Los mercados ganaderos atraviesan un punto de inflexión: con 13,6 millones de cabezas faenadas y una producción sostenida por mayor peso promedio, el sistema intenta recomponer stock sin perder dinamismo exportador. El equilibrio dependerá tanto de decisiones productivas como del comportamiento del clima en los próximos meses.
Los mercados ganaderos faenaron 13,6 millones y pierden stock
Los mercados ganaderos combinan menor faena, fuerte demanda externa y un clima decisivo que puede acelerar o frenar la recuperación del rodeo.
Tras varios años de elevada extracción, la ganadería argentina necesita ingresar en una fase de retención más marcada. Sin embargo, el contexto internacional ofrece precios y volúmenes atractivos, lo que complejiza cualquier reducción de oferta sin impacto comercial.
Informe de Rosgan
En el último año, la faena cayó 2%, mientras que la producción retrocedió apenas 1%, impulsada por un peso promedio de 231 kilos por res. Este dato proporcionado en el informe de Rosgan, refleja una mejora en eficiencia que permitió sostener toneladas aun con menos animales enviados a planta.
Aun así, la baja en la faena no alcanzó para revertir la caída del stock bovino. Para que la recuperación comience a consolidarse, sería necesario reducir aún más la extracción y compensar con mayor productividad por animal.
Para que el proceso de recuperación del stock comience a materializarse, la faena de este año debería ser aún menor, lo que exigirá un mayor esfuerzo compensatorio en términos de producción de carne por res faenada. Se trata de un proceso que ya comenzó a consolidarse el año pasado, a partir del avance de las recrías pastoriles integradas al corral, favorecidas por un contexto climático mucho más benigno para este tipo de sistemas.
Otra variable clave para la reconstrucción del stock es la producción de terneros en relación con el nivel de faena. En definitiva, es este vínculo el que define el balance entre ingresos y egresos del rodeo durante un período determinado.
Ambas variables del ciclo productivo —la cantidad de terneros que ingresan al sistema y la producción de carne por animal en stock— están estrechamente vinculadas, por un lado, a las prácticas de manejo, una variable controlable, y, por otro, y de manera determinante, a las condiciones climáticas predominantes, que precisamente representan el componente incontrolable del proceso productivo.
El factor del clima
En este escenario, el clima se convierte en una variable estratégica. Mejores condiciones favorecen recrías pastoriles más largas, integración con sistemas de terminación a corral y mejores índices reproductivos. Por el contrario, eventos adversos pueden afectar oferta forrajera, preñez y producción de terneros.
si bien a esta misma altura del año pasado la región pampeana atravesaba un escenario de sequía, en la mayor parte del área la situación estaba categorizada como “sequía moderada”. Los focos más severos se concentraron en un período relativamente acotado, durante la segunda quincena de enero, principalmente en el noreste de Buenos Aires y el centro-sur de Entre Ríos, para luego disiparse con rapidez tras las primeras lluvias de febrero.
En contraste, durante el verano actual, gran parte de la franja oeste del país —en especial zonas de La Pampa, San Luis y el sur de Córdoba— viene atravesando un diciembre y enero marcadamente secos. Lejos de mostrar señales de alivio, la situación se agravó durante los últimos diez días de enero como consecuencia de las altas temperaturas y la persistente falta de lluvias, extendiendo el impacto a un amplio sector de la provincia de Buenos Aires.
Este escenario resulta particularmente llamativo, ya que algunas de estas áreas bonaerenses se encontraban bajo agua meses atrás y hoy presentan déficits hídricos de moderada magnitud.
Actualmente, las provincias con la mayor proporción de territorio bajo situación crítica —esto es, sequía de nivel “extrema” a “excepcional”— son Córdoba (44%), San Luis (32%), Buenos Aires (22%), La Pampa (22%) y Neuquén (12%), frente a un promedio nacional del 9%.
En conjunto, Buenos Aires, Córdoba, La Pampa y San Luis concentran aproximadamente el 54% del rodeo nacional. Además, el año pasado estas provincias aportaron cerca del 60% de los terneros y terneras, alcanzando una relación ternero/vaca del 73%, por encima del promedio nacional del 66%.
La ganadería enfrenta así una encrucijada clásica pero renovada: producir más carne con menos animales, retener sin desabastecer y sostener competitividad en un mercado global que no espera. El resultado dependerá tanto de la gestión como de lo que ocurra, una vez más, mirando al cielo.
Informe completo
FUENTE: Bolsa de Comercio de Rosario