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EL DESAFIO DE GENERAR LA NECESIDAD DEL ASESORAMIENTO

“Presentar propuestas y soluciones fundamentadas desde lo económico”

Esta fue una de las conclusiones surgidas en un debate sobre cómo los veterinarios podrían integrarse en la mesa de decisiones de las empresas ganaderas.
Motivar | Luciano Aba
Por Luciano Aba 31 de julio de 2013 - 23:11
Todos juntos. Alfredo García Santillán, Juan Elizalde y Guillermo Rodríguez Kelly. Todos juntos. Alfredo García Santillán, Juan Elizalde y Guillermo Rodríguez Kelly.

La última jornada de actualización para veterinarios desarrollada a principios de julio por el INTA Cuenca del Salado y el grupo CREA del sudeste de Buenos Aires en el partido de Las Flores, no fue una más. Allí se dieron cita unos 80 profesionales, quienes presenciaron una serie de disertaciones entre las cuales se destacó la desarrollada por el Ing. Agr. Alfredo García Santillán y el Dr. Guillermo Rodríguez Kelly en relación a la inserción de los veterinarios en las mesas de decisiones de las empresas ganaderas.

Si bien con distintos rangos, los profesionales trabajan juntos en el manejo de varios establecimientos y comentaron de qué manera llevan adelante su vínculo. No olvidemos que, según datos del INTA, sólo el 1% de los campos ganaderos (carne) tiene asesoramiento permanente de un veterinario.

 

La visión del administrador

«Hace tiempo que al veterinario se lo tiene en cuenta para hacer el certificado de defunción o ponerle la cucarda a los animales y pocas veces se le pide asesoramiento sobre otros temas», explicó García Santillán, quien ha sido asesor de establecimientos y se desempeña como encargado de uno de ellos. «El sistema con el cual me gusta trabajar involucra siempre a un veterinario interesado en los números y en demostrar los beneficios económicos de las propuestas o soluciones que plantea», explicó al agrónomo. Y reforzó: «Muchas veces de- saprovechan el capital técnico por no decirnos cuánta plata vamos a ganar o dejar de ganar por aplicar tal o cual tecnología o sistema de manejo».

Más allá de esto, el profesional sostuvo que resulta clave que los veterinarios participen de las reuniones CREA junto con productores y otros asesores, además de coincidir en las recorridas que estos realizan a los campos en los que trabajan.

«No sólo debería tratarse de estar en la manga, sino de acercar a la empresa propuestas y análisis sobre las acciones que se deben realizar», agregó.

Respecto de este tema, García Santillán compartió experiencias: «Me ha pasado de recibir sugerencias en cuanto a lo que serían mejoras en las preñeces o la prevención de enfermedades. Quizás lo que necesitamos es que nos lo digan en un lenguaje común, como lo es el dinero que se debe invertir y el retorno que esa acción nos generará».

Frente a la atenta mirada de los veterinarios, el disertante destacó la necesidad de que sean ellos quienes demanden la necesidad de ser integrados al sistema. «En nuestro caso, el profesional es responsable de un área, no sólo de hacer los tactos y las cesáreas. Hablamos de la responsabilidad sobre el plan sanitario y la eficiencia reproductiva. Para ello, se deben monitorear los rodeos durante todo el año; revisar las vaquillonas y estar al tanto de la situación de los toros, además de realizar los sangrados, tactos y demás. Lo que nosotros le exigimos son soluciones frente a los imprevistos», explicó.

Además, destacó dos aspectos adicionales. Por un lado, el rol de los veterinarios en la capacitación del personal; tema sobre el que comentó: «Manejan un lenguaje común, tienen su confianza y cuentan con el conocimiento para hacerlo». Y se refirió a la necesidad de independizar a la manga del resto del campo: «De este modo, podrían hablar con nosotros más allá de estar haciendo un tacto», agregó.

 

Lo que ofrece el veterinario

«Sin dudas que nos sentimos identificados con los tactos y las planillas productivas pero hay análisis que no podemos realizar sino recorremos todos los meses el establecimiento», sostuvo el médico veterinario Guillermo Rodríguez Kelly. Y, además, agregó: «Esa recorrida debe terminar con un informe, una planificación y una decisión de los pasos a seguir, que se deja anotada. En ese momento y con las planillas, determinamos acciones de manejo a seguir y es ahí que enviamos un mail a la veterinaria para solicitar y coordinar, por ejemplo el envío de determinadas dosis de vacuna. Esto es importante para que nos sientan necesarios».

El profesional comentó que maneja un stock y un presupuesto detallado para medicamentos, lo cual le exige realizar un relevamiento previo para conformarlo de manera eficiente. «Todo esto se logra llevando planillas y siguiendo de cerca controles básicos pero estandarizados que se comparten luego en reuniones con los dueños y los demás asesores; allí también analizamos, por ejemplo, las mermas registradas desde el tacto hasta el momento de parición», explicó.

 

El debate

Interesante fue presenciar las opiniones surgidas luego de las disertaciones, en las cuales algunos asistentes plantearon sus dudas en cuanto a cuál es la remuneración de este asesoramiento, destacando inclusive que el contenido de la charla debería presentársele no a los veterinarios sino a los productores. También estuvieron aquellos que sostuvieron que la idea de demostrar permanentemente el impacto económico es algo «muy CREA», que no todos los productores lo valoran y que muchas veces no es posible esa metodología en cuestiones de manejo.

Frente a esto, Kelly explicó: «No- sotros también tenemos que hacer el esfuerzo y confeccionar informes dando nuestra opinión sobre los resultados que vemos y las acciones que creemos necesarias aunque las primeras veces esto no se retribuya económicamente. Esto, marca la diferencia y nos puede llevar adentro del campo».

Por su parte, Santillán sostuvo: «Puede que hoy no se acostumbre a hacerlo, pero entiendo que todo se puede valorar y justificar desde el punto de vista económico, informándonos cuáles son los riesgos a los que nos exponemos. Este es un negocio con márgenes cada vez más pequeños y de las decisiones formales y bien presentadas depende que se hagan o no las cosas. A mí me evalúan por la rentabilidad del negocio, no por tener vacas más lindas».

Por último, otro grupo de asistentes compartieron opiniones: «Tenemos que lograr estar en la mesa de trabajo y para hacerlo, hay que avanzar en estos campos, además de mejorar la comunicación con el productor, lo cual es sin duda un déficit», coincidieron algunos.

«Venimos pidiendo salir de la manga, pero nos negamos a lo otro. Está en no-sotros el poder generar la necesidad. Ya no alcanza con informar cuántas vacas están vacías, cuántas no y dejar la factura», concluyeron otros.

El tema quedó planteado y desde este Periódico MOTIVAR felicitamos a los organizadores y asistentes por discutir estas cuestiones, las cuales apuntarán a propiciar un ámbito distinto, que servirá de huella para transitar nuevos caminos en lo que hace a la mayor participación de los veterinarios en la ganadería.

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