Cada 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, una fecha que subraya la importancia de abordar la salud mental como un problema de salud pública global. En este contexto, el bienestar profesional en el sector veterinario emerge como un desafío significativo, con estudios que revelan una particular vulnerabilidad en esta actividad.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) informa que más de 700.000 personas fallecen anualmente por suicidio a nivel mundial, siendo la tercera causa de muerte entre los jóvenes de 15 a 29 años. En España, los datos provisionales del Instituto Nacional de Estadística (INE) registraron 3.808 fallecimientos por suicidio en 2025, de los cuales 2.784 fueron hombres y 1.024 mujeres, lo que representa un descenso del 3,7% respecto a 2024.
Ante la magnitud de esta problemática, el Gobierno de España ha reforzado su respuesta con la creación del Observatorio para la Prevención del Suicidio, un órgano interministerial adscrito al Ministerio de Sanidad. Este organismo se enmarca en el Plan de acción para la prevención del suicidio 2025-2027, que cuenta con una financiación específica de 17,83 millones de euros y busca mejorar la información, el análisis conjunto y la toma de decisiones en políticas públicas.
La problemática de la salud mental afecta de forma especialmente relevante a la profesión veterinaria. Diversos estudios han señalado que la tasa de suicidio entre veterinarios es significativamente alta, duplicando la de otros profesionales médicos y pudiendo cuadruplicar la de la población general. Lorena Millán, veterinaria y coautora de un estudio sobre salud mental en el sector, destacó que los altos niveles de estrés son un factor clave en esta situación.
La preocupación por la salud mental en la profesión veterinaria comienza durante la etapa universitaria, lo que demanda una respuesta coordinada desde el ámbito académico. Manel López Béjar, decano de Veterinaria de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) desde 2022, ha priorizado el bienestar emocional de los futuros veterinarios, impulsando el Programa de Bienestar Emocional para el alumnado de la Facultad de Veterinaria de la UAB. Este programa es fruto de un convenio entre la Fundación Galatea, el Consejo de Colegios Veterinarios de Cataluña y la propia universidad.
Los resultados de un estudio realizado en la UAB revelaron que el 50% del alumnado de Veterinaria ha sufrido depresión, ansiedad o estrés, mientras que un 32% experimentó burnout. Además, un 10,6% tuvo pensamientos suicidas. Consuelo Serres, presidenta de la Conferencia de Decanos y Decanas de Veterinaria de España, también se refirió a esta situación, atribuyendo los problemas de salud mental de los estudiantes a la presión académica y a las exigencias del entorno laboral futuro.
FUENTE: Animal's Health