La producción láctea argentina cerró marzo con señales contundentes de recuperación: alcanzó los 881 millones de litros, creció 7,9% interanual y acumuló una suba del 9,4% en el primer trimestre, superando incluso las proyecciones previas de la industria lechera. El dato confirma una mejora productiva, aunque con fuertes diferencias entre tambos y regiones.
Los números muestran un arranque de año mejor al previsto. Solo en marzo, la producción se ubicó 7,4% por encima de febrero en volumen total y mostró una caída diaria menor a la estacional habitual, con una performance superior al promedio de los últimos cuatro años.
Pero detrás del crecimiento general aparece un dato que enciende alertas y oportunidades: no todos los tambos evolucionan igual.
El análisis a tambo constante revela que los establecimientos de mayor escala fueron los grandes protagonistas del trimestre. Los tambos que producen entre 2.000 y 6.000 litros diarios crecieron 11,4% interanual, mientras que aquellos por encima de los 6.000 litros avanzaron 10,1%, consolidando una mejora asociada a eficiencia y escala.
En el otro extremo, los estratos más pequeños quedaron rezagados e incluso mostraron registros por debajo de los observados un año atrás, exponiendo brechas productivas que el sector sigue arrastrando.
También hubo fuertes contrastes por provincias y cuencas, donde la variabilidad productiva respondió a factores climáticos, estructurales y de manejo. Esa heterogeneidad volvió a marcar el pulso de una lechería que crece, pero no de manera uniforme.
Otro dato destacado llegó por los sólidos útiles. Grasa butirosa y proteína aumentaron 10,5% en el trimestre, por encima del crecimiento en litros, una señal de mejora en calidad composicional de la leche y un indicador que la industria sigue de cerca.
¿Cómo influyó el clima en la producción láctea?
Desde el sector advierten, sin embargo, que el ritmo podría moderarse. Las lluvias registradas sobre la cuenca lechera central podrían ponerle un freno al crecimiento en abril y comenzar a desacelerar una recuperación que, aunque firme, todavía enfrenta desafíos.
Por ahora, la foto es positiva: la producción láctea arrancó 2026 por encima de las expectativas, con los tambos más eficientes traccionando la mejora y con una pregunta abierta hacia adelante: si este repunte es coyuntural o el inicio de una recuperación más estructural.
FUENTE: OCLA