En 2004 estaba atravesando una crisis personal tremenda, no sabía qué me gustaba. No me gusta pequeños y, para hacer grandes, en Mendoza no hay vacas. Pensé en abandonar la Carrera de Veterinaria; pasarme a Economía, o Biología y ahí fue cuando me crucé con un ejemplar de MOTIVAR. Vi todo tipo de notas y el alcance de la profesión. Recuerdo una con un veterinario que era director técnico en un laboratorio, otra enfocada a sanidad, otra a producción y hasta una con foco en medio ambiente. Me di cuenta de que tenía muchos posibles campos laborales”.
Las palabras son del MV Lucas Sbriglio, quien nos contactó a través de Instagram (@motivarok) para contarnos su historia.
Instagram - Lucas Sbriglio
“Si bien tengo las revistas impresas, empecé a seguirlos en las redes sociales, me acordé y les escribí. Para contárselos, para tengan una buena anécdota”, nos decía luego, cuando conversamos ya telefónicamente para conocernos y saber más sobre su recorrido.
Porque, claro está Lucas, esto es mucho más que una anécdota para nosotros.
“Quizás con esta nota ayudamos a alguna otra persona que esté pasando la misma situación que atravesé yo en 2004”, nos compartió también en nuestro diálogo volviendo de Jujuy a Mendoza, luego de viajar a asesorar en producción animales a las comunidades de los humedales.
Así es, la vida de Lucas cambió.
Y se lo contó a MOTIVAR.
Luego de superar los momentos en los que pensó en abandonar la Carrera, en 2008 se recibió de veterinario en la Universidad Maza de Mendoza, fue jefe de zoonosis en un municipio de su provincia, realizó una Maestría en Ganadería en Zonas Áridas en la Universidad Nacional de Cuyo, trabaja en dos consultoras, colabora con sus servicios profesionales en Veterinaria Rural (Maipú) junto a su mujer Julia, y forma parte Instituto Argentino de Investigación de Zonas Áridas, que depende del Conicet.
“Ni bien me recibí, empecé a trabajar como jefe de zoonosis en una municipalidad. Tenía que fiscalizar galpones de gallinas, hacer los controles antirrábicos, todo. Era tan holístico el trabajo que empecé a ser especialista en todo un poco”, recuerda Lucas con emoción en nuestro diálogo.
Y agrega: “Estaba en contacto con todo lo que era Salud Pública y dependía de Medio Ambiente, con lo cual todo se fue dando”.
Al tiempo, se abrió una Maestría en Ganadería de Zonas Áridas en la FCA de la Universidad Nacional de Cuyo y no dudó en anotarse. “Eso me abrió la cabeza y otro campo laboral”, nos decía.
Además, nos contó que desde hace 12 años también da soporte a su esposa, Julia, en la Veterinaria Rural que tienen en Tres Esquinas, Maipú, Mendoza.
“Fuimos comenzando muy de a poco y hoy ya fuimos creciendo e invirtiendo en radiología digital, ecografía para diagnóstico de preñez en bovinas y varios servicios más. Julia hace la parte clínica de pequeños”, nos explicaba.
El recorrido
Uno de los momentos en los cuales Lucas Sbriglio comenzó a recoger los frutos de ese trabajo fue cuando una consultora especializada lo contrató para hacer cotoxicología ambiental, buscar metales pesados en sangre de animales que habitan en zonas cercanas a lugares donde se desarrolla la minería. Empresa en la cual hoy hace monitoreo de glaciares.
“También trabajo en otra consultora, en la parte de los humedales altoandinos y como ahí pastorean las comunidades nativas, la propuesta es ayudarlos con la parte productiva de llamas, corderos, caprinos. Los humedales se están secando y son el recurso forrajero más importante que tienen los que pastoreas en alta montaña”, nos explica durante la comunicación el único veterinario de esa iniciativa.
Hoy podés estar castrando un perro y mañana, sacando sangre para buscar metales pesados en animales Hoy podés estar castrando un perro y mañana, sacando sangre para buscar metales pesados en animales
“Lo que más pesó en estos años para que pueda seguir mi camino profesional fue la plasticidad de la Carrera de Veterinaria. Hoy podés estar castrando un perro y mañana, sacando sangre para buscar metales pesados en animales”, reflexionaba nuestro entrevistado ya culminando esta entrevista.
Y cerraba: “Creo que el veterinario generalista debería considerarse una especialidad en sí misma. Hoy soy exactamente eso, un poco de todo”.