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Estrategia

El secado como proceso: criterios técnicos para una etapa clave del ciclo productivo

Qué considerar para mejorar sanidad animal y productividad en el secado y por qué ya no alcanza con recetas universales.

El secado es una de las etapas más determinantes del ciclo productivo de la vaca lechera. No representa únicamente el final de una lactancia, sino una instancia estratégica, en la que se definen, en gran medida, la salud de ubre, el bienestar del animal y el desempeño productivo de la lactancia siguiente.

Lo que ocurra durante este período tendrá impacto semanas o meses después, cuando la vaca vuelva a ordeñarse. Por este motivo, el secado debería ser abordado como un proceso planificado, y no como un evento operativo más dentro de la rutina del tambo. Darle el lugar que corresponde implica organizarlo, asignarle tiempo, capacitar al personal y evitar concentrar en un mismo día múltiples maniobras que incrementan el estrés del animal, como vacunaciones, movimientos o cambios de grupo.

El secado es una oportunidad clave de mejora sanitaria y productiva, siempre que se lo trabaje con criterio técnico y orden. Una ejecución prolija, con decisiones pensadas y adaptadas a cada rodeo, permite reducir riesgos, mejorar la transición al período seco y sentar bases más sólidas para la lactancia siguiente.

Entender el secado como proceso implica anticiparse, evaluar el estado de cada vaca, definir estrategias acordes a su situación productiva y sanitaria, y priorizar el bienestar animal. No se trata de aplicar recetas universales, sino de integrar conocimientos, experiencia y observación, con una mirada holística del sistema productivo. El desafío no es elegir entre paradigmas opuestos, sino integrar criterios técnicos actualizados, adaptados a la realidad de cada tambo.

Uso racional de antimicrobianos: información, estatus y criterio

El uso racional de antimicrobianos en el secado no implica su eliminación generalizada, sino su aplicación estratégica, basada en información confiable y en el estatus sanitario real del sistema. La terapia de secado constituye una estrategia clave en el control de la mastitis y en la mejora de la calidad de la leche.

Tradicionalmente, el secado masivo ha consistido en la administración sistemática de antibióticos intramamarios a todas las vacas al momento del secado, más allá de su estatus sanitario, con el objetivo de eliminar infecciones intramamarias subclínicas y prevenir nuevas infecciones durante el período seco. En contraste, el secado selectivo se basa en la aplicación dirigida de antibióticos únicamente a vacas o cuartos con evidencia de infección, definida a partir de indicadores objetivos como el recuento de células somáticas, los registros de mastitis clínica y/o el diagnóstico bacteriológico, complementándose habitualmente con el uso universal de selladores internos de pezón.

Sin embargo, las estrategias de secado selectivo no son aplicables a cualquier rodeo, aun cuando se cuente con controles lecheros, registros individuales o personal capacitado. Para que este enfoque sea técnicamente seguro, el establecimiento debe cumplir previamente determinados criterios sanitarios, entre ellos:

» Recuentos de células somáticas del tanque compatibles con un buen control de mastitis ( 250.000 cel./ml)

» Conocimiento del perfil de patógenos predominantes en el rodeo.

» Baja incidencia de nuevas infecciones intramamarias.

» Trabajo sostenido en calidad de leche y manejo de la mastitis a lo largo del tiempo.

» Baja tasa de mastitis clínica mensual (menos del 3%).

Terapia de secado selectiva (TSS)

¿En qué tambos? En aquellos que tengan baja tasa de infecciones intramamarias en el rodeo, es decir:

» ≤ 250.000 células somáticas en tanque.

» Mastitis clínica (MC) promedio mensual 3 %.

» Ausencia de patógenos mayores contagiosos (Streptococcus agalactiae y Mycoplasma).

» Baja prevalencia de Staphylococcus aureus. Según la bibliografía, debería ser inferior al 5 % de las vacas infectadas (Ruegg, P., 2017).

Asimismo, es preciso contar con instalaciones adecuadas para realizar el secado y mantener correctamente el lote de vacas secas.

¿A qué vacas?

» Sin historial de mastitis clínica en los últimos 3 meses.

» Recuento de células somáticas (RCS) 200.000 en los últimos 3 meses.

» Test de mastitis california negativo.

» Cultivo bacteriológico y/o PCR negativo.

APROCAL 2

Una oportunidad estratégica de mejora sanitaria y productiva.

Sin este escenario de base, definido por la selección adecuada de vacas y un buen estatus sanitario del rodeo, la aplicación de TSS puede aumentar el riesgo de infecciones durante el período seco, aun en sistemas bien organizados desde lo operativo. Por lo tanto, el secado selectivo debe entenderse como la consecuencia luego de un proceso previo y es aplicable a tambos o rodeos que han logrado un determinado nivel de salud mamaria.

Cuando se implementa la TSS, el uso de selladores o sellos internos de pezón adquiere un rol central. Pero en terapias de secado convencionales, los selladores internos también pueden utilizarse luego de la aplicación del pomo de antibiótico intramamario, ya que su función es diferente. El sellador interno de pezón es un producto no antibiótico, formulado generalmente a base de sales inertes de bismuto, que se administra por vía intramamaria en el canal del pezón al momento del secado. Su función es imitar el tapón de queratina fisiológico, formando una barrera física persistente que ocluye el canal del pezón e impide la entrada de microorganismos durante el período seco, etapa de máxima susceptibilidad a nuevas infecciones intramamarias. El sellador interno no posee acción antimicrobiana, por lo que no elimina infecciones preexistentes, sino que actúa exclusivamente en la prevención de nuevas infecciones.

