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Tradición o efectividad, esa es la cuestión

31 de enero de 2011 - 23:01

» Trabajos del INTA Balcarce en más de 1.000 terneros machos castrados en sus primeros días de vida mediante el uso de un elastrador evidencian su practicidad, ausencia de riesgos ni pérdidas en las ganancias de peso.

Por el Dr. Carlos M. Campero
Patología Veterinaria.
INTA Balcarce.

La práctica tradicional de la yerra está muy unida a la idiosincrasia del hombre de campo, siendo la castración a cuchillo, parte de la misma.
En diferentes sistemas de producción, los machos son castrados por diferentes técnicas: quirúrgica o a cuchillo; método incruento (pinza Burdizo) o anillo de goma (elastrador) y/o por agentes químicos aplicados intratesticular.
Dentro de los beneficios respecto al manejo de los animales castrados, se le debe sumar una mayor mansedumbre, ausencia de la libido o apetito sexual y ausencia de caracteres sexuales secundarios. Usualmente se hace a temprana edad o bien al destete (6 meses de vida). Dicha maniobra ocasiona un grado de estrés considerable el cual se agrava si se hace coincidir con el destete, el cual genera -por sí mismo- un efecto adverso predisponiendo a los terneros a infecciones secundarias como queratitis, enfermedades clostridiales, parasitosis, etc.

 
Elastrador. Sería ideal aplicarlo en el primer mes del ternero. Elastrador. Sería ideal aplicarlo en el primer mes del ternero.
Muestra a campo. Este es el modo de utilización real. Muestra a campo. Este es el modo de utilización real.
Menos estrés. Es una de las ventajas de aplicar esta técnica en los animales. Menos estrés. Es una de las ventajas de aplicar esta técnica en los animales.

Frente a una agresión, como puede ser la castración quirúrgica, el organismo responde segregando hormonas suprarrenales (cortisol). Si bien estas hormonas tienen como función adaptar el organismo a la nueva situación que ocasiona el estrés, tiene como efecto desfavorable una baja en la formación de anticuerpos (inmunosupresión temporaria). Por ello, no es aconsejable efectuar en simultáneo la castración asociada a vacunaciones preventivas y/o al destete.

Desarrollo testicular
Durante la gestación los testículos comienzan a diferenciarse en la cavidad abdominal a los 41 días. A los 3-4 meses de gestación migran para pasar por el canal inguinal y ubicarse en el saco o bolsa escrotal.
Los testículos tienen dos funciones primordiales: producir espermatozoides y elaborar hormonas masculinas.
Precisamente por este efecto androgénico anabolizante que tienen dichas hormonas testiculares durante la vida intrauterina, es que los terneros machos pesen 2-3% más al nacer que las hembras. A temprana edad (3-4 meses) se puede observar ya la influencia de las hormonas androgénicas. Por ello, los terneros comienzan a montarse entre sí y a las terneras, como parte de un comportamiento normal asociado.
La pubertad es una etapa en la vida del ternero que se caracteriza por un marcado desarrollo testicular con maduración y producción de espermatozoides. Usualmente ocurre entre los 7 y 10 meses de edad en los machos de razas para carne de origen británico. Ello lleva aparejado una mayor irrigación sanguínea a nivel testicular y de la bolsa escrotal y sus anexos.
La castración tardía de los terneros (6-9 meses) es preferida por algunos criadores pues además de tener un efecto positivo importante en la ganancia de peso, incrementa además el desarrollo del diámetro de la uretra, lo cual tiene importancia en algunos campos de cría donde se presentan problemas frecuentes de cálculos (litiasis) urinarios.

