Los deseos no se cuestionan. Se los puede compartir o no, pero de allí a ponerlos en tela de juicio hay un largo trecho.
Dicho esto, siendo absolutamente conscientes de que el año que recién comienza seguramente generará fuertes e interesantes debates sobre la competitividad de las actividades que nos competen y previendo muchos de los comentarios que -con certeza- llegarán a nuestro [email protected] una vez leída esta editorial, es que compartimos con ustedes el principal augurio de todo este equipo de trabajo para 2012.
Desde MOTIVAR esperamos sinceramente que todos y cada uno de nuestros lectores (nosotros incluidos) podamos reconocer en Primera Persona todos los éxitos y fracasos que este nuevo período tiene para brindarnos.
¿Qué quiere decir esto? ¿Es bueno o es malo? ¿Por qué nombramos la palabra «fracaso» en nuestros augurios de comienzo de año?
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Dejemos al «contexto de lado y demos todo lo que esté a nuestro alcance para crecer.
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Nadie duda que para poder desenvolvernos laboralmente de acuerdo a nuestras expectativas necesitamos un marco, un clima o como quieran llamarlo, propicio para realmente poder hacerlo.
Pero los últimos años (10 por lo menos) han dado cuenta que el conjunto de la sociedad argentina posee un cúmulo de habilidades propias que la llevan a adaptarse a las distintas realidades que se le presenten, por más duras que éstas sean.
En definitiva, esperamos que en un año en el cual hasta los más optimistas pronostican ciertas turbulencias (dadas fundamentalmente por el contexto internacional y algunos desbarajustes internos) podamos hacer todo lo que humanamente esté a nuestra disposición para seguir en la senda del crecimiento.
Esperamos, entonces, que todos podamos hacernos cargo de nuestras virtudes y falencias a la hora de buscar los resultados que nos aseguren un mejor desempeño. Si con esto no alcanza, obviamente podremos empezar a hablar «del contexto», pero eso sí: luego de haber dado todo lo que tenemos para dar.
Será bajo estos lineamientos que MOTIVAR seguirá incrementando su llegada a los miles de médicos veterinarios que trabajan día tras día en todos los rincones de nuestro país, defendiéndolos y promoviendo su participación en todas y cada una de sus incumbencias profesionales. Que sea con éxitos, amor, paz y salud, pero fundamentalmente, que sea en Primera Persona.