El modelo de alimentación por autoconsumo para la recría y engorde de bovinos se consolida como una alternativa altamente eficiente y operativamente simplificada frente a los sistemas tradicionales de suministro diario. Maru Munilla, investigadora del INTA de Concepción del Uruguay, ha estado a la vanguardia de las evaluaciones de esta modalidad, destacando sus beneficios tanto productivos como de manejo.
La práctica del autoconsumo generalmente se basa en el uso de raciones sin fibra. Estas dietas, compuestas por solo dos o tres elementos, son diseñadas para cubrir la totalidad de los requerimientos nutricionales, energéticos y proteicos necesarios para animales en distintas fases de crecimiento y desarrollo. La ventaja principal que busca el productor es la reducción del trabajo diario: "Creemos que es una práctica que para el productor simplifica y reduce mucho la carga operativa respecto de los sistemas tradicionales que implican el suministro diario de las raciones", afirma Munilla.
El desafío de la adaptación y la solución argentina
Históricamente, el trabajo con rumiantes (sean ovinos o bovinos) obliga a los operarios a manejar con cautela los cambios de alimentación, especialmente el acceso a raciones sin fibra o aquellas con alto contenido de maíz. Las dietas de alta concentración energética, típicamente utilizadas en sistemas de feedlot, requieren un período de adaptación que puede durar entre dos y cuatro semanas para evitar disturbios digestivos clásicos o, en casos extremos, la muerte de los animales.
El INTA ha dedicado los últimos tres años a evaluar el producto Receta, un aditivo multifactorial de desarrollo argentino, creado por la empresa Zorion, diseñado específicamente para estos modelos de autoconsumo.
El aditivo permite sortear, de inicio, el crítico periodo de adaptación de la dieta. Según la investigadora de INTA, "lo que mejora es esencialmente los inicios de los periodos de recría de engorde ya que podemos prescindir de las adaptaciones". Esto permite iniciar directamente con una dieta de alta concentración energética sin experimentar los clásicos disturbios digestivos asociados a esta transición.
Impacto en la conversión y la eficiencia productiva
Más allá de los beneficios operativos, los resultados en eficiencia alimenticia son notables. A lo largo de 26 experimentos realizados, se observó una mejora sustancial en el rendimiento de los animales. La conversión—entendida como la cantidad de alimento requerido para generar cada kilogramo de peso vivo—mostró una reducción significativa.
Maru Munilla detalló que "vimos a lo largo de 26 experimentos que la conversión, o sea, la cantidad de alimentos requeridos para producir cada kilo de peso vivo, bajaba entre un 30 y un 35%".
Esta mejora se traduce en un menor consumo de alimento por unidad de peso ganado. Por ejemplo, en novillitos destinados a terminación de consumo liviano o consumo mediano (hasta 450 kg), el requerimiento de alimento se redujo drásticamente. En lugar de necesitar 8 kilogramos de alimento para producir 1 kilogramo de peso vivo, solo se necesitaron 5 kilogramos en casi la totalidad de las experiencias evaluadas.
En resumen, el uso de este aditivo en los modelos de autoconsumo no solo ofrece claras ventajas operativas al eliminar la necesidad de adaptación dietaria, sino que también genera un impacto económico directo al reducir en un tercio la cantidad de alimento necesaria para alcanzar los pesos de terminación deseados.
El vínculo entre el INTA y Zorion
La relación entre el INTA y la empresa Zorion Argentina SRL, dedicada al desarrollo y comercialización de productos para la nutrición animal, es de colaboración en investigación y desarrollo para mejorar la eficiencia en la alimentación del ganado bovino en confinamiento (feedlot).
Así es como el INTA y Zorion han desarrollado conjuntamente un aditivo multifactorial que mejora la eficiencia de conversión de alimento en novillos, reduciendo el consumo de alimento por kilo de peso ganado y simplificando los procesos en el campo, en rodeos confinados.