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“Los procesos ganaderos terminan premiando el esfuerzo constante”

Analizamos junto a Víctor Tonelli la actualidad y el futuro de la actividad. ¿Qué modelos terminarán imponiéndose? ¿Cuáles son las claves para que el sector realmente aumente su productividad?
Motivar | Luciano Aba
Por Luciano Aba 28 de octubre de 2013 - 20:21
Exportación. “Se huele que algo podría ocurrir tras las elecciones”. Exportación. “Se huele que algo podría ocurrir tras las elecciones”.

Accediendo al pedido de nuestros lectores en cuanto a compartir información vinculada al futuro de la ganadería local, entrevistamos a Víctor Tonelli. De este modo y tras haber presenciado muchas de sus disertaciones, consultamos al analista respecto de su visión para las distintas etapas de la actividad.

«Si nos referimos al sector de la producción, diría que la cría -que pasó buenos años (2010 a 2012)- comienza a entrar en un período de desestimulo, sobre todo de cara a los valores que podrían alcanzar los terneros en la próxima zafra. Para la misma se espera un nuevo incremento llegando casi a 13.5 millones frente a los 11.5 millones de 2010», le explicó el especialista a este Periódico MOTIVAR.

Además, agregó: «En el engorde las expectativas son diferentes porque si bien los precios de venta no cambiarán (salvo que mejore la competitividad exportadora), el costo de reposición será cada vez más bajo. Las posibilidades de mantener la rentabilidad son altas; a costa de los criadores. Con respecto a la industria, todo dependerá de si recuperarán o no competitividad exportadora. Si eso ocurre, recompondrán rentabilidad y capacidad operativa; si no, seguirán repartiéndose un mercado interno que está llegando a niveles de saturación».

 

MOTIVAR: Hace tiempo sostiene que este año se llegará a un punto de equilibrio en lo que hace a la retención de vientres. ¿Cuál es la situación?

Víctor Tonelli: Efectivamente, el porcentaje de faena de hembras sobre el total, del 42%, indica que pasamos de la etapa de retención del 37 – 38% (mediados de 2010 a fines de 2012) a una de equilibrio. Las razones hay que dividirlas en dos. Por una parte y luego de más de dos años de retención se ha recompuesto buena parte de los rodeos de vientres en producción. Por otro lado, los precios -estancados hace casi tres años- generan un fuerte desestimulo para el productor.

 

¿Cree que esa sobreoferta interna traccionará las exportaciones?

Definitivamente, diría que la oferta para el mercado interno superó la capacidad razonable de absorción por parte de la demanda si se suman todas las carnes que, este año alcanzarán cerca de 113 kg/habitante/año (13% más que la media histórica). La sobreoferta no detona, por si misma, su derivación hacia exportaciones sino que ellas responderán sólo si se produce una mejora en el tipo de cambio neto que reciben los exportadores.

«Son más los que valoran las oportunidades que quienes se desmoronan ante los problemas. Al final del camino, la ganadería nunca nos ha dejado de a pié».

Téngase en cuenta que hoy, si se suman las retenciones, el costo de la «barata» y el atraso en la devolución del IVA, el tipo de cambio recibido sufre una detracción de entre el 25 al 27%. Con este tipo de cambio neto, el costo por kilo pagado hoy por kilo de res de exportación resulta cercano a los 4.20 U$S/KG, en tanto que en Brasil y Paraguay no supera los 3.1 U$S/kg y en Uruguay los 3.60.

Lo único que cambiará la ecuación es, como ya mencioné, una mejora en el tipo de cambio neto, ya sea por reducción o eliminación de las retenciones, eliminación de la barata y/o mejora en la devolución del IVA.

Seguramente una combinación de todos estos factores sería interesante.

 

¿Existen señales oficiales para creer que las exportaciones aumentarán?

Por ahora no hay señales, pero se «huele» en el mercado que algo podrá ocurrir luego de las elecciones de fin de octubre, más por necesidad que por convicción. El fracaso de los Cedin y la necesidad de incrementar las divisas es posible que generen cambios en la competitividad exportadora.

«INFORMAR LAS VENTAJAS DEL MACHO ENTERO JOVEN»

