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Prevención

El Niño ya condiciona las decisiones en los tambos

El INTA recomienda anticipar inversiones en infraestructura y reservas ante un posible regreso de El Niño.

30 de julio de 2026 - 14:42

Aunque los pronósticos climáticos señalan condiciones neutras para el invierno, los modelos de mediano plazo anticipan una alta probabilidad de que, a partir de la primavera, se instale un evento El Niño con precipitaciones superiores a lo normal. Esta ventana de tiempo es clave para los sistemas lecheros, que deben anticiparse con decisiones estratégicas para reducir el impacto del exceso hídrico en la producción.

Guillermo Cavallero, ingeniero agrónomo del Área de Desarrollo Rural del INTA Rafaela, enfatizó que la anticipación es clave. Las decisiones tomadas en el presente permitirán atravesar con mejores resultados el próximo otoño. La región ya registra un excedente de precipitaciones, con 624 milímetros entre enero y junio, superando el promedio histórico de 553 milímetros para el mismo período.

El principal riesgo se asocia a las pasturas base alfalfa, que constituyen entre el 70% y el 80% de la alimentación en muchos tambos. El impacto más severo se espera para marzo y abril del próximo año. Si las pasturas permanecen anegadas, las raíces sufren por falta de oxígeno, lo que lleva a la pérdida de la planta y a una disminución significativa de la oferta forrajera del sistema.

Infraestructura y manejo ante El Niño

Para reducir los efectos del exceso de agua, Cavallero recomendó revisar la infraestructura del establecimiento antes de las lluvias intensas. Entre las medidas esenciales se encuentran el abovedado de los callejones, el mantenimiento de cunetas, la sistematización del drenaje interno del campo y la revisión de corrales y patios de alimentación. Es fundamental ordenar el flujo del agua dentro del establecimiento, aprovechando los callejones para el tránsito animal y la conducción del agua hacia los desagües.

Asimismo, el especialista del INTA destacó la importancia de ubicar las bolsas de silo y los sectores de alimentación en lugares altos y de fácil acceso. Pensar estratégicamente la ubicación de las reservas durante el otoño es crucial, ya que las condiciones para ingresar con maquinaria pueden ser mucho más complicadas.

Estrategias de reservas forrajeras

Otra recomendación es incrementar el volumen de reservas forrajeras disponibles. Si bien se trabaja con un margen de seguridad, este año sería conveniente aumentarlo. Planificar una mayor superficie para silaje puede prevenir un eventual déficit forrajero. Cavallero recordó que durante los eventos de El Niño de 2015 y 2016, numerosos establecimientos debieron adquirir alimentos de menor calidad a costos elevados debido a la escasez de forraje.

El profesional del INTA Rafaela también aconsejó evaluar con anticipación la carga animal de cada establecimiento para disminuir la presión sobre el sistema ante condiciones climáticas adversas. Trabajar con 2 vacas por hectárea no es lo mismo que hacerlo con una carga menor cuando aparecen excesos hídricos. Si fuera necesario, se deberá analizar qué categorías conviene mantener y cuáles descartar para preservar el funcionamiento del sistema.

Finalmente, además de las acciones internas, se subrayó la necesidad de mantener en óptimas condiciones la infraestructura rural. Es vital que caminos, alcantarillas, cunetas y canales funcionen correctamente para una evacuación eficiente del agua. Un sistema de drenaje rural deficiente prolonga el exceso hídrico en los campos, aumentando los daños.

FUENTE: INTA Informa

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