El estrés calórico es uno de los principales desafíos para la producción lechera durante los meses de altas temperaturas. Con el objetivo de anticiparse a la caída en la producción, la Universidad Nacional de Villa María (UNVM) impulsa un proyecto innovador de detección temprana, en colaboración con el INTA EEA Rafaela y la empresa Villa Nueva SA.
¿Detección temprana de estrés calórico en vacas lecheras?
Para anticiparse a la caída en la producción por estrés calórico en la vacas lechera, la UNVM impulsa un proyecto innovador junto al INTA y Villa Nueva SA.
Esta iniciativa busca mejorar la eficiencia productiva de los tambos mediante tecnologías de precisión que permitan identificar los primeros signos de estrés térmico en la vaca lechera.
Impacto del estrés calórico en la productividad
El estrés calórico es un factor que afecta directamente el rendimiento de las vacas lecheras, además de generar problemas reproductivos y sanitarios en los tambos. Tradicionalmente, los productores evalúan el riesgo de estrés térmico a través del Índice de Temperatura y Humedad (ITH), que estima cuándo los animales comienzan a sufrir efectos adversos. Sin embargo, investigaciones recientes revelan que vacas de alta producción, que producen más de 30 o 35 litros diarios, pueden sufrir los efectos del calor antes de que se alcancen los valores críticos establecidos por este índice.
El proyecto “Detección temprana de los signos de estrés calórico en vacas lecheras mediante tecnologías de precisión” se centra en detectar cambios fisiológicos y comportamentales previos al estrés severo. Esto permite a los productores intervenir a tiempo, evitando caídas significativas en la producción.
Tecnología al servicio de la eficiencia y el bienestar animal
El corazón del proyecto radica en el uso de sensores individuales, como collares o dispositivos portátiles, que registran información detallada sobre el comportamiento de las vacas, incluyendo tiempo de rumia, alimentación, jadeo, actividad y posición. Estas tecnologías, cada vez más comunes en tambos de mediana escala, suelen utilizarse para la detección de celo o enfermedades. Sin embargo, el proyecto busca ir más allá, integrando estos datos con registros de producción de leche y variables ambientales para desarrollar un sistema de alerta temprana.
“El objetivo es correlacionar variaciones en la rumia, la alimentación y la actividad térmica con posibles caídas en la producción de leche”, explica Georgina Frossasco, directora del proyecto. De este modo, los productores recibirían una señal anticipada que les permitiría tomar medidas antes de que el impacto sea mayor.
Medidas preventivas para mejorar la productividad
Detectar tempranamente el estrés calórico no solo permite implementar medidas preventivas eficaces, como ajustes en ventilación, aspersión o cambios en los horarios de alimentación, sino que también mejora el bienestar animal. Un ambiente más confortable térmicamente no solo favorece la producción de leche, sino que reduce problemas reproductivos y sanitarios, además de extender la vida útil de las vacas en el sistema.
“En un contexto de rentabilidad ajustada, mejorar la eficiencia productiva es fundamental. La detección temprana del estrés calórico es una herramienta clave para optimizar la producción sin comprometer el bienestar animal”, afirma Frossasco.
Vinculación y trabajo multidisciplinario en la investigación
El proyecto ha sido seleccionado en la Convocatoria PEIDI 2025 de la UNVM, destacándose por su vinculación concreta con el sector productivo. Además de la participación del INTA EEA Rafaela como adoptante del proyecto, la colaboración con la empresa Villa Nueva SA facilita el acceso a la tecnología de sensores, que serán fundamentales para monitorear el comportamiento y las condiciones de las vacas.
El enfoque multidisciplinario incluye el trabajo de docentes de Agronomía y Medicina Veterinaria, estudiantes de grado y posgrado, lo que asegura la integración de diferentes saberes en el diseño y la implementación de soluciones prácticas para los productores.
Perfil de la investigadora a cargo
Georgina Frossasco es Ingeniera Agrónoma por la UNVM, con un Máster en Producción Animal. Además de su rol como docente, ha dirigido numerosos proyectos científicos y académicos en el área de la producción animal. Actualmente, es la directora de la Especialización en Nutrición y Alimentación de Bovinos, dictada en conjunto con el Instituto de Formación e Investigación en Nutrición Animal (IFINA), y trabaja activamente en el INTA.
Este proyecto no solo apunta a mejorar la producción de leche, sino también a establecer un modelo de ganadería más eficiente y sostenible, alineado con las necesidades actuales del sector lechero.