Aprovechamos también el contacto con Víctor Tonelli para conocer su opinión respecto de las ventajas de incorporar esta categoría en los esquemas productivos. «Productivamente, a campo (recrías) y a corral se obtienen mejoras en los ritmos de crecimiento y de la eficiencia de conversión de alimento en carne del orden del 20%; todo ello gracias al efecto de las hormonas generadas por los testículos», explicó nuestro entrevistado. Y agregó: «En la etapa frigorífica se han detectado mejoras de entre el 3 y el 4% en la obtención de cortes minoristas o de exportación listos para la venta. La calidad de la carne (terneza y jugosidad), siempre que se traten de MEJ´s (animales jóvenes con hasta dos dientes permanentes) es similar a la de los castrados y el manejo de los mismos en la etapa productiva no ofrece mayores complejidades que sus similares castrados».
Más allá de estos beneficios, siguen planteándose situaciones a resolver en la difusión de la actividad. «El problema aparece cuando se sacan a la venta porque el mercado, desconociendo sus beneficios, lo discrimina pagando por ellos menor valor que los castrados. En mi caso, he acordado con algunos frigoríficos y distribuidores que paguen similar valor que los castrados, pero esto por ahora en un nicho y no la generalidad del mercado. Habrá que seguir informando los beneficios para que se derrumben los preconceptos (erróneos) y el mercado lo adopte definitivamente», concluyó Víctor Tonelli.

Para el caso de la carne vacuna, el incremento en la oferta, la saturación del mercado interno y la fuerte demanda internacional la posicionan como uno de los sectores que pueden responder muy rápidamente a cualquier mejora en el tipo de cambio neto recibido por los exportadores.

 

¿Cuál será el esquema productivo que se impondrá en la Pampa Húmeda?

Si se da la mejora de la competitividad exportadora, claramente el ciclo completo con terminación de animales con grano propio será el esquema más rentable, sustentado en la implementación de recrías (la etapa del ciclo ganadero más rentable) y la transformación del grano de propia producción con fuertes ahorros de gastos de fletes y costos comerciales e impositivos.

 

¿Y en el norte?

El norte, más allá de la sequía que hoy afecta a buena parte del mismo, presenta una excelente oportunidad de llegar al ciclo completo utilizando granos que, por distancia a puertos, están disponibles a bajos precios netos. Lamentablemente y con estos precios de terneros y la sequía que vienen sufriendo los campos del oeste del NEA y todo el NOA, por este año el norte está fuertemente afectado.

El futuro de la cría, la recría y buena parte de la terminación a corral se hará en dicha zona, pero -insisto- sólo se dará si las exportaciones permiten estimular las recrías y quitar presión al mercado interno.

 

¿Avanzarán los feedlots hacia la incorporación de etapas de recría?

No lo veo por ahora factible en tanto no se recupere la competitividad exportadora que limita la demanda y el precio de novillos con ese destino. Tengan en cuenta que la recría es el insumo imprescindible para producir animales pesados a la faena. En tanto las exportaciones no recuperen protagonismo, no veo chances que la recría en general vuelva a ser parte del proceso y menos aún que la lideren los frigoríficos exportadores, cuyo capital de trabajo ha sido muy afectado en los últimos años. Un ejemplo de lo ocurrido es la brutal caída del stock de novillos que en 2005 (último año de mercado en libre competencia) era de 5.5 millones y este año, según datos del Senasa del mes de marzo apenas llegó a los 3 millones.

 

¿Cuáles serían los tres puntos centrales que debería contemplar un plan destinado al aumento de la productividad de la actividad?

Mejora del tipo de cambio recibido por los exportadores, implementación de un esquema impositivo que estimule la producción para venta a faena de animales pesados y el acompañamiento de créditos o reducciones de costos impositivos que estimulen mejoras en campos destinados a la cría (infraestructura, mejora de oferta forrajera, etc).

Suele presentárselo como un analista «demasiado optimista». ¿Cómo toma usted esto?

Lo tomo positivamente ya que, en mi experiencia, el ver la mitad del vaso lleno me ha permitido encarar proyectos y aprovechar oportunidades donde otros veían problemas. Claramente el hecho de ser optimista no significa que no evalúe adecuadamente los riesgos y las dificultades para superarlos, pero parto de la base que siempre hay una oportunidad en alguna parte del proceso.

Al poner foco en lo positivo, mi visión apunta a no bajar los brazos y sostener un proceso de largo plazo que requiere superar las circunstancias negativas partiendo de la base que nada es para siempre y que los procesos ganaderos terminan premiando el esfuerzo constante.

Queda claro que la ganadería no es para personalidades ansiosas y pesimistas. Lo que uno debe preguntarse es si, en un mundo que demanda más carne vacuna que la que los países productores pueden abastecer estamos en el negocio incorrecto o, si los problemas que aquejan la actividad provienen de políticas circunstanciales no adecuadas.

Definitivamente mi visión -y siempre con las cautelas del caso- sólo puede ser positiva en este sentido.

Respecto de la devolución de los productores, como siempre hay opiniones positivas y negativas cuando uno plantea oportunidades frente al problema.

La verdad es que afortunadamente percibo mayores apoyos que críticas lo que retroalimenta mi visión de que, al menos en la ganadería, son más los que valoran las oportunidades que aquellos que se desmoronan ante los problemas.

Al final del camino la ganadería nunca nos ha «dejado de a pié».

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