Más allá de la estrategia adoptada, existen prácticas que resultan claves:

» Correcta higiene y técnica de aplicación.

» Selección adecuada del tratamiento antibiótico intramamario según la salud mamaria y el perfil bacteriológico presente en el rodeo.

» Uso de sellador interno, especialmente en rodeos con alta presión ambiental.

» Monitoreo posterior al secado.

» Adecuando la técnica al nivel de producción individual.

La toma de decisiones en esta etapa debe apoyarse en una evaluación integral del sistema y no limitarse exclusivamente a la disponibilidad de datos productivos.

El secado como evento fisiológico y de bienestar

Desde el punto de vista de la vaca, el secado es una etapa de alto impacto fisiológico. La interrupción del ordeñe genera cambios hormonales, aumento de presión intramamaria e inflamación, particularmente en vacas que llegan al secado con producciones elevadas.

El manejo del secado no finaliza en el último ordeño: las primeras 72 horas posteriores son críticas y requieren observación El manejo del secado no finaliza en el último ordeño: las primeras 72 horas posteriores son críticas y requieren observación

Considerar el estrés y el dolor asociados al secado no es un enfoque accesorio, sino parte del manejo integral. Una vaca que transita esta etapa con menor estrés presenta mejor involución mamaria y menor riesgo de complicaciones posteriores, principalmente menor riesgo de contraer nuevas infecciones intramamarias.

En ese contexto, el uso de terapias de sostén, manejo adecuado y estrategias antiinflamatorias, especialmente en vacas de alta producción, puede ser una herramienta valiosa que deberá aplicarse con criterio y responsabilidad, evaluando los casos de manera individual.

El día del secado: priorizar y ordenar

El día del secado suele concentrar múltiples prácticas que, sumadas, representan una carga de estrés importante para el animal. Vacunar, mover de grupo y secar el mismo día puede comprometer la respuesta del organismo.

Desde el punto de vista del manejo, resulta recomendable:

» Priorizar el secado como evento principal y evitar vacunaciones u otras maniobras ese día.

» Reducir tiempos y manipulaciones en la fosa.

» Asegurar una técnica prolija y sin apuros, priorizando la desinfección de pezones antes y después de aplicar las jeringas intramamarias.

El secado bien hecho se basa en un protocolo simple, higiénico y ordenado.

Monitoreo post secado: una etapa frecuentemente subestimada

El manejo del secado no finaliza con el último ordeño. Las primeras 72 horas posteriores son críticas y requieren observación.

Durante este período pueden aparecer cuadros severos, incluidos casos de mastitis gangrenosa asociados a patógenos ambientales como Pseudomonas spp., Escherichia coli o Bacillus cereus, favorecidos por altas temperaturas, humedad y deficiencias en el manejo del ambiente que pueden llevar a la muerte del animal.

Resulta clave brindar a la vaca seca un ambiente limpio, seco y confortable. Con acceso a zonas de descanso libres de contaminación (correcto manejo de camas y/o corrales), sombra suficiente y agua en cantidad y calidad adecuada.

En verano, se recomienda mantener programas de refrescado dos veces al día para ayudar a mantener la temperatura.

Consecuencias de mala praxis

Para evitar situaciones de mala praxis, un punto fundamental es la correcta desinfección de la punta del pezón, con el objetivo de impedir el ingreso de patógenos y suciedad a la glándula mamaria durante la colocación del pomo intramamario.

Se recomienda desinfectar primero los pezones más alejados y luego los más cercanos al operario. La colocación de los pomos debe realizarse en sentido inverso: primero en los pezones más cercanos y luego en los más lejanos. Debe usarse siempre cánula corta para evitar dañar el canal del pezón, traumatismos o dilataciones permanentes. Una vez depositado el contenido del pomo antibiótico, se debe masajear suavemente hacia arriba.

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Es clave el cuidado de la punta del pezón.

Cuando se utilice sellador interno, la aplicación de éste también debe estar precedida por una correcta desinfección. No obstante, la técnica de aplicación difiere respecto al pomo de antibiótico: el operario deberá presionar la base del pezón mientras deposita el contenido del pomo dentro del canal.

Es importante no realizar masaje posterior, de modo que el sellador quede contenido en el canal del pezón y la cisterna, y una vez solidificado, actúe como tapón físico a ese nivel.

Información y tecnología

La incorporación de tecnología permite hoy llegar al secado con un nivel de información impensado años atrás:

» Producción individual.

» Actividad y comportamiento.

» Historial sanitario (RCS individual, registros de mastitis clínicas, cultivos bacteriológicos principalmente buscando patógenos contagiosos como S.aureus, S.agalactiae, Mycoplasma).

» Alertas tempranas.

Estas herramientas facilitan la toma de decisiones más ajustadas, permitiendo individualizar manejos y mejorar resultados sin perder de vista el bienestar animal y la sustentabilidad del sistema.

Ningún protocolo resulta efectivo sin personas capacitadas.

El secado requiere técnica, criterio y tiempo. La capacitación continua, la comprensión del porqué de cada práctica y la jerarquización de su rol, son claves para lograr buenos resultados.

Reflexión final

El secado no admite soluciones únicas, ni recetas universales. Requiere una mirada integral, que contemple la salud, el bienestar animal, el manejo del dolor, el uso racional de los antimicrobianos y la realidad de cada sistema productivo.

El desafío es ordenar conceptos, integrar herramientas y optimizar decisiones, entendiendo el secado como un proceso clave dentro del manejo integral del rodeo, con impacto directo sobre su salud y productividad futura.

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