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Preocupa a los laboratorios el nuevo régimen de exportaciones

El plazo de 30 días establecido por el ministerio de Economía para el ingreso al sistema financiero de las divisas provenientes de estas operaciones, empieza a generar inconvenientes. El caso de Bedson.
22 de julio de 2012 - 08:16
El plazo de 30 días establecido por el ministerio de Economía para el ingreso al sistema financiero de las divisas provenientes de estas operaciones, empieza a generar inconvenientes. El caso de Bedson.

Frente a una cada vez mayor competitividad y una clara pérdida de rentabilidad desde el año 2002, el sector veterinario local no se caracteriza por desenvolverse en un clima estable de negocios. Sin embargo, ésta parece no ser hoy la principal preocupación de los laboratorios.

Es que a los sobresaltos habituales, se sumaron una serie de cuestiones ligadas a las operaciones transnacionales (importaciones y exportaciones), que permiten su ya tradicional desarrollo y crecimiento.

 

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Importaciones

Más allá de los nuevos requisitos establecidos por el Gobierno nacional y a nivel general, la industria veterinaria no ha manifestado hasta el momento grandes inconvenientes a la hora de realizar sus movimientos en este sentido. Esta situación dista de lo que ocurre hoy con las empresas que se desempeñan en el mercado de la nutrición animal, por ejemplo.

Dicho esto, vale mencionar algunos puntos sobre los cuales se debería prestar atención. Por ejemplo: al cierre de esta edición, comenzaban a registrarse faltante de algunos productos (biológicos) traídos desde el exterior, fundamentalmente, destinados al sector avícola. Independientemente de ello, los mayores problemas estarían ligados a la importación de equipamientos específicos para las plantas, sin perder de vista algunas modificaciones que se plantean en aquello ligado a la provisión de principios activos requeridos para la elaboración de los productos, que se comercializan tanto en el mercado interno, como en el exterior.

En este caso, vale mencionar que si bien no se han registrado -a nivel general- faltantes de materias primas, las empresas del rubro han dejado de emitir sus facturas en dólares (lo hacen en pesos) y plantearon a sus clientes la necesidad de reducir los plazos de pagos que se manejaban (proceso en marcha).

Por último, vale mencionar que los laboratorios han evidenciado una rápida reacción frente a este tema y se encuentran hoy estrechando sus vínculos con aquellos estamentos oficiales involucrados en la autorización de las operaciones.

 

Exportaciones

Luego de tener en cuenta las solicitudes formuladas por el sector exportador nacional después que la Resolución 142 (de abril de este año) fijara un plazo de 15 días para el ingreso al sistema financiero de las divisas provenientes de las operaciones, el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, rubricó -mediante la Resolución 231- un nuevo máximo de 30 días para los movimientos.

En los considerandos de esta última medida, se justifica la adecuación en base a la «naturaleza y características especiales», de las transacciones involucradas.

«Los nuevos requisitos para las importaciones no le han generado a la industria (hasta el momento) grandes inconvenientes a la hora de realizar sus operaciones».

Pero esto no fue lo único que cambió de abril a la fecha, puesto que se adicionó a la normativa inicial una excepción para aquellas empresas que vendan al exterior por hasta US$ 2 millones anuales, situación que tampoco logró aplacar los reclamos de muchos de los involucrados, fundamentalmente de aquellos que han logrado en los últimos tiempos exportar más de lo que importan.

Este sí es hoy un problema para la industria veterinaria, situación por la cual inclusive la Cámara Argentina de la Industria de Productos Veterinarios (Caprove) ha realizado una serie de acciones directas con las autoridades nacionales para avanzar en una solución.

«Un simple análisis histórico de la situación, frente a estas nuevas medidas, demuestra que nuestro sector ni siquiera en las disposiciones de la ya comentada Resolución Nº 269, que ahora se modifica, tenía establecido el plazo que ahora se le fija  (90 días corridos) ya que el mismo era de 120 días.

Si además tenemos en cuenta que la Resolución de la ex Secretaría de Industria Comercio y Minería Nº 72 del 6 de marzo del año 2003 amplió ese plazo a 180 días corridos y que posteriormente la Resolución Nº 246 del 7 de agosto de 2009 de la ex Secretaría de Industria, Comercio y de la Pequeña y Mediana Empresa lo llevó a 210 días corridos y además estableció en 360 días corridos la posición arancelaria 30.02.30.60 correspondiente a vacunas contra la fiebre aftosa, tendremos como resultado que ni siquiera se ha mantenido para el sector el plazo originario de este proceso y menos los que establecieron las resoluciones citadas precedentemente», argumentaba una de las cartas enviadas por Caprove a las autoridades nacionales.

