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Resultados dispares

En un año que la inflación tomó el ascensor, los honorarios veterinarios subieron por escalera

Los veterinarios que trabajan con la ganadería de carne sufrieron en su bolsillo las consecuencias de un 2022 donde la inflación se desacopló del precio “del gordo”. ¿Qué les deparará este 2023?

Motivar | Facundo Sonatti
Por Facundo Sonatti 12 de marzo de 2023 - 09:00

El 2022 será recordado por el sector ganadero como uno de los de mayor rezago en los precios, al punto tal que los valores de la hacienda en pie que se fija en el Mercado de Cañuelas promediaron 32 puntos abajo con respecto a la inflación de ese año.

Los veterinarios siguen activos realizando las tareas de sanidad y asesoramiento general en los distintos establecimientos del país.

Las consecuencias en toda la cadena también tuvieron su efecto mariposa en los ingresos de los veterinarios, quienes lo resumen a coro con una frase breve, pero contundente frase: “todo esto, nos pegó en el pecho”.
Los honorarios de los veterinarios suelen ir de la mano del precio del novillo, en los mercados de referencia, más allá de un precio mínimo sugerido por cada servicio, según lo determinan los colegios profesionales.
El desacople de esos ingresos ante una inflación general que se ubicó en el 94,8% terminó erosionando, sobre todo en el segundo semestre, los ingresos de los veterinarios.

Ante esta situación, MOTIVAR sumó las voces de cerca de una docena de profesionales para evaluar su impacto y qué expectativas tienen para 2023.

En primera persona

El MV Federico Berger, presidente de la FEVA y un referente en el norte de la provincia de Santa Fe, explica cómo se vive está situación de honorarios desacoplados de la inflación.
“Con el cliente mediano o pequeño, utilizamos como referencia el valor de los nomencladores orientativos de los colegios. La moneda de referencia se ajusta por diversas variables donde está incluida la inflación. Sin embargo, en el caso de los grandes se pacta en base a una referencia de mercado que suele ser el kilo de novillo, en el Mercado de Cañuelas o Rosgan, mes a mes”, señala Berger en diálogo con MOTIVAR y comparte un ejemplo concreto: “Si en marzo de 2022, nosotros por una inseminación de vaca preñada a resultado teníamos fijado honorarios en kilos de ternero del Rosgan y el precio, en ese momento, cotizaba a $400 y el tipo de cambio era de $200, quiere decir que estábamos cobrando el equivalente a US$2 por inseminación exitosa. En cambio, cerramos el año con un valor de $350 y un tipo de cambio similar, es decir, nuestro ingreso por ese servicio se desplomó a la mitad en moneda dura, en pocos meses”.

El mayor desacople respecto a la inflación general se vio en el segundo semestre de 2022.

En el Norte, pero más precisamente en Corrientes, otro médico veterinario que prefiere conservar el anonimato asegura que si bien en su zona lo que rige los honorarios es el precio de la vaca gorda, también cerraron el último año con valores muy por detrás de la inflación.
“Lo único que quizás compensa esta situación es a la movilidad porque se toma de referencia el precio del combustible, según arreglos particulares y puede oscilar entre 40 o 50% del valor del litro por kilómetros recorridos, y al ir en camionetas con gasoil, que fue lo que más aumentó, se puede ver como una compensación. Sin embargo, hoy, cualquier Service de las camionetas oscila entre $ 30.000 y $ 50.000 cada 10.000 kms”, compara.
Para el MV Javier Rojas Panelo, popular por sus recorridas a campo en @veterinariorural no quedan dudas que llegó el momento de la recomposición. “Siempre se cobró así y nuestros ingresos dependen de cómo le va al sector”, sostiene.

Cada una de las prácticas que realizan a campo los veterinarios tiene un valor previamente acordado (en kilos de carne) con el productor.

Y resalta que en el arranque del año y con el inicio de las actividades más fuertes, se empezará a sentir la mejora en los ingresos. A modo de ejemplo, explica que, muchas veces saltó el precio, pero quizás lo facturaste el día que hiciste el trabajo, y se torna incómodo hacer un ajuste. Sin embargo, algunos productores te permiten actualizar el monto si hay a lo sumo un mes de diferencia.
“Hay un rol, el de asesor, donde los honorarios sí están ajustados por inflación más allá de estar fijados por el precio de la carne y eso puede verse, en algunos casos, como una compensación”, agrega Rojas Panelo desde Tandil, Buenos Aires.

¿Dónde están parados?

“El veterinario de grandes animales que trabaja a campo ha perdido rentabilidad el último año. Sin embargo, en los últimos meses comenzó la recomposición y si bien en muchas provincias coincide el tarifario de los colegios con el kilo de carne, hay otras que no”, señala desde La Pampa el MV Héctor Otermin.
Y se explaya: “Los servicios que presta el veterinario tiene mucha variabilidad en cuanto a la facturación de cada uno de ellos, según la zona y la escala que atiende o la especialidad a la cual se aboca, ya que los veterinarios generalistas no son lo más común y hay profesionales para cada actividad y segmento”.
Dicho esto, está claro que aún hay un valor de referencia que se adapta a cada región productiva del país.
En ese sentido, otro profesional que prefiere el bajo perfil sostiene que la práctica más rentable es el tacto.
“Se suele cobrar un kilo de vaca gorda por animal, es decir, a valores de enero un promedio de $260 y la cantidad tiene que ver con la práctica, la mansedumbre del rodeo y la calidad de las instalaciones. Si un veterinario joven puede hacer entre 30 y 40 vacas por hora, aquellos colegas más experimentados y con buen estado físico pueden hacer más de 500 cabezas al día”, ejemplifica lo que se traduce en una jornada de hasta $130.000 de ingresos.
La inseminación a tiempo fijo, IATF, ocupa un párrafo aparte porque en los últimos 20 años es una práctica que llegó para quedarse y no son pocos los médicos veterinarios que generan buena parte de sus ingresos por su práctica.
Los honorarios en este caso oscilan entre 5 y hasta 10 kilos.

Es importante mantener actualizada la cartera de servicios en materia de precios para evitar conflictos y pérdida de rentabilidad.

Mientras tanto, un raspaje de toros puede cotizar en 20 kilos. Lo importante a tener en cuenta, señalan los profesionales, es que cada tarea tiene un momento en el año y una no está desacoplada de la otra.
Uno de los asesores que MOTIVAR consultó para este artículo, reflexiona lo siguiente: “Quizás nos equivocamos en el buen sentido, porque para acompañar al productor y poder hablar el mismo idioma versus un médico de medicina humana que cobran su consulta y acuerdos con obras sociales, atamos nuestros honorarios al precio del animal en pie. Sin embargo, dudo que vaya a cambiar el método de fijar nuestros ingresos”.
Según los veterinarios, se entablan con el cliente relaciones muy cercanas y a la hora de evaluar la posibilidad de modificar las condiciones de cobro se torna engorroso.
“Si bien hay un equilibrio y equidad donde se pactan porcentajes para ir juntos en las ganancias y en las pérdidas, obviamente las espadas de unos y otros son bien diferentes”, nos decían los profesionales consultados.

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