Con el avance del cambio del clima y la frecuencia creciente de olas de calor, la ganadería argentina se enfrenta a un desafío ineludible: repensar su modelo productivo. En este escenario, los montes de reparo y los sistemas silvopastoriles ganan terreno como una herramienta estratégica que mejora el bienestar animal, aumenta la productividad y suma sustentabilidad a los sistemas pastoriles.
La evidencia es contundente. Estudios realizados por INTA en el sudeste bonaerense muestran que las temperaturas bajo las copas de pinos y eucaliptos pueden ser entre 3 y 10°C más bajas que en áreas sin cobertura. ¿El resultado? Menor estrés térmico, mejor comportamiento animal y mayor conversión alimenticia, incluso en condiciones climáticas moderadas.
Pero el aporte de los árboles va más allá del alivio estival: en invierno, los montes de reparo disminuyen la pérdida de calor corporal gracias a su resistencia al viento, un detalle no menor cuando se trata de proteger crías recién nacidas de la hipotermia.
Estrés calórico y productividad
En razas de origen europeo, donde el estrés calórico impacta directamente sobre la productividad, mantener la temperatura dentro de la zona de confort térmico es clave. El uso de sombra, agua y pasturas adecuadas no solo mitiga los efectos del calor, sino que también reduce el riesgo de pérdidas productivas.
Una investigación reciente en Uruguay confirmó que los animales con acceso a sombra ganaron más peso, consumieron más alimento y presentaron menor estrés fisiológico, aun en días que no eran extremadamente calurosos.
¿Cómo implementar estos sistemas?
La estrategia depende de los objetivos del establecimiento. Desde montes densos que actúan como barreras climáticas y capturan carbono, hasta cortinas forestales o sistemas silvopastoriles que equilibran sombra y producción forrajera, cada modelo tiene su lógica y costos. Lo importante es el diseño: ubicación, densidad, especies arbóreas y compatibilidad con la producción ganadera son claves para el éxito.
En todos los casos, contar con herramientas tecnológicas como el Índice de Temperatura y Humedad (ITH), desarrollado por el INTA, permite anticipar eventos críticos y ajustar el manejo en tiempo real. La plataforma online siga.inta.gob.ar/#/ith es de acceso libre y facilita la toma de decisiones estratégicas.
Más producción, menos impacto
La incorporación de árboles en los sistemas ganaderos no es solo una mejora técnica; es una apuesta concreta por una ganadería más resiliente y alineada con las demandas de sostenibilidad que plantea el mercado global. Captura de carbono, bienestar animal, reducción de emisiones: el combo es completo.
En una época donde el clima define cada movimiento productivo, apostar por estrategias que sumen bienestar y resiliencia ya no es un lujo: es parte del nuevo ABC de la ganadería.