El presidente Luiz Inácio Lula da Silva sancionó el 24 de julio de 2026 el proyecto de ley 90/2020, que prohíbe la producción y comercialización de productos alimenticios obtenidos por alimentación forzada de animales. La medida, impulsada por organizaciones de protección animal, busca garantizar el bienestar animal y establece un precedente en la región.
La nueva legislación tiene como principal objetivo el foie gras, un plato tradicional de la culinaria francesa elaborado a partir del hígado hipertrofiado de patos o gansos sometidos a un proceso de alimentación forzada. Con esta sanción, la comercialización de esta delicatessen, que se realizaba principalmente a través de importaciones, queda prohibida en el territorio brasileño.
Brasil se convierte así en el primer país de América Latina en establecer, mediante una ley federal, una prohibición tan amplia sobre la producción y venta de este producto. La iniciativa fue fuertemente respaldada por entidades de protección animal, que argumentan la incompatibilidad del foie gras con el bienestar animal.
La zootecnista Marina Gomes, autora de un informe de la organización Animal Equality, destacó que la producción de foie gras mediante alimentación forzada es una de las prácticas más crueles en la avicultura. El proceso, conocido como gavage, implica la introducción de un tubo metálico de unos 30 centímetros directamente en el esófago de las aves, administrando grandes cantidades de alimento energético durante 2 a 3 semanas, en 2 o 3 sesiones diarias.
Este método provoca una esteatosis hepática intencional, es decir, un hígado graso que puede aumentar de 7 a 10 veces su tamaño normal. Esta condición patológica genera dolor, dificultad para respirar y alteraciones en la postura y locomoción de los animales, comprometiendo gravemente su sanidad animal. El Comité Científico de Salud y Bienestar Animal de la Unión Europea ya había detallado en 1998 las consecuencias de este proceso para la salud de las aves.
Las penas para quienes incumplan la nueva normativa están contempladas en la Ley 9.605 de 1998, conocida como Ley de Crímenes Ambientales. El artículo 32 establece detención de 3 meses a 1 año, y multa, para quienes practiquen abuso o maltrato animal. Ícaro Silva, gerente de Advocacy de la organización Alianima, señaló que la decisión brasileña se alinea con una tendencia internacional de revisión de sistemas productivos que causan sufrimiento evitable.
Por su parte, el Comité Interprofessionnel des Palmipèdes à Foie Gras (Cifog), entidad que representa la cadena productiva en Francia, criticó la aprobación de la ley. Cifog argumentó que el foie gras es un producto tradicional francés, protegido por ley desde 2006, y que su prohibición en Brasil representa una "primera afrenta" al acuerdo de libre comercio entre Mercosur y la Unión Europea, afectando las exportaciones de este producto a los cerca de 70 países a los que se destina.
FUENTE: Globo Rural (Brasil)