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EPIDEMIOLOGIA DE LA CRIPTOSPORIDIOSIS EN CAMPOS LECHEROS

“Un 66% de los rodeos y 16% de los terneros fueron positivos”

Investigadores del Instituto de Patobiologia (INTA – Castelar) destacan la amplia difusión de esta infección parasitaria e intentan identificar las estrategias de manejo que ayudarían a limitar su transmisión.
30 de septiembre de 2015 - 23:17

Investigadores del Instituto de Patobiologia (INTA – Castelar) destacan la amplia difusión de esta infección parasitaria e intentan identificar las estrategias de manejo que ayudarían a limitar su transmisión. 

A campo. Algunas de las crianzas artificiales visitadas por personal del INTA. A campo. Algunas de las crianzas artificiales visitadas por personal del INTA.

El síndrome diarreico neonatal es una de las afecciones sanitarias más frecuentes en terneros de rodeos lecheros y su etiología es multifactorial. La criptosporidiosis es una infección asociada al síndrome diarreico, producida por coccidios del genero Cryptosporidium spp.
En nuestro país, esta parasitosis se describe asociada a eventos de diarrea en bovinos desde 1982 y actualmente es uno de los enteropatógenos más frecuentemente reportados en terneros de hasta 30 días de edad en rodeos lecheros de diversas partes del mundo.
Todas las especies del genero Cryptosporidium son protozoos parásitos obligados e intracelulares que infectan las microvellosidades intestinales, lo cual genera un cuadro de mala absorción intestinal que puede desarrollar el síndrome diarreico.
Los signos clínicos de la criptosporidiosis en terneros dependen principalmente de la severidad de la diarrea, la cual -a su vez- estará vinculada, entre otras cosas, a la intensidad de infección del animal afectado. Los terneros pueden llegar a excretar en el pico de infección más de 6 millones de ooquistes por gramo (OPG) de materia fecal y esto puede producir una importante contaminación ambiental que dificulte el control de la transmisión durante la etapa de crianza artificial.
Grafico 1 La principal vía de transmisión de Cryptosporidium spp es fecal-oral y vale decir que este patógeno, a diferencia de otros coccidios, tiene la característica de ser excretado en estadio infectante.
Interesante es mencionar que existen diversas herramientas de diagnóstico para la criptosporidiosis, siendo la más convencional el frotis y tinción con la técnica modificada de Zhiel – Neelsen.
Por su parte, las principales pérdidas económicas se deducen de la mortalidad por el síndrome diarreico y/o por el retraso en el crecimiento de los terneros que deben recuperarse de la infección.
Aunque varias especies de Cryptosporidium pueden afectar al bovino, dos estudios independientes han reportado -en terneros de Argentina- la presencia de Cryptosporidium parvum.
Esta especie, además de ser la más reportada a nivel mundial en terneros con diarrea, puede infectar a las personas.
El conocimiento de la prevalencia y los factores asociados a la criptosporidiosis es importante para elaborar un eficiente monitoreo de la infección y evaluar las medidas de control que limiten la transmisión y/o la contaminación ambiental con ooquistes. Y a esto se ha abocado un grupo de investigadores del INTA, los cuales visitan los rodeos lecheros para extraer muestras de materia fecal en terneros de crianza artificial.
Estos terneros se seleccionan en forma aleatoria, con o sin signos clínicos del síndrome diarreico, para estimar con mayor certeza la real dimensión de la problemática en la población. Al mismo tiempo, y a través de una entrevista, se registra información sobre el manejo de los terneros.

Rodeos positivos

Grafico 2 A continuación, se describen resultados preliminares del relevamiento realizado durante 2014 en rodeos lecheros de la región noreste de Buenos Aires. Se colectaron muestras fecales de 552 terneros de entre 1 y 70 días de vida pertenecientes a 27 rodeos. El tamaño de los rodeos fue en promedio de 530 vacas totales y en cada uno de ellos se examinó un promedio de 20 terneros. El 66% de los rodeos y el 16% de los terneros investigados fueron positivos a Cryptosporidium spp. En rodeos positivos, la prevalencia en terneros oscilo entre el 5% al 60%, con un promedio del 22%.
La prevalencia encontrada, en consistencia con estudios previos, confirma que Cryptosporidium spp. es una infección difundida en el área de estudio y que algunos factores podrían estar afectando la transmisión intra – rodeo.
La excreción de ooquistes de Cryptosporidium spp. fue detectada en terneros de entre 3 y 55 días y la edad promedio de los terneros positivos fue de 12 días. La detección de ooquistes en materia fecal a partir de los 3 días es coincidente con el mínimo periodo de prepatencia, lo cual sugiere que los terneros podrían adquirir la infección en las horas subsiguientes al parto.
La presencia de terneros infectados hasta los casi dos meses de edad podría deberse al variable período de patencia (tiempo entre la infección y la excreción de ooquistes para esta infección).
Otra característica de la persistencia de la infección en terneros ocurre debido a la autoinfección que se produce cuando un porcentaje de los ooquistes pueden liberar sus estadios infectantes en la luz intestinal y afectar otras porciones de la mucosa.

