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Profesión veterinaria

La profesión veterinaria y la culpa tras la eutanasia

La profesión veterinaria es clave para acompañar a familias en la eutanasia de animales de compañía, siempre gestionando las emociones y en pos del bienestar animal.

11 de octubre de 2026 - 10:00

La eutanasia de una mascota es una decisión profundamente dolorosa para las familias, que a menudo genera sentimientos de culpa. La tristeza por la pérdida se mezcla con la carga de haber participado en la determinación del momento. En este complejo escenario, la profesión veterinaria es crucial para el acompañamiento de los dueños de animales de compañía.

Según Javier Casanoves, psicólogo general sanitario español, este fenómeno se relaciona con el pensamiento contrafactual, la capacidad humana de imaginar versiones alternativas de lo ocurrido. Preguntas como "¿Si hubiera esperado?" o "¿Si hubiera probado otro tratamiento?" surgen, y aunque pensar en posibilidades distintas ayuda a aprender, durante el duelo puede convertirse en una revisión interminable de una decisión ya imposible de comprobar. Además, se analiza el pasado con información que no se tenía entonces, haciendo que las señales parezcan más claras retrospectivamente.

La decisión real se tomó con una evolución clínica determinada, un pronóstico, días mejores y peores, y respuestas al tratamiento. La dificultad reside en responder con exactitud cuánta calidad de vida conserva el animal y cuánto sufrimiento se intenta evitar. Por ello, es fundamental separar dos conceptos que el dolor mezcla con facilidad: sentir culpa y ser culpable.

La culpa es una experiencia emocional que puede surgir del profundo amor por el animal y la responsabilidad sobre su bienestar. Su presencia, por sí misma, no indica si la decisión clínica fue adecuada, ya que una emoción puede ser real sin funcionar como prueba. Decidir una eutanasia plantea una situación psicológica difícil, con consecuencias dolorosas tanto al actuar como al esperar, y rara vez existe un momento perfecto.

El rol del veterinario en el bienestar animal

El profesional veterinario adquiere una importancia especial en este proceso. Su tarea clínica incluye valorar el dolor, la movilidad, la alimentación, la respiración, la capacidad para descansar, la respuesta al tratamiento, el pronóstico y la calidad de vida del animal. Además, existe una labor menos visible pero igualmente importante: ayudar a la familia a comprender por qué se está planteando la decisión de la eutanasia.

Explicar con claridad qué indicadores preocupan, qué alternativas siguen disponibles y qué puede ocurrir al continuar esperando permite decidir con mejores referencias. También puede ser útil dejar por escrito los criterios valorados o utilizar escalas de calidad de vida cuando sean apropiadas. Días después, cuando el duelo empiece a reconstruir la historia, disponer de esas referencias ayuda a recordar que la decisión se tomó con la información disponible entonces, no con la claridad retrospectiva de ahora.

Acompañamiento y ética profesional en el duelo

Anticipar las dudas posteriores también forma parte del acompañamiento. Explicar que pueden aparecer pensamientos como "quizá fue demasiado pronto" prepara a la familia para reconocerlos como parte posible del duelo, en vez de interpretarlos automáticamente como una sentencia. Cuanto mayor ha sido el compromiso con el bienestar del animal, mayor puede sentirse la responsabilidad por haber tenido que decidir. Una decisión responsable jamás exige certeza absoluta, sino valorar la información disponible, las alternativas razonables, el pronóstico y el sufrimiento esperado. La incertidumbre puede permanecer incluso después de haber actuado cuidadosamente.

Con el tiempo, el duelo quizás siga formulando la misma pregunta: "¿Podría haber hecho algo diferente?". Sin embargo, es valioso añadir otra, menos acusatoria y más justa: "¿Qué intentaba cuidar cuando tomó aquella decisión?". La culpa que deja haber elegido el momento de una despedida habla del vínculo, de la responsabilidad y del dolor de perder. Por sí sola, no demuestra que amar significara decidir mal.

FUENTE: Animal's Health

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