Quizás en otras actividades también ocurra, pero en la veterinaria es una constante: aún en tiempos complicados, con el cansancio de las horas trabajadas, las dudas existenciales y resultados que no siempre acompañan, los profesionales sacan fuerzas de donde parece no haber, para seguir adelante.
El fuego sagrado de la veterinaria existe
No son superhéroes. Son veterinarios y veterinarias que con esfuerzo y el paso del tiempo fueron cumpliendo sus metas, más allá de los desafíos de la profesión.
Por eso en esta edición dejaremos por un momento de lado las incertidumbres lógicas de la época, para reconocer a las veterinarias y los veterinarios que, sin creerse, ni ser superhéroes, han logrado sobreponerse a diversas situaciones con esfuerzo y perseverancia.
Ese fuego sagrado sobre el cual tanto nos han contado en estos más de 20 años existe, es real, y MOTIVAR lo materializa en cinco historias que valen la pena.
Tal es el caso de Eugenia Ruiz, de la Facultad de Veterinaria (UNL) en Esperanza, Santa Fe, siendo una de las impulsoras de la Mesa bubalina provincial que finalmente y tras años de insistencia logró integrarse con los representantes del sector bovino, a la espera de un avance más concreto en el corto plazo. Un logro para el sector y también para Eugenia, que nos cuenta por qué desde hace años promueve la actividad bubalina y el trabajo colaborativo entre los actores de la cadena.
Y algo similar podemos mencionar sobre los pasos que sigue dando el MV Santiago Teyssandier, director del Posgrado en Endocrinología en la clínica diaria, en la Universidad del Salvador, quien presentó -con su equipo de trabajo- el primer reporte oficial completo de síndrome de Cushing ACTH, dependiente en un cachorro.
Incluso la aparición en MOTIVAR de Carlos Lanusse tras obtener un destacado premio por parte de la Academia Americana de Farmacología Veterinaria aporta a esta editorial. “Es importante que los jóvenes sepan que la profesión veterinaria tiene muchos caminos e incumbencias y que, entre ellos, el de los posgrados científicos es realmente para evaluar”, insistía el referente del Civetan.
También van a poder conocer la historia de Lucas Sbriglio, que luego de pasar por una crisis de vocación y pensar en abandonar su carrera por el año 2004, en 2008 se recibió de veterinario en la Universidad Maza de Mendoza, fue jefe de zoonosis en un municipio de su provincia y realizó una Maestría en Ganadería en Zonas Áridas en la Universidad Nacional de Cuyo. Hoy trabaja en dos consultoras, colabora con sus servicios profesionales en Veterinaria Rural (Maipú) junto a su mujer Julia, y forma parte del Instituto Argentino de Investigación de Zonas Áridas, que depende del Conicet.
Y como si fuera poco, la tenemos a Antonela Barberis, de Cabaña y Tambo La Lilia, en Colonia Aldao, Santa Fe, primera mujer que juró la raza Holando en Argentina, en Todo Láctea.
Cinco historias colmadas de emociones.
Cinco caminos que encontraron su destino, no sin antes evidenciar que el fuego sagrado de la veterinaria existe.