En el marco de las buenas prácticas ganaderas y el bienestar animal, los Médicos Veterinarios Mgter. Luis Rhades y el Dr. Ariel Miranda del área Producción y Sanidad Animal del INTA Anguil, brindaron detalles sobre la correcta utilización del inductor electrónico de movimiento.
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El bienestar animal por sobre el uso indiscriminado de la picana
En busca de mejorar el bienestar animal, bregan para que el uso de la "picana" no se transforme en una rutina de ataque físico a los animales.
En ese sentido, explicaron que el arreador electrónico o “picana eléctrica”, es un instrumento ampliamente difundido en el manejo de los animales en instalaciones pecuarias, locales de remate feria y medios de transporte.
El fundamento se basa en la descarga de energía de alto voltaje y bajo amperaje que reciben los animales, lo que les produce un fuerte dolor, como resultado de una enérgica contracción muscular de la zona donde se lo aplica, para estimular el movimiento.
“Es necesario aclarar que el uso indiscriminado de la picana, producto del dolor y del miedo consecuente que genera, induce conductas que se manifiestan en animales intranquilos, difíciles de manejar, más aún, si el mal hábito se implementa desde edad temprana”, destacaron los médicos veterinarios.
Por otro lado, indicaron que la aplicación prolongada del inductor sobre la musculatura, genera lesiones en la estructura de los capilares sanguíneos, que, por su ruptura, producto de la intensa contracción, causan micro hemorragias, que se manifiestan como pequeños hematomas dentro de las fibras musculares.
“Esto, en animales terminados, cuando reciben descargas eléctricas en aquellas masas musculares que guardan los cortes de mayor calidad y valor económico, como lomo (longissimus dorsi) y cuartos traseros, antes de ir a faena, provoca decomisos, por la inaptitud de la carne para su posterior procesamiento y consumo”, destacaron los responsables del área Producción y Sanidad Animal EEA INTA Anguil.
Además, manifestaron que los animales representan el capital de la empresa ganadera y que “muchas de las prácticas de malos tratos a los que se los somete, son tomadas como normales, tanto por el personal de campo, como por aquellas personas responsables de la gestión, quienes por tolerancia o muchas veces por desconocimiento, lo permiten”.
Por último, especificaron que las consecuencias del mal trato, por lo general, pasan desapercibidas, porque no se ven, las tapa el cuero. Sin embargo, es necesario tener en cuenta que el inductor electrónico del movimiento debe mantenerse siempre guardado en un lugar seguro y a buen recaudo, fuera del alcance del personal.
“Solo debe emplearse en contadas oportunidades, en aquellas ocasiones en las que amerite su uso, aplicándolo brevemente, a la altura de los garrones, para después volver a restituirlo a su lugar”, concluyeron los profesionales.