Ganadería: “La potencialidad del sector está intacta”
A pesar de que los niveles de productividad están estancados en el 60% desde series históricas de la década del 40, la posibilidad de romper el techo está a la vuelta de la esquina. El rol de los productores y los veterinarios.
Son 54 millones de cabezas en total y 12 millones las que terminan en faena, cada año. Los bovinos representan una industria que, de mínima, factura US$ 9.800 millones cada 12 meses y emplea a más de 400.000 personas en todo el país. A su vez, el sector veterinario destina unos 8.000 profesionales a campo y obtiene ingresos por al menos $ 1.500 millones, cada año, a partir de la venta de productos a este segmento de la ganadería (sin contar la vacuna antiaftosa). Sin embargo, hay un número que se mantiene inalterable, y es la productividad medida por la cantidad de terneros por vaca que se producen cada temporada, siempre en torno al 60%”. Esa fue la introducción realizada por Facundo Sonatti (MOTIVAR) en la previa de lo que sería una entrevista conjunta a su cargo en el marco del panel “El futuro de la producción de carne bovina” que se llevó adelante en el escenario principal del 15° Aniversario de este medio, con la participación de Fernando Gil (Agroideas), Silvio Marchetti (Ministerio de Agroindustria de la Nación) y Federico Berger (Federación Veterinaria Argentina).
Estamos mal, pero vamos bien
Federico Berger. Representando a la Federación Veterinaria Argentina.
“Hay algunas tendencias que se pueden observar en indicadores como la retención de hembras, la cual este año es muy estable, en torno al 42%. Esto marca una leve retención, muy leve, pero retención al fin de terneras a campo”, comenzó Gil.
“Los años fuertes de retenciones fueron 2010 y 2011 (en torno al 39%), donde se concretó una inversión fuerte, a partir de reducir ventas y aumentar el capital a campo. Ahora, no vemos cambios bruscos, pero observamos que las distintas categorías de animales valen lo mismo, y eso muestra un cambio de expectativas”, agregó.
A su turno, Marchetti señaló que si bien el stock está proyectado por encima de los 54 millones de cabezas, la cantidad de vacas se encuentra casi en los niveles máximos históricos, lo cual muestra que buena parte de la recuperación se dio en esta categoría. “Ahora, hay que ir hacia una mayor eficiencia, la cual sin dudas llegará por medio de mejoras en los precios de los novillos que faltan y van a terminar llegando”, vaticinó el funcionario.
Fernando Gil. De la consultora Agroideas.
“La serie histórica -desde la década del 40 a la fecha- en materia de relación vaca-ternero es la misma. Si bien es el productor quien define si quiere mejorar o no; si deja entrar a un asesor al campo o no, desde Agroindustria hemos definido dos ejes de trabajo: uno que tiene que ver con mejorar la eficiencia productiva (reproducción) y otro, con el marco de competitividad.
Entre ambos, tenemos un trabajo de años en mejorar la transparencia de los frigoríficos, al ritmo que permiten los tiempos legales”, explicó para también destacar los cambios en identificación y autogestión vía Senasa que se han producido en el último tiempo.
Y completó: “En materia de reproducción lanzamos una campaña para mejorar los índices. El objetivo está puesto en la comunicación para que el productor se haga dos o tres preguntas al respecto y se motive para ir a buscar asesoramiento”.
Silvio Marchetti. Ministerio de Agroindustria de la Nación.
Quienes deseen más información sobre la Campaña del Ministerio de Agroindustria pueden solicitarla vía [email protected]
A su turno, Federico Berger dejó en claro que no siempre el veterinario es responsable de llevar adelante el plan sanitario a campo, “porque hay que ver si los productos llegan a través del canal veterinario y dónde tendrá respuesta la ganadería para revertir ese 60% fatídico”, se preguntó.
“Desde 2015, se ha estabilizado el valor del kilo de ternero, marcando una tendencia previsible y sustentable en el tiempo. Muchos años con baja rentabilidad sumado a baja eficiencia ha hecho que la ganadería no crezca y eso arrastró que no crezca la profesión veterinaria. Un productor que no exige es un veterinario que no se capacita”, afirmó el también vicepresidente del Colegio de Santa Fe.
En la profesionalización está el potencial real
“En una ganadería con augurios de buen futuro y un profesional capacitado se avanza muchísimo”, afirmó Berger. Y amplió: “Hay un ejemplo claro en el crecimiento superlativo que tuvo el uso de la IATF a partir de la capacitación de los profesionales. Tanto veterinarios, como productores, tenemos que entender que el día que hacemos un tacto y dice ´preñada´ debemos dejar de pensar que lo viene ahí adentro es un ternero y asumir que es alimento. Cuando tomemos conciencia de esto, la cosa cambia”.
Facundo Sonatti. Llevó adelante el panel en el evento de MOTIVAR.
Para el profesional, de ahora en más, “los médicos veterinarios debemos tener capacitación continua, trabajar en resistencia antimicrobiana, bienestar animal y zoonosis. Y sin un veterinario a campo resulta difícil pensar una ganadería que contemple esos cuatro puntos”.
Para Gil, en los próximos años, la recuperación del stock continuará, pero a un ritmo menor del millón de cabezas al año. “Hace años que hablamos de algo fundamental: no hay que acumular hacienda, sino lograr que las que ya tenemos produzcan, mejorando las tasas de destete, pero ya aburre hablar de lo mismo”, se lamentó ante un auditorio colmado. “Sin embargo, rescato algo positivo, porque la potencialidad del sector está intacta. En la Argentina, por animal en stock, producimos 55 kilos versus más de 77 de Australia, es decir, está todo por hacerse y para eso hay que volver a los cuatro pilares de la producción, alimentación, sanidad, genética y manejo”, graficó el consultor.
En el cierre, Marchetti, aprovechó para señalar que, a partir del crecimiento de agricultura, se puede decir que algunos productores mantuvieron el destete a pesar de llevar su ganado a suelos más marginales y eso no es menor porque habla que se han implementado ciertas mejoras para sostener los niveles. Una prueba más que si se quiere, se puede.