Las bajas temperaturas registradas durante el invierno y el inicio de la primavera han ralentizado el desarrollo de los forrajes en la cuenca lechera central, afectando el ritmo productivo esperado. El ingeniero agrónomo Juan Picco señaló que las pasturas, aunque en buen estado general por la humedad, aún no alcanzan la velocidad de rebrote característica de la primavera.
Las bajas temperaturas demoran el crecimiento de forrajes en tambos
El clima frío retrasa el ritmo de los forrajes en la cuenca lechera central, pero los verdeos de invierno y las reservas forrajeras compensan la situación.
El especialista explicó que las noches frescas y las bajas temperaturas diurnas persisten, manteniendo a las pasturas aletargadas. Esta situación implica un ritmo de producción más lento de lo que se esperaría para la fecha, cuando habitualmente se observa una mayor actividad de crecimiento en los campos.
En contraste, los verdeos de invierno, principalmente avena y ryegrass, mostraron un comportamiento favorable. Su producción de materia seca fue muy buena, beneficiada por la humedad adicional del invierno, lo que permitió incluso realizar cortes extras. Aquellos productores que sembraron ryegrass continúan aprovechándolo, con posibilidades de pastoreos adicionales.
Estrategias ante el lento desarrollo de forrajes
La estrategia de los productores se centró en el uso de reservas forrajeras y el aprovechamiento de los verdeos para compensar la lentitud en el crecimiento de la alfalfa. Esta planificación fue clave ante la expectativa de una mayor disponibilidad de pasturas para esta época, que no se concretó debido a las condiciones climáticas. La buena producción de los verdeos contribuyó a mitigar el impacto.
La perspectiva inmediata indica un cambio en las condiciones. Se anticipa que hacia finales de septiembre las temperaturas comenzarán a elevarse, lo que permitiría a las pasturas de alfalfa retomar un ritmo de producción más cercano a la normalidad de la primavera. Este escenario sugiere una transición gradual hacia una mayor disponibilidad de pasto.
Importancia de la nutrición animal
Para acompañar este proceso de recuperación y crecimiento, las tareas de nutrición animal serán decisivas. El especialista destacó la importancia de considerar elementos como calcio, magnesio, nitrógeno, azufre, fósforo y silicio. Estos nutrientes son fundamentales para potenciar el desarrollo y la sanidad de las pasturas, asegurando su óptimo rendimiento.
En un contexto de expansión de la producción de leche en el tambo y promesas para la ganadería, la planificación de las reservas y el manejo adecuado de la fertilización se consolidan como ejes centrales. Este enfoque es crucial en un período de transición climática donde la primavera se instala de manera tardía, exigiendo una gestión proactiva de los recursos forrajeros.
FUENTE: AgroSitio