"Con números claros, mostramos que un buen plan sanitario se paga solo"
Rubén Errico fundó Veterinaria La Rural hace más de 50 años. Hoy, junto a sus hijos, lidera un equipo enfocado en el plan sanitario y reproducción bovina.
Más de 50 años brindando un plan sanitario integral para la salud y productividad bovina
Ubicada en el pleno centro de la provincia de Buenos Aires, más precisamente en la localidad de 25 de Mayo, Veterinaria La Rural lleva más de cinco décadas brindando un verdadero plan sanitario y servicios veterinarios especializados en grandes animales.
Fundada en 1968, la firma tiene como referente a Rubén Errico, quien pasó de cadete a dueño y supo marcar el rumbo de la empresa con esfuerzo, visión comercial y pasión por la profesión.
Nativo de 25 de Mayo, Rubén inició su vínculo con la veterinaria de forma gradual. Su familia no tenía relación con el sector: su padre era mecánico y tenía un criadero de cerdos, que Rubén continuó por muchos años. Fue en sus primeros pasos como ayudante donde aprendió los secretos de la medicina rural, participando de prácticas como cesáreas en el campo.
Tiempo después, junto al Dr. Pablo Ervín, quien luego fue socio fundador, Rubén se incorporó al área comercial y terminó comprando la empresa. Pero el punto de quiebre llegó hacia fines de los '80, cuando un accidente en una mano lo alejó del trabajo de campo y lo obligó a asumir el mando comercial de una veterinaria que, por entonces, no le iba muy bien. Ese fue el impulso para reconfigurar el negocio.
Veterinaria La Rural se especializa en grandes animales, con eje principal en la reproducción bovina. A ese foco se suman servicios integrales que incluyen el manejo sanitario, la aplicación de productos veterinarios, el asesoramiento técnico y la venta de insumos. “Apuntamos a un servicio 360°, donde el productor no tenga que preocuparse por nada”, destacó Rubén.
Actualmente, la empresa atiende entre 70 y 80 clientes en partidos bonaerenses como 25 de Mayo, Alvear, Bragado, Saladillo, Tapalqué y Bolívar.
Aunque la mayor parte del trabajo está en la provincia, Rubén mantiene contacto con algunos establecimientos en La Pampa, donde aún conserva lazos de amistad construidos a lo largo de los años.
Segunda generación y modernización
En 2015, con la incorporación de Santiago y Agustina, sus hijos formados en Tandil, la veterinaria sumó una nueva etapa. Entre 2017 y 2018, Rubén impulsó la remodelación completa del edificio: oficinas individuales, sala de reuniones y un laboratorio que hoy acondiciona muestras para análisis externos. En el pasado, allí se realizaban pruebas de brucelosis y anemia infecciosa equina, entre otras.
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Agustina y Santiago continúan capacitándose y son una pieza fundamental del trabajo a campo.
Con tres operaciones de corazón y tras un accidente con un toro, Rubén se ha alejado del trabajo en manga, aunque confiesa que ese sigue siendo su lugar favorito. Hoy se enfoca en la gestión, el asesoramiento y la parte comercial; mientras que Santiago y Agustina están al frente de los servicios técnicos.
Capacitación y profesionalización constante
El trabajo en equipo entre generaciones fue un proceso de adaptación. Rubén siempre valoró la formación continua. Fue ayudante de cátedra en la Universidad del Salvador y en 2005 inició su educación continua en Tandil, formación que finalizó en 2016. “Agradezco siempre el apoyo de Tecnofarm en los inicios”, reconoció.
Agustina continúa esa senda con una Maestría en Reproducción en el IRAC y formación en transferencia embrionaria. Santiago se especializó en Nutrición. Hoy, Agustina lidera el área de ecografías y, tras la lesión de su hermano, también las inseminaciones.
Rubén se encarga del chequeo de condición corporal, supervisión de servicios, plan sanitario y nutrición. “El objetivo es aumentar los kilos de carne por hectárea con un manejo integral y profesional”, explicó.
Con la mente en la mejora continua, entre las herramientas que incorporaron, destacó el brete móvil, una inversión promovida por Santiago. Ideal para campos con infraestructura limitada, permite trabajar con seguridad y eficiencia. “Algunos clientes terminan comprando el suyo después de ver cómo funciona”, comentó Rubén.
Tecnología aplicada y nuevos desafíos
En un contexto donde los servicios veterinarios compiten no solo con colegas sino también con grandes distribuidoras, La Rural apuesta por diferenciarse a través del asesoramiento técnico y el uso de datos. Rubén destacó que el gran desafío es convencer al productor de que invierta en sanidad y tecnología: “Con números claros, mostramos que un buen plan sanitario se paga solo”.
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Hoy, Rubén celebra la posibilidad de compartir la profesión con sus hijos.
Con la ayuda de un plan financiero en Excel, Rubén explica que cubrir todo el calendario sanitario (brucelosis, carbón, CLO reproductiva, diarrea neonatal, cobre, minerales, caravana de mosca, revisión de toros, tacto, sangrado obligatorio Senasa) cuesta lo equivalente a 7-8 kg de novillo gordo.
“La IATF, aunque a veces no se percibe, mejora la eficiencia. Con 10 kg de novillo invertidos, se ganan 20 o 30 kg al destete”, aseguró. Y ahí radica la clave del enfoque: más productividad, con decisiones técnicas.
Un presente compartido en familia
Hoy, Rubén celebra un presente en el que la vida lo reencontró con sus hijos, esta vez compartiendo la profesión. “Cuando eran chicos, yo viajaba mucho y me perdí muchas cosas. Hoy trabajamos juntos, y eso no tiene precio”, confesó.
Agustina, además, incorporó herramientas digitales como drones para monitoreo de rodeos y gestiona las redes sociales de la veterinaria, aportando un enfoque moderno y visual. De la misma manera que se suman más y más iniciativas desde la visión de su hermano, Santiago.
Veterinaria La Rural proyecta el futuro con el objetivo claro de seguir mejorando los índices reproductivos de sus clientes y acompañar, desde lo técnico y lo humano, a los productores de la región.