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UNA VISIÓN PRÁCTICA Y FÁCIL DE APLICAR

¿Se puede mejorar el bienestar animal?

Referentes en el tema compartieron su visión y brindaron conceptos prácticos para poner rápidamente en marcha en el campo.
Por Redacción de MOTIVAR 1 de mayo de 2021 - 00:17
Clave. Promover las buenas prácticas de manera positiva. Clave. Promover las buenas prácticas de manera positiva.

De manera virtual, organizado por IA Total –Inseminación Artificial- y con el apoyo de la Asociación Argentina de Bienestar Animal y la FCV de la UNICEN, se llevó adelante el Webinar “¿Qué hacemos y cómo mejorar el bienestar animal?”. De la jornada participaron destacados referentes, cuyas principales ideas y conclusiones compartimos a continuación.

Una tarea de todos los eslabones

“Hoy hablar de bienestar animal es plantear la integración en un medio ambiente sustentable, una mejor relación del ser humano con el animal, apuntando a asegurar la inocuidad de los alimentos de este origen”, sostuvo dando el punta pie inicial de la jornada el Dr. Marcelo Ghezzi, médico veterinario, Doctorado UNLP en 2005 y asesor de comisiones científicas en Bienestar Animal del Senasa, del IPCVA y de FAO.
“Es clave sensibilizar acerca de los conceptos del bienestar animal a todos los actores de la cadena de producción. A esta sensibilización se le debe sumar el compromiso para aceptarlas y aplicarlas”, reforzó.
Y agregó: “Debemos enfocar el bienestar animal desde un punto de vista positivo. En la cadena de producción se deben ofrecer herramientas útiles y aplicables. El mensaje debe ser claro y directo: asociamos al bienestar animal con el de las personas”.
Ghezzi sostuvo que los programas sanitarios son parte de la propuesta.
“Un animal sano aprovechará mejor los recursos a las que tiene acceso”, destacó, para luego insistir en que las buenas condiciones para lograr la eficiencia en el trabajo hacen a una sustentabilidad del sistema de producción.
Luego fue el turno del médico veterinario Miguel Mejía, Diplomado en Medicina Productiva del Ganado Lechero y asesor en Sanidad y Producción de Empresas Ganaderas. “Hay que evaluar el bienestar animal desde el punto de vista práctico. La mayoría de los conceptos pasan por el trabajo con los animales en la manga (palos – gritos – perros) y el encierre o el envío a faena (traslado). Pero considero que el bienestar animal está más allá de este concepto evidente”.
Y completó: “Nos encontramos con “una tradición campera arraigada” que actúa como freno para la adopción de nuevos conocimientos. Más allá de las instalaciones, el bienestar incluye lo que debemos tener en cuenta para que el animal tenga un correcto acceso a la comida, al agua, a la sombra, al lugar de reposo. Para finalizar su participación, Mejía compartió una serie de mensajes clave:
Confort no es solo no golpear o no gritar.
Son fundamentales las instalaciones correctas en todos los ámbitos. Establecer manejos que adecuen un comportamiento animal normal, definiendo estrategias para medirlo y evaluarlo.
Es nuestro desafío un gran programa de extensión y difusión de las “Buenas Prácticas Ganaderas” (BPG).
Hay que trabajar en la Capacitación del personal y los productores.

“Predicar con el ejemplo”

