El feedlot atraviesa un momento de alta actividad y fuerte protagonismo dentro del sistema productivo, en un contexto en el que la recría a campo gana terreno y modifica la composición de los animales que ingresan al encierre. Según datos del Senasa citados por Rosgan, al 1° de marzo el engorde a corral registraba 1,88 millones de cabezas, un 9% más que en igual fecha de 2025, cuando ya se había alcanzado un récord histórico de 1,73 millones.
Más allá del volumen total, lo más relevante aparece al analizar cómo se compone ese stock de hacienda.
Menos terneros y más animales recriados
Mientras que en marzo del año pasado los terneros y terneras recién destetados representaban el 42% del total en corrales, este año su participación cayó al 31%.
En paralelo, los novillitos y las vaquillonas ganaron peso dentro del sistema, pasando del 43% al 53% de las existencias.
Este cambio refleja una tendencia que comenzó a consolidarse el año pasado: más animales permanecen en el campo durante la recría y llegan al feedlot con mayor peso, reservando el encierre principalmente para la etapa final de terminación.
Zafra lenta y menor salida de terneros
En lo que va del año, los movimientos de terneros desde los campos muestran un ritmo sensiblemente menor al habitual.
Durante enero se trasladaron menos de 350.000 terneros y terneras con destino a cría o invernada, cuando históricamente ese mes suele registrar cerca de 600.000 movimientos.
Aun así, la proporción de animales que ingresó a corrales se mantuvo dentro de parámetros normales, alrededor del 25%.
En febrero se registró una recuperación parcial: más de 620.000 terneros movilizados, aunque todavía por debajo de los niveles habituales de entre 800.000 y 900.000 cabezas para ese mes.
Sin embargo, el ingreso a feedlots cayó tres puntos porcentuales. En términos absolutos, los corrales incorporaron cerca de 140.000 terneros, un 30% menos que el promedio de los últimos tres años.
Una relación insumo-producto muy favorable
A pesar de esta dinámica, los números del negocio siguen mostrando condiciones atractivas para el engorde a corral.
Actualmente, la relación entre el precio del novillito terminado y el maíz resulta claramente favorable al encierre. Históricamente, un kilo de novillito permitía comprar entre 10 y 12 kilos de maíz; hoy esa relación ronda los 20 kilos.
Esto se explica por dos factores simultáneos.
Por un lado, el maíz bajó de los $270–$280 por kilo a valores cercanos a los $250, una caída cercana al 10% en las últimas semanas.
Por otro, el precio de la hacienda gorda subió con fuerza: el novillito pasó de unos $4.300 a más de $5.000 por kilo, una mejora superior al 20% en poco más de un mes.
Terneros caros y fuerte incentivo a recriar
El aumento en el valor de la hacienda terminada responde, en gran medida, a los elevados precios de reposición de la invernada liviana, en un contexto de oferta limitada.
Hoy el ternero supera los $6.500 por kilo, con valores que superan los $7.000 en los animales más livianos. Frente a este escenario, muchos productores optan por retener la hacienda en el campo para sumar kilos antes de venderla.
Esta dinámica permite anticipar una zafra de terneros más lenta y precios firmes para la categoría a lo largo del año.
Al mismo tiempo, los buenos márgenes que hoy ofrecen la recría y la invernada están atrayendo nuevos actores al negocio ganadero, más que impulsando una expansión directa de la cría.
Por ahora, la inversión en vientres se está dando principalmente a nivel productor, a través de una mayor retención de hembras.
Un sistema productivo que se reconfigura
En este contexto, el sistema ganadero parece ingresar en una nueva etapa de reorganización productiva.
La recría a campo gana protagonismo, mientras que el feedlot se consolida como una herramienta estratégica para la terminación.
Con precios de reposición firmes y una relación insumo-producto favorable, el encierre sigue siendo atractivo. Sin embargo, la oferta limitada de hacienda continuará condicionando la dinámica del mercado en los próximos meses.