La sequía crónica en el oeste de Estados Unidos, especialmente en la cuenca del Río Colorado, impacta significativamente la producción agropecuaria y la ganadería regional. Los bajos niveles históricos del río, que abastece a estados como Arizona, Nevada y el sur de California, comprometen la disponibilidad de agua para cultivos esenciales como la alfalfa, base forrajera para el ganado.
Los dos principales reservorios artificiales del sistema, el Lago Mead y el Lago Powell, operan a 27% y 23% de su capacidad respectivamente, perdiendo 10% de sus reservas mensualmente por evaporación. Esta situación ha llevado a una disminución progresiva del stock ganadero en la zona, que históricamente dependió de la agricultura de riego intensivo.
Como consecuencia directa de esta reducción productiva, los precios de la carne vacuna en Estados Unidos experimentan un aumento sistemático. Una libra de carne se comercializa a U$S 5.79, y en cadenas de restaurantes de alta gama supera los U$S 10.50 por libra. Este incremento también repercute en el costo de la carne aviar, a través del denominado "efecto sombra".
Estados Unidos, que consume 12 millones de toneladas de carne vacuna anualmente, produce en condiciones normales 10 millones de toneladas. Sin embargo, las proyecciones indican que en los próximos tres a cinco años su producción podría descender a 8 millones de toneladas o menos, generando un déficit estructural en el principal mercado de consumo mundial.
Este escenario de escasez y aumento de precios en un mercado de alta demanda representa una oportunidad histórica para la ganadería argentina. El país podría multiplicar por dos o por tres su stock ganadero para abastecer una parte de esta demanda creciente. A esto se suma la apertura del mercado chino para diversos productos cárnicos argentinos, ampliando aún más las posibilidades de exportaciones.
Impacto global de la sequía
La problemática de la sequía no se limita a Norteamérica. En Europa, ríos como el Danubio y el Rin también presentan niveles históricamente bajos, afectando la producción agroalimentaria del continente. Naciones Unidas utiliza el término "aridificación" para describir la nueva normalidad de estas regiones, caracterizada por condiciones extremadamente secas y cálidas, que se asemejan a desiertos. Este fenómeno global, vinculado al cambio climático, subraya la vulnerabilidad de los sistemas productivos.
La convergencia de estos factores globales configura un panorama favorable para los mercados ganaderos argentinos. La creciente demanda de proteínas cárnicas de alta calidad, sumada a la reducción de la oferta en mercados clave, posiciona a Argentina ante la necesidad de fortalecer su capacidad productiva y de exportaciones. La coyuntura actual exige una visión estratégica para capitalizar estas condiciones y consolidar la presencia argentina en el comercio internacional de carnes.
La situación actual del mercado mundial de carnes, marcada por la escasez en grandes potencias productoras y el aumento sostenido de la demanda, impone a la ganadería argentina el desafío de expandir su producción para aprovechar plenamente esta coyuntura favorable.
FUENTE: Clarin Rural