Dra. en Ciencias Biológicas. Investigador Independiente de CONICET. Jefe del Laboratorio de Inmunología Veterinaria Aplicada
del Instituto de Virología de INTA Castelar. Secretaria de la Asociación Argentina de Inmunología Veterinaria.
Contacto: capozzo.alejandra@inta.gob.ar.
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VDVB: ¿Cómo se deben interpretar los resultados de laboratorio?
El virus de la diarrea viral bovina (VDVB) produce diversos síndromes resultado de su capacidad de afectar múltiples sistemas del rumiante, como ser el reproductivo, respiratorio digestivo e inmune, generando pérdidas relacionadas a la disminución en la producción de carne y leche, así como también retraso en el crecimiento de los animales, abortos, mortandades y la mayor susceptibilidad de los mismos a contraer otras enfermedades.
Las infecciones por el VDVB causan linfopenia que, según la virulencia de la cepa infectante, puede extenderse por más de dos semanas. En ese lapso el animal está inmunosuprimido.
El VDVB presenta dos biotipos, citopático o no citopático (ncp), según su capacidad de matar o no células en cultivo, respectivamente.
Este virus presenta dos genotipos principales y varios subgenotipos.
Como su genoma es de ARN, es muy variable. Esto quiere decir que existen numerosas cepas y que no necesariamente la infección con una cepa brinda protección contra otra.
La variabilidad a nivel de las proteínas del virus se verifica principalmente en aquellas que conforman su estructura y que son las que están en contacto primario con el sistema inmune durante la infección. Son las llamadas proteínas estructurales, entre ellas hay tres proteínas de envoltura: E2, E1 y Erns; y la proteína C de la cápside.
Por otro lado, las proteínas que no forman parte de la partícula viral, las no estructurales (NS), participan en la replicación del virus y no varían tanto; están “conservadas”, son similares en todas las cepas.
El enemigo principal de cualquier plan de control del VDVB es la presencia de animales con infección persistente, llamados persistentemente infectados, en la jerga, “PI”.
| Tabla Nº 1. Combinación de resultados de las pruebas que un animal puede tener. | ||||
| Antígeno | Anticuerpos | Vacunación sistemática | ¿Qué indica el resultado? | Sugerencias |
| Negativo | Negativo | NO | No hay evidencia de infección por el VDVB anterior o actual. El animal puede estar en la etapa temprana de la infección y aún no es detectable. | Repita el estudio en un mes Verifique que los anticuerpos medidos sean contra proteínas no estructurales (evite falsos negativos). Vacune. |
| Negativo | Negativo | SI | No hay evidencia de infección por el VDVB anterior o actual, o es muy temprana No se verifica efecto de la vacuna | Es importante chequear la actividad de la vacuna. Repita el estudio a los 15 días. Si es preciso, vuelva a vacunar y controle |
| Negativo | Positivo | NO | 1.Este resultado puede indicar circulación viral. 2.Si el animal es menor de 6 meses los Ac pueden ser calostrales. 3. Si es una hembra preñada existe el riesgo de que pueda llevar un ternero PI. | 1. Controle anualmente 2. Repita el ensayo a los 9 meses. Los Ac maternos deben haber desaparecido. Si es así, vacune. 3. Controle al ternero. Los PI suelen dar negativos para anticuerpos (pueden tener un bajo nivel de anticuerpos), pueden tener anticuerpos calostrales también, pero los terneros jóvenes deben ser sometidos a pruebas de antígeno de todos modos. |
| Negativo | Positivo | SI | Este animal probablemente posee anticuerpos vacunales | Controle anualmente que este resultado se mantenga. |
| Positivo | Positivo | NO | Esto es muy raro. Si es un animal joven puede tener anticuerpos calostrales y estar cursando una infección aguda | Se debe volver a evaluar 21 días después de la muestra de sangre inicial |
| Positivo | Positivo | SI | Este animal puede estar cursando una infección con una cepa diferente a la vacunal | Envíe a identificar la cepa infectante. Conviene confirmar a los 21 días la ausencia de antígeno, para verificar que el animal fue muestreado durante el periodo de viremia. Si circula una cepa contra la que la vacuna no protege deberá aplicar una vacuna apropiada |
| Positivo | Negativo | NO | Este animal está infectado con el virus. Puede estar transitoriamente infectado o infectado persistentemente (PI) | Para confirmar el diagnóstico Se debe volver a evaluar 21 días después de la muestra inicial, si no es PI deben desarrollarse anticuerpos. Segregue a ese animal hasta recibir el resultado (aléjelo de las hembras en servicio). Si no resulta PI, vacune. |
| Positivo | Negativo | SI | Este animal está infectado con el virus. Puede estar transitoriamente infectado y la vacuna no fue eficaz o bien está infectado persistentemente (PI) | Para confirmar el diagnóstico Se debe volver a evaluar 21 días después de la muestra de sangre inicial. Segregue a ese animal hasta recibir el resultado (aléjelo de las hembras en servicio). Si el animal resulta negativo a antígeno en esta segunda muestra y no tiene anticuerpos, vacune nuevamente y controle a los 21 días |
La infección persistente ocurre en animales que se infectan entre los 35 a 125 días de la gestación con biotipos ncp y sobreviven a esta infección.
