Especialistas del INTA investigaron la remolacha forrajera como alternativa en la alimentación animal. Compararon la carne de novillos terminados con este forraje frente a dietas de engorde a corral con maíz en la Norpatagonia. El estudio indica que la remolacha no compromete la calidad de la carne, ofreciendo un producto similar al pastoril.
Los resultados de la investigación, realizada en conjunto por la Agencia de Extensión Rural Valle Medio, la Estación Experimental Valle Inferior del INTA y el Instituto de Tecnología de Alimentos del INTA, mostraron que la terminación con remolacha forrajera permite producir carne de calidad diferenciada durante el invierno, época de déficit de recursos forrajeros. María Gabriela Garcilazo, investigadora del INTA Valle Inferior del Río Negro, señaló que la calidad fue equiparable a la de sistemas pastoriles y el perfil de ácidos grasos, favorable para la salud humana.
Verónica Favere, investigadora del INTA Patagonia, explicó que esta alternativa es válida para la terminación de novillos en los valles irrigados, ofreciendo altos rindes por hectárea y un costo menor que las dietas a corral basadas en maíz. Los animales aprovechan la remolacha en pastoreo directo durante el invierno, cuando el forraje escasea.
Beneficios nutricionales en la alimentación animal
Las diferencias generales en la carne fueron menores y aceptables. La ventaja más relevante se observó en la composición de la grasa. La carne de los animales terminados con remolacha forrajera presentó una concentración de ácidos grasos omega-3 más del doble que la del tratamiento con maíz. Favere destacó que estos ácidos grasos son reconocidos por su rol benéfico en la salud cardiovascular y sus efectos antiinflamatorios.
Además, la relación entre omega-6 y omega-3 mejoró significativamente, pasando de valores superiores a 5 en la dieta con maíz a menos de 3 con remolacha. La investigadora comentó que una relación más baja es preferible para la dieta humana, recomendándose no superar el valor de 4 para reducir el riesgo de enfermedades crónicas, lo cual la remolacha cumple muy bien. Los resultados mostraron que la carne de remolacha posee índices específicos que indican un menor potencial de trombosis y una tendencia a menor riesgo de aterosclerosis.
Características de la carne y oportunidad invernal
Garcilazo agregó que también se evaluaron el color y la terneza. Si bien los resultados son una primera exploración, los datos fueron auspiciosos. La grasa de cobertura tuvo una coloración blanquecina similar en ambas dietas. Sin embargo, la carne de los animales terminados con remolacha se ubicó en la categoría "muy roja", frente a la "roja" del tratamiento con maíz, una diferencia perceptible a simple vista.
La investigadora Garcilazo señaló que la tonalidad más oscura no es un defecto, sino un rasgo asociado a un mayor contenido de glucógeno muscular, común en animales en pastoreo. En cuanto a la terneza, la carne a remolacha mostró una tendencia a ser levemente más firme, pero ambos tratamientos se mantuvieron dentro de rangos plenamente aceptables para el consumidor.
Gabriela Grigioni, investigadora del ITA participante del estudio, indicó que los datos confirman que la carne terminada con remolacha presenta un perfil similar a dietas basadas en pasturas, con un perfil lipídico más equilibrado y mayor aporte de omega-3. Este trabajo valida los datos con animales criados en los valles de Río Negro y Neuquén. La remolacha forrajera, al pastorearse en otoño e invierno, habilita la producción de carne de calidad en un período de menor oferta, agregando valor en el lugar de producción y construyendo una identidad propia: carne sana de invierno.
FUENTE: INTA Informa