Investigación

Mejoramiento genético de forrajes: INTA presenta innovaciones clave

El INTA Manfredi combina selección tradicional y edición génica para forrajes más resilientes ante el cambio climático, impulsando la sustentabilidad.

29 de octubre de 2026 - 14:48

El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Manfredi presentó innovaciones significativas en el mejoramiento genético de forrajes, con un enfoque en la alfalfa. Estos avances buscan fortalecer la estabilidad productiva y la resiliencia de los sistemas agropecuarios frente a escenarios climáticos variables. La iniciativa integra métodos convencionales y herramientas de vanguardia para optimizar el rendimiento y la calidad del cultivo.

Durante la Conferencia Académica Internacional sobre Bienestar Agrícola 2026, celebrada en China, Ariel Odorizzi, director del INTA Manfredi, destacó los múltiples beneficios de la alfalfa. Su exposición abordó el rol de esta especie en la salud del suelo, la biodiversidad y la fijación de nitrógeno, subrayando cómo el mejoramiento genético puede potenciar su contribución a sistemas productivos más robustos.

El programa de mejoramiento del INTA Manfredi, con más de cinco décadas de trayectoria, incorpora selección tradicional, edición génica y nuevas herramientas como la enviromics. Este enfoque permite caracterizar con mayor precisión las condiciones ambientales para evaluar materiales y anticipar su adaptación. El objetivo es desarrollar variedades capaces de mantener producción, persistencia y calidad en condiciones cambiantes.

Aportes de la alfalfa a la sustentabilidad

El valor de la alfalfa trasciende su función forrajera. Sus atributos incluyen la producción de proteína de alta calidad, la fijación biológica de nitrógeno, la cobertura permanente y un sistema radicular profundo. Estas características impactan directamente en el ciclado de nutrientes, la reducción de insumos externos, la protección y mejora de la estructura del suelo, y la captura de carbono. La persistencia de esta especie perenne aporta mayor estabilidad al sistema productivo.

Estrategias del INTA en mejoramiento genético

El INTA Manfredi enfoca sus líneas de investigación en aumentar la producción, persistencia y adaptación de la alfalfa a diversos ambientes y condiciones de estrés. Se trabaja en resistencia combinada a plagas y enfermedades, y en la respuesta a estrés abiótico. Colaboraciones con el INTA Santiago del Estero evalúan materiales frente a sequía y salinidad, mientras que con el INTA Rafaela se estudian condiciones de anegamiento. Equipos de Castelar avanzan en edición génica para tolerancia a sequía, floración y resistencia a herbicidas.

La expansión de la frontera agrícola ha desplazado la alfalfa hacia ambientes más marginales, incrementando la necesidad de materiales tolerantes a condiciones adversas. El programa evalúa alrededor de 40 poblaciones experimentales, y el desarrollo de una variedad comercial puede tomar entre 8 y 12 años. Desde 1970, el INTA ha desarrollado cerca de 20 variedades. Parte de este trabajo se realiza mediante convenios de vinculación tecnológica con empresas privadas, que facilitan la multiplicación y comercialización de los materiales.

La incorporación de la enviromics representa un avance clave. Este enfoque utiliza grandes volúmenes de información ambiental para caracterizar los sitios de evaluación y comprender la interacción genética-ambiente. Combina datos genómicos con fenotípicos obtenidos por imágenes satelitales, drones y sistemas de fenotipado de alto caudal, junto con registros ambientales de largo plazo. Esta integración permite mejorar la identificación de materiales adaptados a condiciones específicas y acelerar la selección.

Según Ariel Odorizzi, esta integración de genómica, edición génica, fenotipado de alta precisión e información ambiental no solo busca producir mejores plantas, sino diseñar sistemas agrícolas más resilientes ante el cambio climático.

FUENTE: TodoAgro

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