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En los últimos 5 años, según el Ministerio de Salud, hay confirmados 261 casos de psitacosis. Durante enero se registraron casos sospechosos en Neuquén, Buenos Aires, Santa Fe, Jujuy, San Luis, Corrientes y Mendoza. Una y otra vez hemos hablado de la situación sanitaria en nuestro país y de la necesidad de abordar a la salud pública en serio, de una manera interdisciplinar, involucrando a los profesionales de las ciencias médicas, a los gobiernos y a la sociedad toda para hacer eficaz la prevención, los controles y la vigilancia epidemiológica.
Las aves silvestres, al ser apartadas de su hábitat natural, son trasladadas en estado de hacinamiento, sin agua, sin comida y sin ningún tipo de control sanitario, por lo que al comercializarlas pueden padecer esta u otras enfermedades y contagiar a los seres humanos. La tenencia responsable de los animales radica en mantener las normas de sanidad que garanticen la buena salud de las especies, sin olvidar que la fauna autóctona tiene prohibida su comercialización y muchas de ellas se encuentran protegidas por riesgo de extinción. En el sistema de comercialización ilegal, las aves no son tratadas como corresponde, lo que concluye en un estado de desnutrición y debilitamiento que predispone la recurrencia de esta zoonosis.
Es de gran importancia y de suma urgencia que se inste a no comprar estas especies como mascotas. Tampoco adquirir ningún tipo de animal en lugares inhabilitados y, mucho menos, en la vía pública. Los lugares habilitados en donde se pueda acceder a la compra de una mascota deben contar con la habilitación correspondiente y el personal veterinario autorizado.
Tanto las aves (loros, palomas, cotorras, etc.) como mamíferos o reptiles son víctimas de encierro, malos tratos y tráfico. Los cambios bruscos en los ciclos de vida de estos animales producen la alteración de su inmunidad y la aparición de enfermedades que ponen en riesgo su vida y la de los seres humanos. Actualmente, el tráfico ilegal de animales y el comercio de fauna silvestre forman parte fundamental del sistema comercial que, según varios datos estadísticos, representa un negocio varias veces millonario. Quién contribuye con el circuito negro de estas especies, está cometiendo un acto ilegal que pone en riesgo a toda su comunidad.
Lo que se enuncia como prioritario en este marco, es la puesta en marcha de políticas que garanticen un control epidemiológico eficiente y que contemplen a todos los sectores involucrados. Deben garantizar el trabajo conjunto del gobierno nacional, de los provinciales y municipales. Deben implicar un control de fauna interprovincial, rural y urbana en conjunto con un fuerte trabajo de concientización de las personas sobre el comercio ilegal de las aves y de cualquier tipo de animal. Esta políticas, además, tienen que bregar por la cooperación entre los roles de los profesionales de la salud animal y publica, buscando un entendimiento responsable, profesional y cívicamente comprometido, tanto de veterinarios como de médicos, científicos, políticos, gobernantes, empresarios y público en general para garantizar la salud pública en nuestro país. En resumen: estas políticas deben levantarse sobre la base de “Una Sola Salud”.
Desde el Colegio de Veterinarios se trabaja día a día sobre la idea de que “combatir todos los patógenos zoonóticos controlándolos en la fuente animal es la solución más eficaz y más económica para proteger al hombre y requiere un enfoque político original que conduzca a inversiones específicas en materia de gobernanza, en particular, de la orientación de los recursos públicos y privados”. (OIE 2012). El trabajo multidisciplinario y la cooperación multisectorial es lo que permitirá, sobre la base estrategias globales como “Una sola Salud”, abordar de manera integral la sanidad animal y la salud pública.
