Para continuar, suscribite a Motivar. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.
SUSCRIBITE En los rumiantes, la mayoría de los nematodes gastrointestinales presentan la particularidad de detener temporariamente su ciclo evolutivo dentro del huésped, estableciendo la Hipobiosis o inhibición del desarrollo larvario. De esta manera, el ciclo parasitario se prolonga de semanas a meses, lo que le permite al parásito evitar condiciones que amenazan su supervivencia.
Ostertagia ostertagi, el más patógeno para los bovinos en las áreas de clima templado de todo el mundo, inhibe el desarrollo como larva 4 inicial (L4i) en la profundidad de las glándulas abomasales, 3 – 4 días después de haber ingerido las larvas infectantes con el forraje. En nuestro país, el período de hipobiosis se extiende desde comienzos de primavera hasta inicios del verano, por el aumento de luminosidad y temperatura que actúa sobre las larvas infectantes presentes en el forraje.
En base a la casuística recogida en los últimos años, debe alertarse acerca del alto riesgo que representan las actuales condiciones climáticas que asegurarían una alta infectividad de las pasturas asociada a las lluvias. En tal caso, los animales albergarán gran cantidad de larvas hipobióticas que, al reanudar el desarrollo, podrían originar casos clínicos de Ostertagiosis tipo 2.
Las L4i permanecen en hipobiosis en la profundidad de las glándulas gástricas por unos 3-4 meses, sin generar reacciones en los tejidos que las albergan ni daño al huésped, y como consecuencia, sin sintomatología alguna que indique su presencia lo que hace prácticamente imposible el diagnóstico. Por su parte, la carga de parásitos adultos -máxima en los meses fríos- disminuye sostenidamente desde comienzos de primavera hasta mediados de verano por acción combinada de la respuesta inmune del huésped y la disminución de la infectividad de las praderas.
Este cuadro de inhibición del desarrollo o Hipobiosis tiene una presentación similar en un amplio área geográfica del cono sur de América, que incluye el sur de Brasil (estado de Río Grande do Sul), Uruguay, el norte y centro de nuestro país (trabajos realizados en el INTA Reconquista, Marcos Juárez y San Luis), la Pampa Húmeda (INTA Balcarce – Fac. Cs. Veterinarias de Tandil) y subhúmeda (INTA Anguil).
Desde diciembre y hasta comienzos del otoño, se producirá la desinhibición o reanudación del desarrollo. Que la presentación sea asintomática o clínica, dependerá no sólo de la cantidad de larvas ingeridas durante la primavera, sino también de la forma en que lo hicieron. De manera que pueden darse dos situaciones:
1. Una forma gobernada por condiciones climáticas normales, donde continúan liberándose larvas desde las deposiciones fecales en función de las lluvias, y asegurando una carga más o menos constante en la pastura a inicios de primavera. Así, los animales ingerirán larvas con el forraje, también de manera constante a través del tiempo, que irán inhibiendo el desarrollo progresivamente. En tal caso, la desinhibición a partir de diciembre también será progresiva, resultando asintomática o con escasa sintomatología (atribuida a «rebrote» de pasturas), que pone en juego 15-25 kg. por animal.
2. Diferente es la situación que proviene de condiciones climáticas con lluvias escasas a nulas durante el período otoño – invernal, donde la mayoría de las larvas permanecieron dentro de la deposición fecal. Las lluvias de fines de invierno, favorecerán la salida de gran cantidad de larvas infectantes hacia la pastura, las que luego de un corto período de exposición a las condiciones de temperatura y luminosidad serán ingeridas por los animales, inhibiéndose masivamente en un corto período. La desinhibición ocurrirá también en forma masiva 3-4 meses después, favoreciendo la presentación clínica (Ostertagiosis tipo 2), con un cuadro agudo que incluye mortandades.
Por ello decimos que, en el contexto actual y más que nunca, es necesario desparasitar antes de fin de año.
El tratamiento tendiente a evitar el efecto descrito anteriormente debe realizarse en forma profiláctica (preventiva) a fines de noviembre cuando la mayor población de larvas aún permanece en hipobiosis, evitando el daño producido por la reanudación del desarrollo (desinhibición).
Debe recordarse que no todos los productos son efectivos contra larvas en hipobiosis. En caso de inclinarse por el uso de Bencimidazoles, para los de aplicación oral/intrarruminal debe elevarse la dosis en un 50%, en tanto que para los inyectables (Ricobendazole) debe duplicarse la dosis. Por su parte, las Avermectinas (y Milbemicinas) mantienen la dosis de 0.2 mg/kg.p.v.

video