Estos animales nacen inmunotolerantes a la cepa infectante, por lo que el virus se multiplica sin ninguna chance de ser controlado por el sistema inmune. Los PI tienen virus en circulación durante toda su vida y excretan virus constantemente.
Aproximadamente el 50% de los terneros que nacen PI son identificables visualmente, pero la otra mitad suele llegar hasta el servicio sin que podamos advertir a simple vista el problema.
Lo cierto es que una madre PI sí o sí tendrá un ternero PI aunque en general estas hembras pierden la preñez o no quedan preñadas.
El 7% de los casos de PI son hijos de madres también PI.
En el 93% restante, los terneros PI son el resultado de infecciones agudas que ocurren durante la preñez.
Un solo animal PI libera tantas partículas virales que hace inviable la eficacia de cualquier vacuna. De modo que para controlar la diarrea viral bovina es imprescindible combinar estrategias de manejo y seguridad, segregando a los animales PI del rodeo y vacunando a todos los no persistentes.
Si esto no se hace, la eficacia de la vacuna, por más “buena” que sea, se verá comprometida ya que la inmunidad inducida no puede acabar con semejante inoculación constante de virus.
El diagnóstico del VDVB
Un concepto básico es saber que cuando hablamos de diagnóstico de enfermedades virales, nos referimos a detectar antígenos o partículas del virus, su genoma o algún marcador de la respuesta inmune contra el mismo, por ejemplo, anticuerpos.
Cuando medimos anticuerpos tenemos que estar bien seguros del tipo de ensayo que hace el laboratorio al que remitimos las muestras.
Y para comprenderlo hay un concepto importante en virología: recordar la existencia de las proteínas que forman parte de la partícula viral, y las no estructurales, que el virus fabrica solamente cuando infecta una célula.
Las proteínas estructurales están expuestas en la superficie de la partícula viral, son las que están más sometidas a presión inmunológica y, por lo tanto, son variables.
Esto significa que cepas de un mismo virus pueden tener diferencias respecto de estas proteínas. En cambio, las no estructurales son invariables entre cepas de un mismo virus. ¿Qué significa esto?
Que si medimos anticuerpos contra una proteína estructural, como son por ejemplo los que mide el ensayo de seroenutralización, estamos detectando anticuerpos contra una determinada variante del virus y las que se parezcan a esta variante. En cambio, cuando medimos anticuerpos contra una proteína no estructural, identificamos cualquier cepa del virus.
La seroneutralización se realiza usando una cepa del VDVB: si preguntan al laboratorio en cuestión les dirán que es la cepa “Singer” o “NADL”.
Si el suero del animal evaluado estaba infectado con una cepa diferente a la que se usa en el ensayo de seroneutralización el resultado será negativo.
Tendremos, entonces, un falso negativo. Si el laboratorio realiza un ELISA contra la “Glicoproteína E2” (que es estrucutral), tendremos exactamente la misma situación.
Si, por el contrario, el laboratorio tiene un ELISA que detecta anticuerpos contra una proteína no estructural por ejemplo, “NS3”, podremos identificar serología positiva a cualquier cepa del VDVB.
Entonces… ¿si recibo un resultado positivo de serología, tengo problemas con el VDVB? Bueno, si recibe resultados de seroneutralización positiva y los animales han sido vacunados en más de dos oportunidades, pueden ser anticuerpos vacunales o resultantes de una infección con cepas semejantes a la vacunal. Si la serología es contra una proteína no estructural, y se usó una vacuna convencional (inactivada o atenuada, aunque estas últimas no están permitidas en nuestro país), significa que el virus circula, o bien que como resultado de aplicar varias dosis de vacuna, se han desarrollado anticuerpos contra estas proteínas.
