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MARIO CARPI, PRESIDENTE DEL COLEGIO DE BUENOS AIRES

Profesión, alcances, Sindicato y el futuro de la entidad…

Nuestra entrevista comenzó con un primer titular: “Si bien seguiré formando parte de distintas actividades, en diciembre se dará por cumplida mi etapa como presidente del Colegio de Veterinarios de la provincia de Buenos Aires”.
31 de agosto de 2015 - 23:45
Carpi. “Es clave la vigilancia epidemiológica en el sistema productivo”. Carpi. “Es clave la vigilancia epidemiológica en el sistema productivo”.

Esto lo sostuvo el Dr. Mario Carpi, con quien este Periódico MOTIVAR dialogó en exclusiva durante las novenas Jornadas Internacionales que la entidad llevó adelante recientemente en Mar del Plata.

 

MOTIVAR: ¿Cuál es el objetivo de realizar estas Jornadas?

Mario Carpi: En realidad, varios. Por un lado, acercarles a los colegas informaciones actuales, pero también motivación hacia los temas emergentes y las nuevas tecnologías disponibles en todas las áreas de una profesión sumergida en una serie de cambios de paradigma.

Además, es clave para nosotros que la oferta de actualizaciones que ofrezcamos sea realmente trasladable a la práctica diaria de los matriculados.

No menos importante es el objetivo de reforzar las áreas técnicas en crecimiento, las cuales ya es indispensable comenzar a cubrir con el ejercicio profesional para que surjan líderes de opinión y referentes locales.

En este marco, no puedo más que destacar también la amplia participación de veterinarios jóvenes, los cuales tienen la enorme capacidad de recibirse y automáticamente salir a trabajar en su segmento; son emprendedores y están siempre en continuo movimiento.

 

¿Qué se le puede ofrecer a ese perfil de veterinario aquí?

La meta es que, más allá de los conocimientos que adquieren en las facultades, tengan en claro cuál es rol que ya ocupan en la sociedad… ¿para qué curamos gatos y perros?, ¿para qué prevenimos enfermedades en los bovinos? Siempre lo hacemos en pos de la salud pública.

Nuestro trabajo implica curar al animal para que no enferme al hombre, ni a la sociedad; ni al medioambiente.

Somos agentes de salud.

El avance de estos conceptos es lento pero ha comenzado a darse.

Inclusive son temáticas que han empezado a incorporarse formalmente en los planes de estudio, dejando atrás la realización única de cursos puntuales.

Resulta imprescindible que todos comprendamos esto ante una gran demanda global para este tipo de servicios.

Somos agentes de salud; la primera barrera del control epidemiológico.

¿Cómo evalúa la actualidad laboral de los profesionales?

Sin dudas que los últimos no han sido años sencillos y eso se percibe, por ejemplo para el caso de grandes animales, al detectar mecanismos de comercialización que buscan caminos “alternativos” para concretar las ventas. Por su parte, el veterinario ha logrado sostener su trabajo aunque todavía sin poder expandirse. En muchas zonas seguimos siendo “bomberos”.

En relación al rubro de pequeños animales, no es el campo laboral el problema, sino la concentración de colegas, tema que seguramente iremos abordando.

Tenemos potencial para crecer en todo lo que es Salud Pública, inspección de alimentos, impactos ambientales, acuicultura, bienestar animal, etc.. Claro que en muchos de esos casos dependemos de una mayor presencia del Estado como organizador de los trabajos y de la actualización de conocimientos y currículas por parte de las facultades.

¿Es viable establecer una distancia mínima entre veterinarias?

Si bien hay distritos dentro de nuestro Colegio que lo están impulsando en sus ciudades más importantes, creo que no es la solución definitiva al problema de la concentración de profesionales.

Es probable que pueda alcanzarse una mejor organización en cuanto a los locales, pero hoy en día el ejercicio profesional se ha diversificado y ampliado hacia otras formas.

El tema central es la lucha contra el ejercicio ilegal, una tarea que en parte compete al Colegio, pero que sin dudas requiere del apoyo del Estado. Recién en este último tiempo hemos podido entablar un buen diálogo con el Ministerio de Asuntos Agrarios de la provincia, desarrollando acciones concretas e interesantes: se hacen las inspecciones y empezamos a tener respuestas.

En definitiva, se ha generado ya el trayecto formal dentro de las instituciones oficiales para que los expedientes avancen.

Hemos activado también con el Senasa determinados convenios, pero falta.

Lo formal entendemos que está solucionado para que una próxima administración avance sobre concreto y en la práctica.

Vale decir también que desde el Colegio deberemos actualizar y modernizar determinadas situaciones como puede ser el código de ética y el tribunal de disciplina.

 

¿Qué aspectos positivos rescata de la acción conjunta con el MAA sobre carbunclo?

Somos interesados en que se desarrolle un plan de vacunación contra esta zoonosis.

Sin embargo, el último modelo que aplica este año el Ministerio incorpora un artículo que permite la vacunación por parte del productor, exigiéndole la sola presentación de una declaración jurada.

Entendemos que de ese modo hemos dejado de hablar de un “plan”.

