratorio y térmico constante. El ave estresada deprime su sistema inmune y se convierte en un difusor masivo, eliminando una carga bacteriana muy superior a través de sus deyecciones secas y plumas.
Directivas de bioseguridad obligatorias
Al tratarse de una enfermedad de notificación obligatoria, el Ministerio de Salud de la Nación y las Direcciones provinciales instan a los médicos veterinarios de clínicas privadas a extremar recaudos. El protocolo ante la sospecha de aves portadoras prohíbe taxativamente las tareas de limpieza o barrido en seco, ya que estas suspenden las partículas bacterianas en el aire, provocando el contagio por inhalación.
Se exige humedecer previamente los entornos con lavandina diluida al 10% como única barrera física efectiva para frenar el avance de la bacteria hacia la población humana.