Una nueva investigación del Royal Veterinary College (RVC) indica que el cruce de perros braquicéfalos extremos, como los carlinos, con razas no braquicéfalas puede mejorar sustancialmente la salud y el Bienestar animal de su descendencia. Este enfoque ofrece una vía rápida y práctica para mejorar el bienestar canino, al tiempo que se conservan las características apreciadas por los propietarios.
A pesar de la creciente evidencia científica que relaciona su conformación extrema con graves problemas crónicos de salud —como dificultades respiratorias, enfermedades oculares, dermatitis en los pliegues cutáneos e intolerancia al calor—, los perros braquicéfalos, incluidos los carlinos, siguen siendo muy populares. Los intentos previos para reducir estos problemas mediante programas de cría selectiva se centraron en cruzar carlinos de raza pura con menor incidencia de enfermedades para preservar la pureza de la raza y mantener su morfología característica. Sin embargo, los avances en Salud animal fueron limitados, ya que la descendencia conservaba en gran medida la conformación extrema responsable de estas patologías.
Ante esta situación, ha aumentado el interés por cruzar razas braquicéfalas extremas, como el carlino, con razas no braquicéfalas, como el Jack Russell Terrier o el Beagle. El objetivo es obtener descendencia con una conformación más moderada, una menor incidencia de enfermedades y que conserve las características más apreciadas por sus propietarios.
Resultados que mejoran la Salud animal
Un estudio liderado por investigadores del Royal Veterinary College (RVC), junto con colaboradores de Paragon Veterinary Referrals, EviVet Evidence-Based Veterinary Consultancy y Blue Cross, comparó 150 carlinos de raza pura y cruces de carlino procedentes del Reino Unido. Estos Perros fueron reclutados entre noviembre de 2023 y septiembre de 2024. Todos fueron sometidos a una evaluación veterinaria presencial para detectar alteraciones respiratorias, oculares, dentales, cutáneas y neurológicas. Además, fueron evaluados mediante el Respiratory Function Grading Scheme (RFGS), un sistema establecido para clasificar la presencia y gravedad del síndrome obstructivo de las vías respiratorias braquicefálicas.
Los propietarios también completaron cuestionarios detallados sobre el historial sanitario de sus perros, los costes veterinarios, las necesidades de ejercicio y cuidados, el comportamiento, la calidad de vida y la relación entre el propietario y el animal. Asimismo, se evaluó la morfología de cada perro, incluyendo la forma del cráneo, el tamaño de las fosas nasales, la conformación de los ojos, la presencia de pliegues nasales y la longitud y forma de la cola.
Los resultados mostraron mejoras significativas en la salud general de los cruces de carlino en comparación con los ejemplares de raza pura. Casi el 47,1% de los carlinos de raza pura fueron diagnosticados de enfermedad respiratoria grave y todos presentaban algún grado de alteración respiratoria. En cambio, todos los Jugs (cruce de carlino y Jack Russell Terrier) y todos los Puggles (cruce de carlino y Beagle), salvo uno (el 97,9%), no presentaban problemas respiratorios.
Además, tanto los Jugs como los Puggles presentaban un hocico proporcionalmente más largo que los carlinos, característica que en los análisis estadísticos se asoció de forma clara con una menor probabilidad de enfermedad respiratoria. Ambos cruces también registraron menos problemas de salud relacionados con la conformación y unos costes veterinarios considerablemente inferiores a los de los carlinos de raza pura.
Entre los principales resultados del estudio figura que el estrechamiento grave de las fosas nasales solo se observó en los carlinos de raza pura, afectando al 21,6% de los animales estudiados. Asimismo, todos los carlinos presentaban pliegues nasales, frente al 15,7% de los Jugs y el 27,1% de los Puggles. Como consecuencia, el 38,3% de los carlinos padecía dermatitis en estos pliegues, una afección que no se detectó en los Puggles y que solo afectó al 2% de los Jugs.
Según indicaron sus propietarios, los carlinos tenían una probabilidad significativamente mayor de presentar problemas respiratorios, dificultades para regular la temperatura corporal y limitaciones durante el ejercicio (el 51%, frente al 2% de los Jugs y el 4,2% de los Puggles). Además, mostraban una mayor predisposición a sufrir alteraciones oculares, entre ellas entropión y ectropión. Durante la exploración clínica, los Jugs y los Puggles presentaron significativamente menos alteraciones ortopédicas y neurológicas. Del mismo modo, los costes veterinarios fueron considerablemente superiores en los carlinos de raza pura, con un gasto medio mensual de 45 libras, frente a las 10 libras registradas en los Jugs y los Puggles.
Mejorando el Bienestar animal canino
En cuanto a la calidad de vida, los propietarios de Jugs y Puggles la calificaron como excelente con mayor frecuencia: el 92,2% en los Jugs y el 81,2% en los Puggles, frente al 58,8% registrado en los carlinos de raza pura. Por último, el estudio concluyó que, en términos generales, tanto los perfiles de comportamiento como la relación entre el propietario y el Perro fueron similares entre los animales de raza pura y los cruces. No obstante, los perros mestizos mostraron una mayor facilidad para el adiestramiento que los carlinos de raza pura.
En conjunto, los autores consideran que estos resultados sugieren que el cruce planificado de razas para evitar conformaciones corporales extremas podría constituir una vía rápida y práctica para mejorar el Bienestar animal de los perros, preservando al mismo tiempo las características que más valoran sus propietarios. Este enfoque, arraigado en una sólida Genética animal, podría alcanzar estos beneficios en una sola generación.
Rowena Packer, profesora de Comportamiento y Bienestar de Animales de Compañía del RVC y autora principal del trabajo, señaló que mejorar el bienestar de los perros con conformaciones extremas es uno de los mayores desafíos a los que se enfrenta la comunidad dedicada al bienestar canino en todo el mundo. En este sentido, afirmó que el estudio proporciona evidencia de que alejarse de las formas corporales extremas, superando las limitaciones impuestas por la 'pureza' de la raza, puede ofrecer una vía rápida y eficaz para obtener perros de compañía intrínsecamente sanos.
Elizabeth Youens, estudiante de máster en el RVC y primera autora del artículo, explicó que sus hallazgos sugieren que mejorar el bienestar de los perros braquicéfalos no tiene por qué ir en detrimento de las cualidades que sus propietarios más valoran. Además, destacó que los Jugs y los Puggles incluidos en este estudio obtuvieron resultados de salud notablemente mejores que los carlinos de raza pura, manteniendo perfiles de comportamiento similares y fuertes vínculos con sus propietarios. Concluyó que el cruce selectivo de razas con conformaciones extremas ofrece una vía práctica para mejorar el bienestar canino.
Por último, Ashleigh Brown, directora de Ciencia y Políticas de la RSPCA, subrayó que la organización sigue profundamente preocupada por el impacto sobre el Bienestar animal de la cría de perros con características antinaturales que provocan daños físicos y psicológicos. A su juicio, los resultados del estudio demuestran que es posible lograr mejoras significativas en la salud y la calidad de vida de los perros mediante cruces selectivos, unos hallazgos que, añadió, deberían ser bien recibidos por todo el sector e incorporarse a las decisiones de cría.
Asimismo, recordó que el bienestar de los perros debe prevalecer siempre sobre la estética y señaló que tanto la cría responsable como las decisiones informadas de los futuros propietarios al adquirir un perro serán factores clave para impulsar el cambio. En este sentido, instó a quienes estén pensando en incorporar una mascota a priorizar la salud, eligiendo perros con características funcionales y moderadas que favorezcan una elevada calidad de vida.
FUENTE: Animal's Health