En un contexto de constante evolución profesional, el Centro de Capacitación Internacional Público Privada (CIPP) organizó una charla técnica centrada en los actuales desafíos del diagnóstico veterinario en tanto en perinatología como en neonatología en equinos
La jornada estuvo a cargo del Dr. Henry Siguencia, quien abordó temas críticos en la cría, destacando el cuidado perinatal, el manejo y la medicina preventiva.
En ese marco, el profesional explicó que la base del éxito en la cría reside en la perinatología, el conjunto de técnicas para un adecuado cuidado tanto a la madre gestante como al potrillo que viene en camino. Este proceso se fundamenta en controles ecográficos y, sobre todo, en una nutrición precisa.
Para la yegua gestante, el requerimiento de agua es fundamental, calculándose entre 30 a 35 litros diarios para un animal de 500 kg. En cuanto a la alimentación sólida, se sugiere una ingesta del 2 al 2.5% de su peso vivo en materia seca, distribuida idealmente en un 80% de forraje y un 20% de concentrado.
Es vital prestar atención al equilibrio mineral, específicamente al calcio, para evitar enfermedades metabólicas como la hipocalcemia. “Si es que tienen ya una yegua que sufre o tiene ya un historial clínico de hipocalcemia, desde el décimo mes hasta la última etapa de gestación pueden darle cada día calcio como suplemento”, explicó.
Evaluación inicial del neonato
El momento del parto y las horas subsiguientes son críticas. La evaluación del recién nacido se realiza mediante el test de Apgar, que valora parámetros como la frecuencia cardíaca, respiración, tono muscular, irritabilidad refleja (Grims) y el color de las mucosas.
El Dr. Henry Siguencia explica la relevancia de este puntaje comparándolo con la medicina humana: cómo nació con, con qué calidad de fisiológica nació y cómo está adaptado para el medio que va a ser su nuevo ambiente su Nuevo Hogar.
Los parámetros fisiológicos normales en el neonato varían rápidamente tras el nacimiento:
- Frecuencia cardíaca: De 60-80 lpm al nacer, sube a 120-150 lpm en las dos primeras horas, estabilizándose entre 80-100 lpm a las 24 horas.
- Temperatura: Oscila entre 37 y 39 °C.
- Tiempos de adaptación: El potro debe adoptar una posición esternal a los 5 minutos, ponerse en pie a la primera hora y mostrar reflejo de succión a los 15 minutos, logrando lactar hacia la segunda hora de vida.
Además, la transferencia de inmunidad pasiva es el factor determinante para la supervivencia, ya que en los equinos no existe paso de anticuerpos vía placentaria. El consumo de calostro debe ser inmediato. El ponente advierte sobre la ventana de absorción intestinal: "después de las 3 horas el organismo del neonato equino no va a similar las inmunoglobulinas".
Se considera una inmunidad adecuada cuando los niveles de inmunoglobulinas superan los 800 mg/dL; valores inferiores a 400 mg/dL indican una falla completa de transferencia pasiva, dejando al potro expuesto a infecciones severas.
Patologías comunes en equinos neonatos
Durante la charla se destacaron diversas afecciones que comprometen la vida del neonato:
- Diarreas: Pueden ser infecciosas (rotavirus, salmonelosis, clostridiosis) o no infecciosas. El Dr. Henry aclaró un mito común sobre la "diarrea del celo" que ocurre entre el sexto y décimo día: "es por el cambio en la flor intestinal en los 10 días primeros y dura de 2 a 5 días es un cambio en la flor intestinal más no como antes nos decía que es una diarrea del Sol del celo por los estrógenos de la madre".
- Septicemia Neonatal: Presencia bacteriana en sangre (frecuentemente E. coli o Klebsiella) debido a fallos en la inmunidad o asfixia, manifestándose con fiebre, deshidratación y debilidad.
- Síndrome de Asfixia Perinatal: Conlleva a una encefalopatía hipóxico-isquémica, causando convulsiones y pérdida del reflejo de succión.
- Afecciones Umbilicales: Como la onfalitis o el uraco persistente, que pueden requerir corrección quirúrgica si existe pérdida de orina o infección severa.
El posparto inmediato también presenta peligros para la madre, siendo la retención de placenta uno de los más graves. La placenta debe ser expulsada a la tercera hora; de lo contrario, se considera retenida y puede ocasionar la muerte.
Otras condiciones de riesgo incluyen la placentitis (inflamación de la membrana corioalantoidea), que es causa frecuente de abortos tardíos, y la torsión uterina, la cual puede confundirse con cólicos digestivos.
Diagnóstico de laboratorio
Para un abordaje clínico preciso, el Dr. Henry subrayó la necesidad de realizar pruebas complementarias:
- Hemograma (Biometría Hemática): Permite evaluar la línea roja (eritrocitos, hemoglobina, hematocrito) para detectar anemias, y la línea blanca (leucocitos, neutrófilos, fibrinógeno) para identificar infecciones o inflamaciones. Por ejemplo, un fibrinógeno elevado con leucocitos disminuidos puede indicar traumas o hemorragias.
- Bioquímica Sanguínea: Esencial para medir la funcionalidad orgánica. Se evalúa la función renal (urea, creatinina) y hepática (enzimas como GGT, AST), además del equilibrio hidroelectrolítico (calcio, sodio, potasio).
Estas herramientas diagnósticas, sumadas a la evaluación física y la ecografía, permiten al veterinario establecer un pronóstico y tratamiento adecuados, reduciendo las tasas de morbilidad y mortalidad en el hato equino.
FUENTE: CIPP