¿Por qué castrarlos?
Si bien inicialmente la performance del crecimiento, conversión alimenticia y calidad de carne (menor grasa), son superiores en los machos enteros que en los castrados, el manejo de los lotes de engorde, hace dificultosa la tarea de convivir con animales enteros. También nuestro sistema de comercialización castiga en el precio al enviar animales enteros a faena, pagándolo como toro o toruno, especialmente después de los 10-12 meses de vida, cuando el fenotipo de macho se hace presente. La castración tiene un efecto negativo inicial en la ganancia de peso provocando un atraso temporario, siendo más evidente cuando se efectúa a edades después de los 3-4 meses de vida. Los terneros castrados a los 6-8 meses de edad suelen tener mayor pérdida de peso y menor ganancia posterior durante un período posterior de al menos 4 meses.
La causa suele deberse no sólo por el efecto negativo del trauma del método quirúrgico comúnmente utilizado (a cuchillo), sino también por la pérdida del efecto anabolizante ocasionado por la ausencia de la testosterona testicular.
De los tres métodos de castración enunciados al inicio de este artículo, la castración a cuchillo es la más frecuentemente utilizada en nuestro país, generalmente efectuada por el personal auxiliar del establecimiento.
La misma, además de ser cruenta y no carente de riesgos físicos para el operador, especialmente si se hace después de los 3 meses de vida, no está exenta de complicaciones secundarias para el ternero como la presencia de miasis, infecciones concomitantes, tétanos etc.
Dentro de los métodos incruentos, existen dos más comúnmente empleados: la pinza emasculadora de Burdizzo (comprime a través del cuello del escroto el conducto deferente sin cortar la piel) y el empleo de los anillos de goma o elastrador.

Uso de elastrador
El mismo consta de una pinza en la cual se le coloca un anillo de goma por donde se estira dicho anillo abriéndolo y por donde se introducen los testículos liberando luego el anillo en la parte superior del cuello del escroto o «binza».
Esta goma, de material especialmente duro, actúa impidiendo la circulación sanguínea local (isquemia) determinando que en un lapso de 15-30 días, la pérdida de la bolsa escrotal. Se debe tener la precaución de que el anillo se ponga lo más arriba posible del cuello del escroto o binza, asegurándose que los dos testículos se encuentren en la bolsa escrotal al momento de abrir la pinza y liberar el anillo constrictor. Lo ideal es que la misma se efectúe durante el primer mes de vida del ternero.
No se observan secuelas aunque la bibliografía menciona algunos casos esporádicos de presentación de cuadros de tétanos, especialmente en terneros castrados con más de 6 meses de vida.
Trabajos efectuados en las reservas ganaderas del INTA Balcarce en los últimos 5 años en más de 1.000 terneros machos castrados en sus primeros días (1-10) de vida mediante este método, evidencian su practicidad, ausencia de riesgo para el operador y para el ternero, sin secuelas secundarias y sin afectar su ganancia de peso.

Tabla 1: Ganancia de peso en terneros castrados y enteros
  Peso (kg)
Tratamiento Al nacer A la
castración
Al destete
Enteros 27 106 173
Castrados a cuchillo 27 91 170
Elastrador 27 95 170
No se observaron diferencias significativas entre grupos y tratamientos en ninguna de la etapas estudiadas (Carrillo et al. 1991. Rev. Arg. Prod. Anim. 11: 311-314).

La ventaja de usar el elastrador en el ternero al nacer o con pocos días de vida se refleja en su practicidad, facilidad para voltear e inmovilizar al ternero sin riesgos para el auxiliar que realiza la tarea, y por el escaso desarrollo e irrigación testicular, lo hace menos estresante y traumático para el ternero.
Al respecto resulta de interés el trabajo efectuado hace ya varios años atrás por Carrillo et al (1991) en terneros de la Reserva 6 del INTA Balcarce al comparar la ganancia de peso entre terneros de 3-4 meses de vida, enteros, castrados por elastrador y por cuchillo (Tabla 1). No se observaron diferencias en la ganancia de peso entre los tres grupos, con peso y edad ajustados al destete.
Diferentes autores obtuvieron iguales conclusiones al comparar ambos métodos de castración.

Conclusiones
¢ La castración de los terneros machos es una maniobra necesaria para el manejo de los terneros en una recría y engorde tradicional en el país.
¢ La castración a cuchillo es el método más difundido en nuestras zonas ganaderas y si bien, realizada por un profesional a temprana edad y con la higiene adecuada, no tiene riesgos ni contraindicaciones, razones de bienestar humano y animal, ameritan que se deba reconsiderar su empleo.
¢ El empleo del elastrador resulta una técnica de castración incruenta y práctica, produce menos estrés en el ternero, es rápida y segura, de bajo costo y sin secuelas.
¢ Humanizar las tareas del hombre de campo disminuyendo el riesgo ocupacional y permitiendo hacer una castración de terneros incruenta y temprana (primeros días de vida), mejora el bienestar para todos.

La versión completa de este artículo fue publicada en la Revista Visión Rural. Solicítela a [email protected].

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