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Plaga

La chicharrita se repliega por el cambio de clima

Con la cosecha de maíz ya mayormente a salvo, el REM muestra que las bajas temperaturas empiezan a limitar a la chicharrita.

26 de mayo de 2026 - 14:41

El avance del frío empieza a jugar a favor del maíz. Los datos relevados entre el 2 y el 16 de mayo por la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis (REM) muestran un escenario heterogéneo según la región, pero con una tendencia que comienza a consolidarse: el cambio de temperaturas ya modula las poblaciones de chicharrita y reduce el riesgo de nuevos daños en espiga.

Con lo grueso de la cosecha maicera a salvo, los cultivos que aún permanecen en pie se encuentran, en su mayoría, en estados avanzados o próximos a cosecha. Muchos lotes ya están senescentes y dejaron de ser una fuente atractiva de alimentación para el vector, que aparece principalmente en algunos ciclos largos.

Menos riesgo para esta campaña

En las zonas endémicas del NOA y NEA, la población de la plaga se mantiene en niveles altos, aunque con señales de estabilidad o retracción. En el Litoral, los registros muestran una leve baja. En cambio, en el Centro-Norte —sobre todo en Córdoba— y en el Centro-Sur se observaron aumentos puntuales, aunque sin impacto relevante en espiga.

El informe también marca un cambio ambiental clave: en sitios con altas densidades de insectos comenzaron a registrarse disminuciones asociadas a las primeras heladas y a la amplitud térmica. Las bajas temperaturas afectan especialmente a las ninfas, más sensibles que los adultos, y empiezan a mostrar mortandad sobre las hojas.

Monitoreo y manejo, la clave que sigue

“Aunque esta campaña esté a salvo, insistimos en que es crucial seguir la pirámide de manejo del vector: monitorear trampas y cultivos sistemáticamente; elegir híbridos tolerantes, y realizar aplicaciones oportunas según la información relevada en campo”, señaló Alejandro Vera, coordinador de la Red.

El especialista también puso el foco en un punto central para la próxima campaña: los maíces voluntarios o “guachos”. En las áreas de siembra temprana, si las heladas no los eliminan, será necesario controlarlos, ya que pueden actuar como “puente verde” para la supervivencia del vector.

NOA: estabilidad, pero con alta presión

En el NOA, donde el 85% de las trampas se ubicó sobre maíces, la población de Dalbulus maidis volvió a mostrar estabilidad, al igual que en los últimos tres relevamientos. Sin embargo, la presión sigue siendo alta: el 94% de las localidades registró más de 100 adultos por trampa. En algunos híbridos se detectaron manifestaciones en espiga asociadas al complejo de enfermedades transmitidas por la chicharrita, actualmente en evaluación.

NEA: retracción en estadios avanzados

En el NEA, con el 89% de las trampas instaladas sobre maíces en estadios reproductivos avanzados, la plaga muestra una retracción, aunque todavía con alta presión poblacional. El 61% de las localidades evaluadas presentó más de 100 adultos por trampa.

También allí se estudian alteraciones en espiga en determinados híbridos.

Litoral: presencia extendida, menor incidencia

En el Litoral, el 97% de las trampas ubicadas en maíz registró presencia del vector, aunque solo el 22% superó los 100 adultos.

Se reportaron síntomas foliares vinculados al complejo de achaparramiento, pero con una incidencia menor respecto de las zonas endémicas.

Centro-Norte: suben las capturas, pero no el daño

En el Centro-Norte, el 74% de las localidades evaluadas registró más de 100 adultos por trampa, lo que representa un incremento significativo frente al informe anterior. Aun así, la incidencia del complejo de achaparramiento continúa siendo baja y localizada.

Centro-Sur: incrementos puntuales

Por último, en el Centro-Sur se observaron aumentos puntuales, aunque el 40% de las localidades no presentó detecciones.

En esta región no se reportó sintomatología foliar asociada al complejo de patógenos responsables del achaparramiento del maíz.

A prepararse para la próxima campaña de maíz

El mensaje técnico queda claro: el clima empieza a reducir la presión de la chicharrita y la campaña actual ya no tendría nuevos riesgos relevantes en espiga. Sin embargo, la salida del ciclo no debe confundirse con el fin del problema.

El monitoreo, la eliminación de maíces guachos y la planificación temprana serán claves para llegar mejor preparados a la próxima campaña.

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