La prevención de las enfermedades podales en la lechería argentina debe ser una prioridad para reducir su incidencia, en lugar de solo tratar los casos existentes. Esta perspectiva fue central durante el Primer Congreso Argentino de Podología Bovina, donde el médico veterinario Pablo Acosta enfatizó la necesidad de este cambio de enfoque.
Enfermedades podales: por qué la lechería debe pasar del tratamiento a la prevención
En el Congreso Argentino de Podología bovina, expertos destacaron la prevención de enfermedades podales para la sanidad bovina y la eficiencia del tambo.
El encuentro, realizado en la Sociedad Rural de Villa María, Córdoba, reunió a especialistas y productores para abordar uno de los problemas sanitarios con mayor impacto en la eficiencia de los tambos. Acosta remarcó que la salud podal debe tener la misma relevancia que la reproducción, la mastitis o la nutrición en la agenda de la lechería.
Para gestionar eficazmente las enfermedades podales, el primer paso es transformar las observaciones cotidianas en datos concretos. Las prevalencias a nivel mundial suelen oscilar entre el 20 y el 25%, aunque con variaciones significativas entre los establecimientos productivos.
Medición y causas de las enfermedades podales
Conocer el promedio no es suficiente; es crucial desglosar el problema para identificar qué patologías aparecen con mayor frecuencia, en qué momento de la lactancia, en qué época del año y si son de origen infeccioso o traumático. Responder a estas preguntas permite orientar las medidas de prevención y evaluar su efectividad, con el objetivo final de mejorar la eficiencia de las vacas y prolongar su vida útil en el tambo.
Acosta explicó que la dermatitis digital es una de las enfermedades infecciosas más extendidas internacionalmente. Sin embargo, en algunos establecimientos, los problemas no infecciosos, particularmente los traumas, son la principal causa. El sistema de producción también influye: las condiciones en tambos pastoriles difieren de las de establecimientos intensivos o con vacas alojadas en galpones, donde la dermatitis digital puede ser más relevante. Factores ambientales como el barro durante períodos de exceso de humedad también pueden deteriorar las pezuñas y favorecer la aparición de problemas.
La relación entre nutrición y salud podal es más amplia de lo que comúnmente se asocia con acidosis o laminitis. La calidad de la pezuña depende de la alimentación del animal y de las condiciones de acceso al alimento. Un punto clave es el tiempo que la vaca permanece de pie; la disponibilidad de comida, los metros de comedero y la correcta distribución de la ración pueden determinar cuánto tiempo necesita para alimentarse. Una vaca que encuentra el alimento disponible puede comer y regresar rápidamente a descansar, por lo que la nutrición debe analizarse también desde el manejo.
El desvasado preventivo y la sanidad bovina
Acosta planteó la necesidad de incrementar el uso del desvasado preventivo, estimando que actualmente solo entre el 15 y el 20% de la población bovina es alcanzada por estas prácticas. En otros países de la región, como Chile, el desvasado preventivo es una labor habitual. Para consolidar este camino, es fundamental profesionalizar la actividad, estableciendo metodologías, capacitando al personal, generando mecanismos de auditoría y manteniendo registros para evaluar resultados.
El impacto de una patología podal no se limita a la pezuña. Una vaca con problemas de locomoción puede presentar más días abiertos y mayores dificultades para lograr una nueva preñez, además de posibles efectos sobre la producción y la permanencia del animal en el rodeo. La magnitud de cada impacto depende del sistema y de las características de cada establecimiento, por lo que es necesario medirlo en cada tambo. Si las enfermedades podales se pueden medir, también se pueden gestionar, y si se pueden identificar sus causas, el objetivo debe ser intervenir antes de que el problema se manifieste.
FUENTE: TodoAgro