Con mayores exigencias regulatorias, necesidad de trazabilidad y picos de demanda difíciles de absorber, la esterilización dejó de ser un paso operativo para convertirse en un punto crítico de la cadena productiva de la industria veterinaria.
La industria veterinaria enfrenta nuevos desafíos. Zerox muestra cómo la esterilización tercerizada puede ser una ventaja competitiva.
Con mayores exigencias regulatorias, necesidad de trazabilidad y picos de demanda difíciles de absorber, la esterilización dejó de ser un paso operativo para convertirse en un punto crítico de la cadena productiva de la industria veterinaria.
En ese sentido, vale la pena hoy preguntarse: ¿conviene tener sistema propio o tercerizar en plantas industriales?
A continuación, referentes de Zerox SRL, una de las empresas nacionales con mayor infraestructura dedicada, aportan su mirada para abrir un debate que atraviesa a todo el sector.
La industria veterinaria volvió a mirar su infraestructura productiva con otros ojos. El aumento de los costos energéticos, la presión normativa, los nuevos requisitos regulatorios y la necesidad de entregar productos con trazabilidad confiable están empujando a muchas compañías a revisar un área históricamente subestimada: la esterilización.
Pero el interrogante que hoy emerge con fuerza entre laboratorios, fabricantes y distribuidoras es claro: ¿tiene sentido sostener sistemas propios o es más eficiente tercerizar el proceso en plantas industriales certificadas?
Para profundizar, MOTIVAR dialogó con el equipo técnico de Zerox SRL, que trabaja con diferentes laboratorios veterinarios de distintos niveles producción y especialidades, y aporta una mirada sobre los desafíos que el sector enfrenta.
MOTIVAR: ¿Qué beneficios concretos aporta trabajar con una empresa que cuenta con logística propia y planificación de cargas?
La logística propia permite integrar la esterilización al flujo productivo real del cliente. Evita demoras, acompaña los picos de demanda del sector veterinario y asegura retiradas programadas que previenen quiebres de stock. En un mercado donde “tiempo” es sinónimo de competitividad, esto marca la diferencia.
Cuando la esterilización la realiza un tercero especializado, ¿cómo se gestiona la responsabilidad técnica y la documentación?
La responsabilidad técnica se vuelve más robusta: protocolos, reportes de ciclo, liberación documentada y trazabilidad digital quedan a cargo de profesionales que trabajan exclusivamente en este proceso. Para el cliente, esto significa menos riesgo en auditorías y una documentación sólida para certificaciones y exportaciones.
El sector veterinario viene creciendo en volumen. ¿Cuáles son los principales desafíos de capacidad que observan?
Uno de los desafíos es la estacionalidad: hay momentos del año donde las líneas de producto se aceleran. Otro es la diversidad de materiales. Las plantas industriales absorben grandes volúmenes sin que el cliente deba ampliar su infraestructura. En muchos casos, tercerizar es lo que permite crecer sin fricción.
¿Por qué es importante que la esterilización esté acompañada por un equipo técnico con experiencia normativa?
Porque la esterilización moderna exige un abordaje técnico-regulatorio integral. No se trata únicamente de alcanzar un parámetro físico, sino de cumplir con validaciones, controles ambientales, normas ISO, estudios de penetración y desorción, y pruebas de desempeño del sistema de empaque. Cada lote debe estar respaldado por documentación trazable y auditable. La ausencia de un equipo técnico con experiencia normativa transforma cualquier desvío menor en un riesgo para toda la cadena de valor.
¿Qué rol juega el asesoramiento en la elección del método adecuado para cada producto?
Fundamental. Cada material responde distinto al vapor, al óxido de etileno o al plasma. Un buen asesoramiento desde el desarrollo evita reprocesos, fallas en el packaging, devoluciones o pérdidas de lote. En veterinaria, donde los productos son muy diversos, elegir el método correcto y las variables del proceso adecuadas es clave para asegurar el mejor resultado.
Mientras el sector veterinario se moderniza y busca ganar competitividad, la discusión sobre “hacer o tercerizar” vuelve a instalarse. La decisión ya no pasa solo por costos, sino por capacidad de respuesta, cumplimiento normativo y proyección de crecimiento.
Plantas industriales como Zerox muestran que externalizar este eslabón no implica perder control, sino ganar previsibilidad, escalabilidad y seguridad documental.
En un mercado donde la trazabilidad es cada vez más valorada, la esterilización tercerizada puede convertirse en una aliada estratégica para que las empresas veterinarias se enfoquen en lo que mejor saben hacer: innovar y producir.

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