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Desde comienzos de año 2022, la preocupación del sector porcino argentino estuvo enfocada en la eficiencia de producción, pero mirando desde muy cerca las amenazas sanitarias, que hoy se centran en: Peste Porcina Africana, causante de la pandemia que tiene cercado el mercado europeo, que también casi quiebra al mercado chino; y el PRRS (Síndrome Reproductivo y Respiratorio Porcino) ya que, a finales de 2021, se detectaron 3 sueros positivos en animales reproductores provenientes de Brasil.
Luego de este shock, la resolución por parte del Senasa y las casas de genética fue no importar animales desde Brasil, pero para no generar un atraso genético del mercado local sí es posible hacerlo desde Canadá.
Como mecanismo de contingencia, el organismo oficial ha realizado diversas charlas virtuales y otras presenciales, mostrando algunos resultados de estudios teóricos, en los que, aplicando modelos preexistentes, se calcularon el tiempo de diseminación e impacto productivo de ambas enfermedades.
Y los resultados son impactantes, ya que, si ingresaran cualquiera de estas dos enfermedades, harían estragos con la producción.
El otro golpe duro que recibió el sector fue el valor de los insumos, principalmente las materias primas que al ser commodities, sufrieron esa disparada alcista, debida a la guerra en Ucrania, situación que se proyectó hasta fines del invierno.
No solo se elevó el valor del alimento por el maíz y la soja, sino también por los microelementos y los antibióticos.
Estos últimos también vieron afectado su abastecimiento, en el marco de una tendencia creciente de producir carnes libres de antibióticos y la oferta de alimentos iniciadores sin antimicrobianos.
Este año, también en Argentina se ha experimentado la reemergencia de enfermedades como las Pericarditis, Peritonitis, Artritis, producidas por agentes del grupo de los “suis”, varias bacterias que comparten la sensibilidad a los antibióticos que se busca dejar de utilizar por su participación de la RAM (Resistencia Antimicrobiana) como la Amoxicilina, Ceftiofur y ciertas tetraciclinas como la Oxitetraciclina.
Siempre estos agentes (Glasserella, Staphilococcus, Estreptococos) están condicionados por las Buenas Prácticas de Manejo, el ambiente y por las medidas de Bioseguridad de las granjas.
Estas últimas, son un conjunto de acciones y estrategias orientadas a prevenir el ingreso, la diseminación y el contagio de enfermedades a otras granjas.
Dentro de las medidas más importantes debemos hacer hincapié para poder avanzar en este sentido, se destaca la importancia de propiciar el uso de cuarentenas, que son ni más ni menos instalaciones que permiten aislar a los animales que ingresan en las granjas, a su vez debemos actuar en el control de los camiones que transportan animales o alimento, con claros protocolos de lavado y desinfección.
Por último, el manejo interno de las granjas: con la posibilidad de realizar el manejo “Todo dentro / Todo fuera”, permitiendo generar tiempos de vacío sanitario, entre grupo y grupo de animales.
Continuando con este repaso, podemos decir que la bioseguridad fue el gran tema que ocupó los escenarios en el congreso IPVS (Congreso Internacional de la Sociedad de Veterinarios especializados en Porcinos), realizado en Río de Janeiro hacia fines de junio.
Este congreso es el mayor encuentro técnico del sector porcino, a nivel mundial.
Otro punto importante que tuvo una gran repercusión fue el uso eficiente de antimicrobianos y los planes estratégicos de medicación, junto con las nuevas estrategias vacunales, para controlar enfermedades de alto costo productivo.
La gran batalla se libra con la Neumonía Enzoótica Porcina, originada por el Mycoplasma hyopneumoniae, causante de muchas pérdidas para productores y veterinarios debido a la merma de peso solapada por bacterias secundarias a este microrganismo.
Volviendo a nuestro medio hacia finales del año pudimos asistir a las Jornadas de Actualización Porcina (ex Congreso Nacional de Producción Porcina) organizado por la UNRC, en las mismas instalaciones de la Facultad de Veterinaria, en la ciudad de Río Cuarto, Córdoba.
Allí también se reunieron los principales laboratorios, profesionales y docentes de todo el país.
Como puntos importantes también es significativo destacar las nuevas tecnologías que llegaron al sector porcino de Argentina, a través de aplicaciones y sistemas de gestión sanitaria que permiten monitorear la sanidad en el contexto productivo, pudiendo calcular los miligramos de drogas aplicados por animal en un período de tiempo.
Además, hoy, podemos correlacionar los signos clínicos y hallazgos de necropsias con brotes de las enfermedades y sus resultados productivos, poder comparar diferentes lotes a los cuales se le aplican diferentes PEMs (Planes estratégicos de Medicación), y evaluar los resultados productivos y económicos.
“Somos los veterinarios los encargados de proteger el estatus sanitario logrado hasta ahora por la producción local”.
También llegaron Apps que sirven para hacer diagnóstico rápido y comparativo con otras granjas locales y regionales.
Pero como siempre se dice, lo mejor queda para o último.
Recientemente fueron presentados dispositivos para la aplicación de vacunas con la innovación de ser libres de agujas y, por lo tanto, de sufrimiento animal. Estas depositan muy pequeñas dosis de inóculo en la dermis, mejorando mucho más la respuesta inmune, procurando el bienestar animal y agregando trazabilidad al proceso de vacunación.
Todo el trabajo, tanto público como privado, se está enfocando en producir más y mejor carne porcina saludable, de calidad y bajo normas internaciones. Lo que se espera para los próximos años es volver al mundo con saldo exportables, para lo cual las asociaciones de productores volvieron a enviar misiones al continente asiático, en búsqueda de mercados que acepten nuestra carne.
No debemos olvidar de nuestro alto estatus sanitario, por el cual los veterinarios debemos ser los más interesados en trabajar junto al productor para lograr reglas claras y consistentes que le permitan producir expresando el mayor potencial genético pero que, a su vez, sea rentable y estable en el tiempo para su negocio.
También es una difícil tarea la de limitar el ingreso de carne a bajo costo de países como Brasil, que en ciertos momentos de año copan las góndolas de los supermercados, retrasando el acompañamiento del desarrollo local.
Y como cierre debemos entender que la sanidad es la llave que nos puede abrir puertas al mundo y que, sin duda, somos los veterinarios los encargados de proteger lo logrado hasta ahora. Para ello, es indispensable la capacitación y trabajar en pos del cumplimiento de las normas.