También el médico veterinario, Ricardo Chayer -socio fundador de CONPAS (Consultores Pampeanos Asociados)- fue de la partida, dejando rápidamente en claro que la implementación de lo que se denomina Buenas Prácticas Productivas (BPP) tiene los siguientes aspectos relevantes: Mejoran el resultado productivo y económico; Favorecen las condiciones y la seguridad en el trabajo y son cada vez más requeridas de parte de los mercados y los consumidores, como consecuencia de un cambio cultural. Además, Chayer explicó que -en lo cotidiano- se encuentran factores relevantes que limitan la implementación de estas BPP:
Diseño y mantenimiento inapropiado de las instalaciones
Aguadas de capacidad insuficiente en relación con las cargas animales
Deficiencias en la oferta de sombra en los potreros
Tanto las personas que toman decisiones, como las que ejecutan las tareas en sistemas de producción ganadera cuentan con poca información, conocimiento y capacitación para abordar BPP.
En la mayoría de los casos, las pérdidas e ineficiencias ocasionadas por no utilizar BPP no son cuantificadas, por lo que pasan inadvertidas.
“Es posible encontrar una amplia variabilidad en el grado de adopción de BPP entre establecimientos dedicados a la producción bovina”, aseguró.
Y completó: “Desde nuestro lugar de asesores veterinarios aportamos a fomentar las BPP”. ¿Cómo? Capacitando al personal permanentemente y recomendando pago de bonificaciones a partir de los resultados para estimular al empleado rural a adoptar BPP.
Asimismo, será clave que los veterinarios las apliquen en sus trabajos de manga: separar categorías previo al ingreso de los animales; fomentar el uso de banderines; utilización de bozal en lugar de la clásica mocheta para inmovilizar la cabeza; uso de material descartable (agujas – jeringas) para las maniobras semiológicas y administración de tratamientos o medidas sanitarias; correcta diagramación e implementación del plan sanitario a cargo del veterinario.
“Para la aplicación de las BPP no es indispensable contar con instalaciones sofisticadas o modernas. Se puede trabajar bien con instalaciones modestas”, aseguró Chayer para luego destacar: “Cómo profesionales aplicamos como norma la ejecución de las BPP en nuestro trabajo cotidiano. Como dice el título de este texto, predicamos con el ejemplo. De esta manera, los diferentes actores van comprendiendo la importancia de trabajar con buenas prácticas, asimilando y adoptando nuevas modalidades”.
Según el disertante: “Al verse beneficiados por lo resultados, conciben las BPP como una rutina. Consideramos muy positivo, que las nuevas generaciones de profesionales están más aggiornadas a estos conceptos, por lo que el panorama es alentador en que el uso y aplicación de las BPP”.

La manga y la IATF

Adrián Vater, presidente de la Asociación Argentina de Información Lechera (ANILA) y Director Técnico de IA Total Group repasó temas claves en materia de instalaciones, con foco en evaluar acciones que se realizan en la manga para desarrollar un programa de IATF.
En cuanto al comportamiento de los animales será clave comprender que los herbívoros de manada, como los bovinos, reaccionan por el recuerdo de imágenes asociadas al pasado o a asociaciones visuales muy específicas. Asimismo, entender que, al ser los bovinos animales de presa, el miedo es la emoción más importante y un gran factor de estrés (Grandin. 1997). “Es importante tener en cuenta que los estímulos simples pueden causar miedo, como lo es un movimiento brusco o sonidos agudos (gritos- ladridos). Cuando el ganado se agita durante los trabajos de manejo, esto se debe, frecuentemente, al miedo”, aseguró Vater.
“¿Qué hacemos con el personal cuando utilizan perros y los caballos dentro del ámbito de la manga y corrales?”, se preguntó el referente. Y compartió sus experiencias:
“El concepto que los perros son útiles en el movimiento de los bovinos en la manga es una falacia”.
“El ruido que generan los perros sólo exacerban el ánimo y comportamiento de los animales y las personas”.
“No aceptamos el uso del caballo dentro del embudo: facilita el encierre de los bovinos, con la consecuencia que muchas veces se excede su capacidad. El uso del equino no tiene límite independiente de la categoría: puede ser un ternero; ternera; novillito, vaquillona, vaca adulta o toros. Todos son embestidos por igual”.
Rol del profesional
“Para evaluar el impacto del manejo de los animales durante un programa de inseminación se efectuó un ensayo comparativo, tanto con vacas de cría con terneros al pie, como vaquillonas de 15 meses”, explicó Vater dejando en claro que estos trabajos fueron publicados en eventos científicos en el año 2008 y 2009 (Ver Tabla N° 1 y 2).

Siguiendo con el concepto del mejor uso de las instalaciones, se comparó la demanda de tiempo para una IATF teniendo en cuenta el manejo de los animales durante la misma, con un sistema PRO bienestar animal, y otro podríamos definir como “tradicional”.
La evaluación se efectuó en mangas que tenían capacidad para 1 vaca en el brete, dos en la manga, y 12 animales en el embudo.
Se registró la cantidad de animales que se inseminaban cada 10 minutos y se calculó el promedio en segundo para que pase cada vaca o cada vaquillona (Ver Tabla N° 3).


“Una gran cantidad de personas trabajando en el arreo – encierre – paso de animales por la manga, no es sinónimo de eficiencia. La combinación de mucha gente y mucho ruido por parte del personal aumenta la confusión de los animales; e incrementa el ímpetu de los arreos en la medida que transcurre el trabajo”, explicó el profesional.
Asimismo, dejó en claro que se debe abandonar el modelo “trabajar en contra del ganado”. Y cerró: “Es importante reflexionar sobre la importancia en la utilización de buenas prácticas y no resignarse a “que no se pueden aplicar”. Hay que comprometerse con sistemas de producción de alimentos de origen animal que no causen daño a la salud del consumidor”.

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