 

La industria

Como en todos los ámbitos, existen empresarios que comprenden y, en parte, comparten las medidas del Gobierno y otros que aseguran que las mismas no acompañan las políticas que en materia de inserción en los mercados internacionales se han venido desarrollando en beneficio del país.

En este sentido, vale mencionar que la industria local logró, a partir de 2010, revertir la ecuación que se venía verificando entre exportaciones e importaciones, inclusive en pleno proceso de adecuación (e inversión) a las Normas de Buenas Prácticas de Manufactura (GMP).

«La pérdida de mercados externos, necesariamente, limita y condiciona el crecimiento y evolución de una industria local que ocupa una cantidad importante de mano de obra de alto valor agregado».

A lo largo de ese tiempo, también generó la apertura de mercados como pueden ser, entre otros, los de Bolivia, Brasil, Chile. Colombia, Costa Rica. Ecuador, Filipinas, Francia, Ghana, Guatemala, Honduras, Hungría, Indonesia, Jordania, Malasia, Pakistán, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Siria, Tailandia, Taiwán, Uruguay, Venezuela y Yemen.

Pero ¿cuáles son puntualmente los perjuicios al sector a partir de la Resolución 231? En primer lugar, cabe señalar que la industria veterinaria nacional se ha podido consolidar en el tiempo gracias al desarrollo de un mercado externo que le permite contar con recursos, no sólo para proveerse de la materia prima importada sino también para equilibrar las oscilaciones que ha tenido el mercado.

En ese sentido, la reducción del plazo fijado conllevaría a replantear muchos de los negocios, con la real posibilidad de generar incumplimientos de los mismos, debido fundamentalmente a la incapacidad de los clientes del exterior de acortar los plazos de cumplimiento.

Esta medida da lugar a una absorción, al menos en el corto plazo, de fuentes de financiamiento o, en su caso, del capital de trabajo disponible.

Vale mencionar aquí que las características de los mercados del exterior, muchas de ellas desarrolladas a partir de las condiciones comerciales flexibles iniciales, ha dado lugar a establecer plazos de comercialización que en muchas operaciones exceden los 180 días, lo que les ha permitido trasladar esas condiciones a sus clientes locales.

Como ejemplo de lo perjudicial de los nuevos plazos, suele destacarse el caso de Venezuela, país que paga los embarques en el término de un año. Esto ha motivado que, a partir de esta norma, se deba modificar no sólo las condiciones comerciales, si no que éstos a su vez deberán trasladar esta reducción a sus clientes locales.

«La pérdida de mercados externos, necesariamente, limita y condiciona el crecimiento y evolución de una industria local que ocupa una cantidad importante de mano de obra de alto valor agregado», nos comentaban desde el sector.

 

Excepciones

Luego de varias comunicaciones con funcionarios públicos y una alta exposición en los principales medios de comunicación nacionales, el laboratorio Bedson (que exporta el 97% de lo que produce en su planta de Pilar, Buenos Aires) logró que se prolonguen los plazos mencionados a 180 días para ingresar las divisas.

«Hay países a los que no llegábamos en 30 días, porque el flete en avión es muy caro, y con 90 estábamos sobre el límite, porque además los pagos se nos efectúan mucho después de ingreso del producto», explicaban desde la empresa a otros medios de comunicación.

A lo largo de los últimos años, la industria veterinaria argentina ha logrado sobreponerse a diversas complicaciones de índole social y económica, resta esperar de qué manera avanzará en la solución de los nuevos imprevistos que se presentan en su camino.

RELACION CON LA SECRETARIA DE COMERCIO DE LA NACION

Una voz en el teléfono

Hola. Moreno y el sector. Hola. Moreno y el sector.

Sorpresa fue lo que causó en los directivos de unos 15 laboratorios veterinarios el llamado desde la secretaría de Comercio de la Nación (a cargo de Guillermo Moreno), en el transcurso de los últimos meses. Si bien la industria farmacéutica humana se encuentra desde hace años cumpliendo con las recomendaciones de Moreno en cuanto a las políticas de incrementos de precios, la aquí mencionada es de las primeras acciones que se realizan sobre el sector industrial veterinario. Más allá de los por menores del diálogo mantenido con los empresarios y la insistencia en saber si «se habían entendido las sugerencias a seguir de aquí en adelante», los llamados tuvieron como objetivo comenzar a recabar información sobre las listas de precios de los laboratorios (tanto nacionales, como multinacionales). Este nuevo «vínculo» entre la industria y la secretaría de Comercio se produce en el marco de una intensificación de trámites administrativos que las empresas llevan adelante, con el objetivo de agilizar tanto las importaciones, como las exportaciones de insumos y productos terminados.

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