La diarrea viral bovina representa uno de los principales desafíos sanitarios en la ganadería mundial. Esta patología, causada por el virus de la Diarrea Viral Bovina (DVB), combina efectos visibles y silenciosos que complican su diagnóstico y control. Comprender su epidemiología y desmentir creencias erróneas resulta esencial para reducir su impacto.
El virus DVB pertenece a la familia Flaviviridae y presenta tres genotipos principales. Su biotipo no citopático es el de mayor circulación, responsable de infecciones subclínicas que favorecen el avance silencioso de la enfermedad. “El animal se vuelve susceptible a otras enfermedades y entonces uno termina haciendo un tratamiento antibiótico porque hubo antes BDB”, explicó la Dra. Alejandra Victoria Capozzo, investigadora del Conicet, en el marco de la 8° Jornada de Actualización para Médicos Veterinarios organizada por el Laboratorio 9 de Julio.
Su capacidad para debilitar el sistema inmune convierte al DVB en un enemigo silencioso. “Muchas veces el problema está y como les decía puede causar incluso inmunosupresión y uno está teniendo neumonías repetidas o problemas semejantes y de trasfondo lo que está es BDB”, alertó la especialista.
Un mito común es creer que los animales persistentemente infectados (PI) son fáciles de identificar visualmente. Sobre esto, la Dra. Capozzo fue contundente: “La verdad es que el 50% de los animales se ven normales”.
Estos animales, infectados durante la gestación, diseminan el virus constantemente a lo largo de su vida, exponiendo a cientos de bovinos en su entorno. El costo económico es elevado. Se estima un perjuicio de entre 41 y 93 dólares por animal expuesto en feedlots donde conviven con PI no detectados.
La vacunación es indispensable pero no resuelve el problema por sí sola. “Muchos piensan que vacunan y se acabó el problema; pero la verdad es que la vacunación por sí sola no soluciona ningún problema”, advirtió la Dra. Capozzo. Incluso si queda un solo animal PI, la vacunación no logrará controlar la infección: “No hay vacuna que pueda frenar semejante descarga viral que se encuentra en el sistema”.
Estrategia integral
El control efectivo de la DVB requiere una estrategia integral, compuesta por manejo y bioseguridad, diagnóstico y segregación de animales PI, y vacunación sistemática de la población no infectada.
“Cuando lo encuentro, lo tengo que sacar por lo menos del grupo de animales que están donde uno pretende no tener abortos. Hay que segregarlo”, remarcó la disertante.
Este enfoque demostró su eficacia en casos concretos. Un estudio realizado en tambos de Santa Fe redujo del 35% a 0 los abortos vinculados a DVB tras identificar y aislar PI, vacunar con biológicos de alto título y revacunar anualmente.
La diarrea bovina no es solo una enfermedad gastrointestinal. Su impacto sistémico y su epidemiología silenciosa exigen acciones concretas y sostenidas. La combinación de diagnóstico, vacunación y bioseguridad permite anular la circulación viral, reduciendo el uso de antibióticos y mejorando la rentabilidad de los rodeos.