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Innovación

INTA innova en mejoramiento de cultivos forrajeros

El INTA Manfredi destacó el valor de la alfalfa y sus cultivos forrajeros, presentando herramientas como la enviromics para sistemas resilientes.

30 de octubre de 2026 - 10:00

El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) presentó innovaciones en el mejoramiento genético de la alfalfa, clave para la resiliencia de los sistemas productivos. Ariel Odorizzi, director del INTA Manfredi, destacó los beneficios de la alfalfa y cómo el mejoramiento genético potencia su contribución. Se presentaron nuevas herramientas que optimizan los cultivos forrajeros, integrando selección tradicional y edición génica.

Ariel Odorizzi, director del INTA Manfredi, expuso sobre los beneficios de la alfalfa, su aporte a la biodiversidad y sus efectos positivos en el suelo. La charla se centró en cómo el mejoramiento genético puede potenciar la contribución de esta especie perenne en sistemas más resilientes. Se abordaron avances que integran selección tradicional, edición génica y nuevas herramientas para la información del cultivo y la genética.

Entre estas innovaciones se destacó la enviromics, un enfoque que permite caracterizar con mayor precisión las condiciones ambientales de evaluación de los materiales, anticipando mejor su adaptación. El objetivo es desarrollar variedades capaces de mantener producción, persistencia y calidad en escenarios climáticos variables, un aspecto crucial para la producción agrícola sostenible.

Trayectoria del INTA en mejoramiento de forrajes

El INTA Manfredi posee una trayectoria de décadas en el mejoramiento genético de alfalfa, con líneas de investigación orientadas a incrementar la producción, la persistencia y la adaptación del cultivo a distintos ambientes y condiciones de estrés. Estas investigaciones buscan aportar mayor estabilidad a los sistemas forrajeros. Mediante mejoramiento convencional, el programa trabaja sobre rendimiento, persistencia y resistencia combinada a plagas y enfermedades.

A estos desarrollos se suman los destinados a responder a diferentes tipos de estrés abiótico. Parte de este trabajo se realiza en articulación con otras unidades del organismo. Con el INTA Santiago del Estero se evalúan materiales frente a sequía y salinidad; con el INTA Rafaela, frente a condiciones de anegamiento; y con equipos de Castelar se avanza en edición génica para incorporar características como tolerancia a sequía, floración y resistencia a herbicidas.

Ariel Odorizzi explicó que estos objetivos cobraron mayor relevancia con el avance de la frontera agrícola sobre zonas tradicionalmente ganaderas, lo que ha desplazado la alfalfa hacia ambientes más marginales. La mayor exposición a condiciones climáticas adversas ha impulsado la selección de materiales tolerantes a sequías, salinidad y excesos hídricos.

Impacto de la alfalfa en el suelo y el sistema productivo

Según Odorizzi, el valor de la alfalfa dentro del sistema productivo excede su función forrajera. Entre sus principales atributos se encuentran la producción de proteína de alta calidad, la fijación biológica de nitrógeno, la cobertura permanente y un sistema radicular profundo, capaz de explorar distintos estratos del suelo y aprovechar mejor el agua disponible.

Estas características tienen efectos directos sobre el funcionamiento del sistema. La fijación de nitrógeno favorece el ciclado de nutrientes y puede reducir la dependencia de insumos externos. La alta producción de biomasa y la cobertura perenne contribuyen a proteger el suelo, mejorar su estructura y favorecer la captura de carbono. El sistema radicular profundo también mejora la capacidad de la planta para explorar agua y nutrientes, un atributo crucial en ambientes con restricciones hídricas. La persistencia de una especie perenne aporta mayor estabilidad al sistema, siendo central en un escenario de variabilidad climática.

El programa del INTA Manfredi evalúa alrededor de 40 poblaciones experimentales de alfalfa. Desde 1970, el programa ha desarrollado cerca de 20 variedades comerciales, un proceso que puede demandar entre 8 y 12 años. Este trabajo se articula con empresas privadas mediante convenios de vinculación tecnológica para la multiplicación y comercialización de los materiales. A través de esta vinculación ya fueron registradas seis variedades. La integración de genómica, edición génica y fenotipado de alta precisión, junto con información ambiental, permite anticipar el comportamiento de los materiales y orientar el desarrollo de variedades hacia demandas concretas, diseñando sistemas agrícolas más resilientes.

FUENTE: INTA Informa

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