Esto es posible ya que las proteínas no estructurales no son eliminadas de las vacunas convencionales.
Si vacunamos, tampoco podemos asegurar que los anticuerpos se deban a circulación viral. A esta altura, ustedes ya están tensos… ¿y entonces?
El principal problema es tener un resultado de serología negativa, porque significa que los animales no tienen inmunidad contra el VDVB (vacunal o no,) y están en riesgo.
Si los animales no estuviesen vacunados y la serología corresponde a un resultado de ELISA contra la glicoproteína E2 o seroneutralización (cepas 1a), puede ser un falso negativo.
Si vacunó, la vacuna no logró inducir anticuerpos.
Si recuerdan lo expresado anteriormente pueden también estar frente a un animal persistentemente infectado.
Los PI no tienen anticuerpos contra la cepa infectante, a veces pueden tener niveles muy bajos y en general no son detectables por serología los anticuerpos contra proteínas no estructurales (NS) ya que son antigénicamente similares aún entre cepas distintas.
El tema es complejo, pero algo es certero: la serología negativa frente a una proteína NS es una señal de alarma.
Pero allí no termina el diagnóstico.
El PI no tiene Ac contra el virus pero como dijimos más arriba, y produce virus constantemente.
Entonces podemos diagnosticarlo buscando partículas o proteínas virales o bien genoma viral. La detección de antígenos virales se puede hacer intentando aislar el virus, detectándolo en cultivo celular. El problema es que la mayoría de las cepas que circulan en el campo son NCP y, por tanto, no matan a las células cultivadas en el laboratorio. Esto quiere decir que a simple observación microscópica no se ve nada. La detección se hace entonces por inmunofluorescencia o inmunohistoquímica. Todo esto lleva muchísimo tiempo, no menos de 10 días y es poco sensible porque puede haber otros virus en la muestra que afecte las células de cultivo, entre otras cuestiones. La otra opción es detectar alguna proteína NS en sangre, suero o tejido auricular, sí, en un “bocadito” de oreja. Estas técnicas son rápidas.
También se puede detectar genoma del virus mediante RT-PCR, que es la técnica más sensible de todas.
Si un animal tiene resultado negativo de anticuerpos contra una proteína NS y es positivo a genoma o antígeno ¿es PI?
Perdón lector, pero puede que no.
Si recuerda el primer párrafo, referimos a la capacidad de este virus de afectar el sistema inmune y causar inmunosupresión. A tal punto esto sucede que los anticuerpos contra el virus luego de una primo-infección tardan al menos 3 semanas en desarrollarse.
Esto quiere decir que, si le han informado presencia de virus en sangre (viremia positiva) y ausencia anticuerpos específicos, puede estar frente a un caso de infección aguda, justo en los días de viremia.
Es cierto, puede ser, aunque muchas veces la viremia no es tan extendida, sería mala suerte encontrase justo con un animal cursando viremia en una infección aguda, pero puede pasar.
Eso sí, si a las 2 – 3 semanas tomamos otra muestra ese animal ya debería tener anticuerpos específicos, de no ser así, encontramos un PI.
Para el diagnóstico, un animal PI es aquel que no presenta anticuerpos contra proteínas no estructurales del virus en al menos dos muestreos, si son sucesivos espaciados 21 o más días, y que en ambos muestreos presenta positividad a antígenos o genoma viral.
Perspectivas
Los programas de control utilizados por algunos países se fundamentan en gran medida en la eliminación de la principal fuente de infección: los animales PI, así como en mejorar la respuesta inmune mediante el empleo de vacunas. Como dijimos, un solo animal persistente libera tantas partículas virales que hace inviable la eficacia de cualquier vacuna.
Con el empleo de vacunas se espera que se reduzcan los signos clínicos asociados con la infección con el VDVB y que estas provean un mejoramiento reproductivo al reducir las tasas de abortos, muertes embrionarias y el nacimiento de terneros PI.
Para un control eficiente de la enfermedad es importante que la vacunación confiera altos niveles de protección para la madre y para el feto. Asimismo, que la vacuna proteja contra los dos genotipos de VBVB que circulen en la región en la que se aplican.
Espero que el lector haya podido comprender las bases del diagnóstico del VDVB. Si bien es un resumen simplificado, brinda las herramientas necesarias para poder comprender mejor qué nos están diciendo los resultados del laboratorio cuando les decimos a los técnicos… “haceme VDVB”.