Datos clave

El análisis de la distribución de la prevalencia demuestra que el 88% de los casos positivos a Cryptosporidium spp. ocurrieron durante los primeros 21 días de vida mientras que el 12% restante ocurrió entre los 22 y 70 días de vida. Esto es consistente con la bibliografía que describe que entre la primer y tercer semana de vida ocurren la mayor proporción de casos.
La distribución de la prevalencia sugiere una mayor susceptibilidad a la infección por Cryptosporidium spp en terneros jóvenes y/o una inmunidad adquirida post-infección que dificulta el establecimiento de la infección en terneros de mayor edad.
En base a estos resultados, el estudio del síndrome diarreico en terneros jóvenes debería incluir siempre la evaluación coproparasitológica, además del análisis de otros agentes patógenos.
Los terneros que al momento de la recolección de las muestras presentaban signos clínicos del síndrome diarreico (heces liquidas o semilíquidas) tuvieron hasta 4 veces más chances de excretar ooquistes de Cryptosporidiium spp. que los terneros sin signos clínicos. Esto sugiere que Cryptosporidium spp. es un patógenos importante en el desarrollo del síndrome diarreico en terneros de rodeos lecheros.
El tratamiento de la criptosporidiosis es básicamente de soporte, siendo lo más adecuado en caso de diarrea, la administración de soluciones orales o parenterales según el grado de deshidratación.
En base a nuestros datos, el correcto calostrado de los terneros (proteínas totales en suero > 5,5 g/dL) no estuvo asociado en forma significativa a una protección frente a la infección por Cryptosporidium spp.
Esto es consistente con reportes previos y representa un desafío para la investigación establecer potenciales inmunógenos que puedan aportar en la protección de terneros lactantes. Aun así, la bibliografía menciona que los animales que han calostrado correctamente tienen atenuados los signos clínicos de la criptosporidiosis y se recuperan mejor de la infección.
En aquellos rodeos lecheros, que tenían separados los corrales de maternidad de vacas y vaquillonas, se observó que los terneros nacidos de vacas tienen hasta 10 veces más chances de infectarse por Cryptoporidium spp. en relación a los terneros nacidos de vaquillonas. Los bovinos adultos pueden ser portadores asintomáticos de este parasito protozoario.
Una posible explicación biológica a la asociación encontrada podría deberse a una mayor contaminación de los corrales de maternidad de vacas y/o una mayor excreción de ooquistes en materia fecal durante el periparto en vacas en relación a vaquillonas.

Más pruebas

Adicionalmente, hemos analizado lo ocurrido con un ternero privado de calostro que fue separado de su madre y horas después introducido a un box de aislamiento durante 32 días. Diariamente, se colectó una muestra de materia fecal que fue analizada para la presencia de ooquistes. El mismo, comenzó a excretar ooquistes de Cryptosporidium spp. a los tres días de edad, teniendo la máxima excreción entre los días 11 y 13 y finalizando la excreción de ooquistes a los 18 días.
Estos resultados refuerzan la hipótesis de que algunos terneros adquieren la infección durante el periparto y que, probablemente, los corrales de maternidad estén intensamente contaminados.
Los ooquistes de Cryptosporidium spp. son resistentes a varios desinfectantes y diversas condiciones medioambientales.
El formaldehído al 10% y el fenol al 5% son efectivos para la desinfección sobre superficies inertes y pueden destruir los ooquistes. Por otro lado, el uso de agua caliente (≥ 60 ºC) y detergentes para limpiar utensilios, botas y materiales utilizados en el manejo diario de los terneros sería efectivo para limitar la transmisión del parásito. La higiene es hasta el momento, el factor más importante para limitar la transmisión de la infección.

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