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Alerta

La rabia paresiante vuela bajo y ataca fuerte

El Senasa refuerza sus acciones de supervisión y monitoreo en zonas endémicas de rabia paresiante. La importancia de la vacunación como medida de prevención.

26 de enero de 2026 - 13:52

Para la prevención de la rabia paresiante, el Senasa supervisa, monitorea y controla sanitariamente el impacto del vampiro común, especialmente en provincias donde la enfermedad es endémica, como en Misiones, Chaco, Formosa, Corrientes, Tucumán, Santiago del Estero y parte de las provincias de Salta, Jujuy, Catamarca, Santa Fe, La Rioja, San Luis y Córdoba.

Es una zoonosis producida por el virus rábico, el cual se transmite por el vampiro común Desmodus rotundus. Se trata de una enfermedad fatal, que afecta al sistema nervioso central y se disemina por la saliva del murciélago, a través de sus mordeduras.

Signos clínicos

Afecta principalmente a bovinos y equinos, con menor frecuencia a especies domésticas, a algunos animales silvestres y a las personas -principalmente las que viven en zonas rurales donde se frecuenta la enfermedad- que pueden contraerla al estar en contacto con bovinos infectados con el virus.

Entre los primeros signos clínicos que presenta la rabia paresiante se destacan los síntomas neurológicos como inquietud, pérdida del apetito y aislamiento. A medida que la enfermedad avanza, puede observarse depresión, deshidratación y dificultades para mantenerse en pie o desplazarse, hasta alcanzar la muerte.

Tanto en animales como en personas se trata de una enfermedad prevenible mediante la vacunación. Esta herramienta, junto con la vigilancia, el control de focos y el diagnóstico temprano, es una de las medidas esenciales para reducir su impacto.

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Vacunación, clave para la prevención

Al tratarse de una zoonosis, se recomienda principalmente en la zona endémica incorporar la vacunación antirrábica de las especies susceptibles en el calendario sanitario anual y que las personas eviten el contacto con animales que presenten signos clínicos sospechoso.

La inmunización debe realizarse con vacunas aprobadas por el Senasa y registrarse en la oficina más cercana. Conforme a lo establecido por la normativa vigente, se deberá revacunar entre los 20 y 30 días posteriores a la primera dosis (en caso de primovacunados), mientras que la revacunación será anual.

Además, se recuerda a los productores, veterinarios y al público en general la obligatoriedad de notificar al Senasa la presencia de animales con síntomas nerviosos o la detección de posibles refugios de vampiros. Contar con esta información y aplicar las medidas preventivas detalladas resguarda la salud de las personas y disminuye la posibilidad de pérdidas productivas.

FUENTE: Senasa

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