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Investigación

¿Cuál es l impacto de la suplementación en lactancia sobre nutrición animal?

El INTA Cuenca del Salado evaluó la nutrición animal en vacas de cría bovina durante la lactancia temprana, con resultados clave sobre su impacto.

30 de septiembre de 2026 - 12:06

Investigadores del INTA Cuenca del Salado evaluaron la suplementación energética en vacas de cría durante la lactancia temprana. El estudio, enfocado en la nutrición animal, analizó el impacto del grano de maíz en el estado corporal de las madres y el crecimiento de los terneros en la Cuenca del Salado.

La lactancia temprana en los sistemas de cría de la Cuenca del Salado coincide con un período de alta demanda nutricional para las vacas, mientras la disponibilidad de forraje puede ser limitada. Ante este escenario, la suplementación energética se presenta como una herramienta para mantener el estado nutricional de las madres y cubrir los requerimientos de la lactancia. El grano de maíz es una alternativa común en la región por su disponibilidad y relación costo-aporte energético.

El ensayo, desarrollado en la Colonia Ortiz Basualdo en Ayacucho, utilizó 72 vacas multíparas de raza Angus, preñadas mediante inseminación artificial a tiempo fijo (IATF). Los animales fueron distribuidos en 12 corrales a los 22 ± 4 días postparto, donde permanecieron durante 80 días. Durante este período, todas las vacas tuvieron acceso ad libitum a heno de pastura de festuca. Un grupo recibió 4 kg diarios de grano de maíz entero, mientras que el grupo control no recibió suplemento. Tras los 80 días, ambos grupos fueron manejados conjuntamente sobre pastizal natural hasta el destete.

Respuesta en la condición corporal de las madres

Los resultados iniciales mostraron que las vacas suplementadas conservaron mejor su estado corporal. Al inicio del ensayo, ambos grupos presentaban valores similares de peso vivo (419 kg en control, 421 kg en suplementado) y una condición corporal promedio de 2,8 puntos. Después de los 80 días, las vacas que recibieron 4 kg diarios de maíz alcanzaron 418 kg, mientras que las del grupo control descendieron a 405 kg, una diferencia estadísticamente significativa (P=0,04). La condición corporal también mostró una mejora marcada, pasando de 2,8 a 2,7 puntos en las suplementadas, frente a una caída a 2,3 puntos en el grupo control (P0,01).

Sin embargo, esta ventaja fue temporal. Al finalizar la suplementación, ambos grupos continuaron juntos sobre pastizal natural, y las vacas recuperaron peso y condición corporal. Al destete, el peso vivo fue casi idéntico (428 kg para control y 426 kg para suplementadas), y la condición corporal se igualó en 2,7 puntos en ambos tratamientos. Esto sugiere que la suplementación evitó la pérdida de peso y condición corporal durante el período de mayor demanda, pero la ventaja no se mantuvo hasta el destete una vez que las condiciones de alimentación se unificaron.

Efectos sobre la reproducción bovina y los terneros

La mejora en la nutrición animal de las vacas durante la lactancia temprana también se reflejó en algunos indicadores de reproducción bovina. Después de 35 días de tratamiento, las vacas suplementadas mostraron una mayor tasa de ovulación (97,1% frente a 77,5% en no suplementadas; P=0,02) y un área del cuerpo lúteo superior (338,5 vs. 268,4 mm²; P=0,02). No obstante, estas diferencias en la respuesta ovárica no se tradujeron en una diferencia estadísticamente significativa en la tasa de preñez por IATF (51,5% en suplementadas vs. 46,7% en no suplementadas; P=0,77), posiblemente debido al número reducido de animales.

En cuanto a los terneros, al inicio del período experimental, sus pesos fueron similares (52,4 kg en control y 51,2 kg en suplementados). Durante los 80 días de suplementación, los terneros hijos de vacas suplementadas alcanzaron un peso promedio de 105,9 kg, frente a 97,4 kg en el grupo control, una diferencia de 8,5 kg (P=0,02). La ganancia diaria de peso vivo también fue superior en este grupo (0,684 kg/día vs. 0,557 kg/día; P0,01). Sin embargo, este efecto desapareció después de retirar el suplemento. La ganancia diaria de peso posterior fue casi idéntica, y la diferencia de peso no se mantuvo hasta el destete (181,9 kg en suplementados vs. 176,6 kg en control; P=0,44).

El análisis también consideró el sexo de los terneros, observando que los machos presentaron mayor peso al nacimiento (31,1 kg vs. 28,3 kg en hembras; P0,01) y al finalizar la suplementación (P=0,05). No se detectó interacción entre tratamiento y sexo, indicando que la respuesta a la suplementación no estuvo condicionada por el sexo del ternero.

Estos resultados del INTA sugieren que la suplementación energética en la lactancia temprana es efectiva para sostener el estado corporal de las vacas y favorecer transitoriamente el crecimiento de los terneros. Sin embargo, el crecimiento compensatorio posterior puede diluir la ventaja inicial en el peso al destete, lo que es crucial para evaluar la estrategia de suplementación en la cría bovina según el objetivo productivo específico.

FUENTE: Visión Rural (ganadería)

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