Ni siquiera se solicitará la factura de compra de los biológicos, quitándole veracidad e interés a todo el sistema. Creo que con la intención de hacerlo ágil, se dejó a tras lo bueno que se logró en 2014.

Esta no es una buena señal ante la posibilidad de avanzar sobre la figura del veterinario responsable en la provincia.

Claro que esta es una figura que debe ser puesta en debate y entendemos necesaria, pero previo a ello se debería definir quién asumirá las inversiones necesarias, por un lado, y cuáles serán puntualmente las responsabilidades que asumamos como profesión y cuáles dependerán del Estado y los dueños de los animales.

Es necesario que el sistema productivo tenga vigilancia epidemiológica; sanitaria a campo, de la mano de un profesional correctamente capacitado.

¿Cómo evalúa el accionar del Colegio en los temas que reclaman los matriculados?

Desgraciadamente, la entidad ha asumido la responsabilidad de hacerse cargo de situaciones para las cuales no fue creada. Sin embargo, se avanzó quizás ocupando el espacio del cual otros actores deberían estar al frente.

Además, no hablamos de tareas sencillas sino todo lo contrario, como puede ser el caso puntual de la inspección de comercios veterinarios.

Es cierto que esto nos enfrenta a algunos de nuestros matriculados, pero debemos hacerlo en defensa de otros que si no deberían competir de manera aislada contra el mercado informal.

Indiscutiblemente que más allá del gobierno de la matrícula y el resguardo de la ética profesional, la tarea central del Colegio es consolidarse como el puente, contacto y representación de la profesión frente a los actores externos.

Hablamos de tener la capacidad de tomar las demandas de los matriculados y representarlos en los campos de incumbencia profesional, etc.

Estas son tareas que muchas veces no se ven y son difíciles de transmitir, pero que se llevan adelante todos los días.

 

¿Un posible Sindicato les solucionaría parte de estos temas?

Al contrario. La figura planteada es parcial porque se genera para defender o luchar por los derechos de aquellos trabajadores en relación de dependencia.

Todavía no está aceptado definitivamente por el Ministerio de Trabajo y ya se ha puesto en marcha la “industria del juicio”, muchas veces entre colegas.

Además y como está planteada, la figura genera indefectiblemente un doble target entre los profesionales y quienes brindan servicios en relación de dependencia.

Por último, es clave comprender que un profesional no puede trabajar en relación de dependencia. Esto no quiere decir que no lo haga, pero es un trabajador libre que requiere de autonomía y libertad de ejercicio; sino no es profesión.

 

¿Le corresponde entonces al Colegio profesional respaldar a la actividad privada en ese sentido?

Sí. Siempre del lado del veterinario. Y en caso que se trate de dos colegas, mediando en favor del que menor poder de negociación manifieste.

El Colegio no fija salarios, sino honorarios mínimos porque lo ideal sería que cada profesional pudiera acordar libremente cuánto va a cobrar por su servicio.

Esto no quiere decir que no reconozcamos la demanda social de un target de veterinarios que se encuentran en esta situación. De hecho, conocemos bien las condiciones que establecen los contratos laborales de los veterinarios de registro, situación que sin dudas debería modificarse.

 

¿Y qué plantearían distinto?

Creemos que el veterinario no tiene que ser empleado en relación de dependencia, sino un empleado de la Salud. Por ello entendemos que se debería generar el marco legal específico en el Ministerio de Trabajo para que se contemple esa figura.

Los veterinarios trabajan como agentes de salud, en el ámbito que sea y con libertad para ejercer su profesión.

 

¿Espera que el Colegio en algún momento logre trasladar determinados temas a quienes les corresponde gestionarlos?

Indefectiblemente, la situación se debe reestructurar. No podemos abarcar todo y sin dudas sería muy auspiciosa una mayor participación del Estado en áreas centrales que no puede delegar.

Será clave también que las municipalidades comiencen a jugar un rol estratégico en materia de controles.

 

¿Cuáles son hoy los principales temas que encaran junto con Mendoza, Santiago del Estero y Córdoba en el ámbito de la Coordinadora Federal?

Hace unas semanas formamos parte de una discusión llevada adelante en la UBA, en el marco del Comité Panamericano de Educación Veterinaria, entidad que entre sus funciones tiene la de evaluar a las distintas facultades, siempre en contacto con el sistema que cada país tiene internamente: la CONEAU es una de las más activas.

En ese marco, se plantea la necesidad de comenzar a unificar un manual de evaluación regional para que las calificaciones sean equiparables. Gracias a la participación de la OIE y de su concepto ligado a la intervención en estos temas de los organismos veterinarios estatutarios (colegios y consejos) es que entramos en el debate junto con nuestro par de Brasil.

Esto nos permitió impulsar la necesidad de que los comités evalúen la inserción de los veterinarios en la terminación de currícula y la participación de los colegios, como organismos representativos del posgrado, entre otros temas.

Además, estamos pretendiendo generar un órgano de comunicación intercolegiado en toda América Latina.

Es un trabajo arduo pero necesario: necesitamos conocernos con los otros colegios; saber qué hacemos, qué ya hicimos y cómo lo podemos mejorar, juntos.

 

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